CRÍTICA xLITERARIA

Número 44 - 18 de julio, 2004
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PÁGINA DE Crítica literaria

"LA ESPAÑA PROTESTANTE", por Manuel López Rodríguez, prólogo de José María Diez-Alegría, Sedmay Ediciones, Madrid 1976, 267 páginas. (CRÍTICA DE JUAN ANTONIO MONROY)

Cuando comenté el libro LA ESPAÑA EVANGÉLICA DE AYER Y HOY, de José María Martínez, me referí a otras obras publicadas en torno al mismo tema por David Muniesa, Eliseo Vila, Valentín Cueva, Rafael Arencón y por quien esto escribe. No mencioné concretamente mi libro DEFENSA DE LOS PROTESTANTES ESPAÑOLES, de 1956, que tuvo varias ediciones en castellano y dos en inglés, y olvidé lamentablemente el libro de Manuel López, LA ESPAÑA PROTESTANTE, publicado en Madrid 20 años después del mío. Ahora no lamento el olvido. Hasta lo celebro. Así puedo dedicar más espacio a esta obra fundamental, imprescindible para conocer la epopeya que vivieron los protestantes españoles desde el inicio de la guerra civil española en 1936 hasta la primera ley de libertad religiosa de 1967 y la crisis que la siguió en el seno del protestantismo español.

Los lectores de PROTESTANTE DIGITAL conocen a Manuel López. De todos los que escribimos aquí, él es el que más polémica levanta, a quien más cartas de protestas dirigen los habituales de esta revista.

Por la forma en que escribe y por los temas que trata Manolo da la impresión de ser un ogro. Y sin embargo es todo lo contrario. Tiene alma de niño y un corazón abierto a los problemas y a las miserias de la vida. Chiquito de la Calzada diría de él que es un pedazo de hombre bueno.

Y culto. Es profesor universitario, dirige la prestigiosa revista FOTO, pertenece a varias Asociaciones y Sindicatos, es periodista bien informado, penetrante; colabora en publicaciones de España y de Alemania, país donde vivió parte de su juventud.

Quienes no le conocen ponen en duda hasta su conversión. Quienes le conocemos sabemos que es cristiano de fe arraigada en los principios del Nuevo Testamento, con una interiorización espiritual que escapa del pietismo ñoño, pero que le mantiene enamorado de su Salvador Jesucristo.

Aunque a veces da la impresión de criticar a las iglesias evangélicas, sirve en su congregación local entre el cuerpo de dirigentes. Manolo ha distinguido siempre entre la Iglesia primitiva y la Iglesia –todas las iglesias- convertidas hoy en instituciones humanas.

Dedicado a María Rosa, la madrileña licenciada en Geografía e Historia con quien contrajo matrimonio civil, el libro de Manuel López está prologado por el prestigioso jesuita José María Diez-Alegría. ¿Arriesgó Manolo al pedir a un jesuita español que escribiera el prólogo a un libro que trata en buena parte de la intolerancia ejercida por la jerarquía católica contra los evangélicos?

El jesuita se cubre las espaldas explicando que la única razón del prólogo es la amistad que le une al autor. Dice del libro de Manolo que “es diáfano. Habla con la claridad de los hechos. Es objetivo. Sereno. Digno”. En un arranque de sinceridad, Diez-Alegría escribe: “Mi deseo es que este libro nos ayude a los católicos españoles a arrepentirnos y a enmendarnos. Que a todos nos empuje a superar todo tipo de intolerancia opresora y de sectarismo”.

La intención es buena. Habría que preguntar a la jerarquía católica si ha hecho suyas estas palabras dulces.

La ESPAÑA PROTESTANTE contiene seis largos capítulos.

El primero hace un recorrido por la España de la guerra civil y de la postguerra, destacando la intolerancia religiosa hasta llegar a la promulgación de El Fuero de los Españoles en 1945, que López califica como “tolerancia elásticamente ambigua”.

Sigue una exposición magnífica de la escalada de intolerancia y atropello a la conciencia que vivieron los evangélicos españoles entre 1946 y 1965. López apoya su discurso en una serie de documentos probatorios, algunos de ellos desconocidos hasta la aparición de este libro: El bloqueo internacional del régimen; las razones religiosas de Truman para excluir a España del Plan Marshall; el “libro blanco de Fe católica” desinformando al jefe del Estado sobre la presencia protestante en España.

Se detiene el autor en lo que llama “la era Castiella”. Cuando Fernando María Castiella se hace cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores en 1957 se abre “una nueva era al movimiento evangélico español” que vive los días “de mayor esperanza”.

Castiella asume como un desafío personal la libertad religiosa en España y se empeña en convencer a Franco y a la jerarquía católica de la necesidad de abrir España a la libertad de cultos. El anteproyecto Castiella culmina en la Ley de libertad religiosa de 1967.

En diciembre de 1965 el Papa Pablo VI proclama solemnemente el derecho de la persona a la libertad religiosa. Esto ayuda a Castiella, que se siente respaldado en sus gestiones por el mismo Vaticano, pero en opinión de Manuel López, la declaración conciliar “no añadió absolutamente nada a la famosa Declaración que en 1947 habían elaborado treinta y tres filósofos de talla internacional por encargo de las Naciones Unidas”.

El último capítulo del libro está dedicado al análisis de un tema que los líderes evangélicos no quieren recordar. El rompimiento que se produjo entre el bando que aceptó la Ley de 1967 y el bando que la rechazó. Al libro siguen unos gráficos sobre la población protestante en España, que hoy están superados. Asombra y enriquece la abultada documentación que el autor maneja en un libro relativamente corto: once páginas de obras consultadas y un índice de autores citados que llenan otras cinco páginas.

Es una pena, más, es una desgracia que un libro como este no sea reeditado en nuestros días. Ampliado o tal como está. Al historiador le vale.

Juan A. Monroy es escritor y crítico literario.
© J.A,M,, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)

Biblioteca José Mª Martínez


"CONTEMPLANDO LA GLORIA DE CRISTO", Editorial CLIE, Galvani 113, 08224 Terrassa, (Barcelona), Terrassa 2004, 292 páginas (CRÍTICA DE JUAN A. MONROY)

Al día de hoy, este es el último libro escrito por José María Martínez. Está dedicado a los miembros de la Iglesia Bautista de Gracia, en Barcelona, con quienes el autor ha compartido medio siglo de comunión cristiana y servicio al Señor. El libro fue presentado en el curso de un reconocimiento tributado por dicha iglesia a su autor el 29 de febrero de este año, con ocasión del 80 aniversario de su nacimiento. En dicho acto tomaron la palabra Bernardo Sánchez, José Monells, Eliseo Vila, Pablo Martínez y quien esto escribe. Llegado su turno de intervención, José María Martínez, entre otras cosas, dijo: “Si el Señor volviera a llamarme con la fuerza con que me llamó en la adolescencia, sin duda, con la misma ilusión respondería, con el mismo fervor le consagraría mi vida. Pero si no fuera así, ni por todo el oro del mundo”. Bernardo Sánchez, cronista del evento, escribe: “Estas palabras dibujaron una sonrisa en todos, aunque a algunos hizo reflexionar profundamente”. Lo creo. Creo lo de la incitación a la reflexión.

AAl tratarse de una obra de reciente aparición , críticos literarios de la comunidad evangélica se han pronunciado sobre el contenido. En la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA David Vergara hace un repaso de los diferentes capítulos y concluye con estas palabras: “Es un libro muy idóneo para contemplar a Cristo, hacernos reflexionar sobre nuestras vidas a la luz de su presencia, y dar a conocer su persona y su obra a otros para ser salvos. Por lo tanto, merece la pena leerlo, disfrutarlo, compartirlo y regalarlo”.

Francisco Mira, cercano al autor por la proximidad geográfica y por la intimidad personal dice en la revista SÍNTESIS: “Estamos ante un escrito claro, profundo, comprensible para todos y de interesante lectura. Combina el rigor bíblico y doctrinal con una aplicación práctica y espiritual amplia y acertada... Es un libro auténtico, destinado a promover lo que su título indica”.

La gloria de Jesucristo.
El corazón de la verdad cristiana.
La persona adorable del Señor y Salvador Jesucristo.
La divina encarnación del Verbo.
Jesús, el honor común en el latido del mundo.
El Dios-Hombre sin el cual es incomprensible la historia entera.
El Hombre con mayúscula –que se hizo amar hasta el punto de no haberse cansado de amarle después de su muerte.
Jesús, quien después de veinte siglos permanece para la humanidad como un principio inagotable de renacimientos morales. Al que cada uno de nosotros le debe lo mejor que en sí tiene.

Así lo vio Ernesto Renán en su controvertida obra VIDA DE JESÚS.

La mirada de José María Martínez se eleva por otras latitudes: “Tanto su porte sereno y majestuoso como sus palabras de sabiduría, su autoridad indiscutible, sus prodigios de poder y su relación única con el Padre constituían una aureola esplendorosa sobre su figura; le hacían aparecer con una grandiosidad jamás igualada por hombre alguno antes o después de él”.

Palabras de un hombre sabio.

Opiniones de un cristiano consagrado cuya vida se ha desarrollado de gloria en gloria hasta la más íntima identificación con su Señor y Maestro.

Me estoy refiriendo a José María Martínez, autor de CONTEMPLANDO LA GLORIA DE CRISTO.

En este reciente libro su autor nos lleva a descubrir, o a valorarla, si descubierta ya la tenemos, la gloria de Cristo en la figura del Logos preexistente, en el misterio de su encarnación, en la grandeza de los títulos que adornan su persona, en la firmeza y la pureza de su carácter, en sus enseñanzas admirables, en el poder divino que demostró en tres años de ministerio terrenal, en la grandiosidad de la misión que le trajo desde su mundo al nuestro, en su exaltación a la derecha del Padre en los lugares celestiales.

Estos ocho capítulos se fraccionan en párrafos que desarrollan los conceptos formulados y nos desvelan “las facetas más radiantes de la persona y la obra de Cristo”.

Martínez no ha pretendido escribir una biografía de Cristo al estilo clásico, pero lo ha hecho en este hermoso libro suyo. Porque el protagonista único de la obra es Cristo. Enamorado de Él, José María Martínez se apasiona y transmite su pasión por el Hombre culmen y flor de la Humanidad, que jamás tendrá quien le supere. Contemplado desde una perspectiva simplemente humana, Jesucristo es el alma más bella y pura, serena, delicada, llena de amor, de luz y de verdad. En El se concentra todo lo noble, lo puro y elevado de nuestra naturaleza. Es la piedra angular de la Humanidad, quitada la cual se sacudirían los cimientos del mundo y de la vida.

Al magistral ensayo de José María Martínez sobre la gloria de Cristo se le podría poner como broche final las mismas palabras que estampó el racionalista Ernesto Renán en el libro que pretendía negar la divinidad de Jesús de Nazaret: “Reposa en tu gloria, noble iniciador, tu obra está acabada, tu divinidad fundada”.

Juan Antonio Monroy es un conocido escritor y conferenciante internacional.
© J. de Rabat, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)

 
   
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