| Cerrado por vacaciones
Cerramos la ventanilla de este portal, magazine o revista (como quieran llamarlo) esta última semana de julio de 2004. El martes 7 de septiembre, cuando volvamos, habremos cumplido un año de vida. Cansados, pero con la alegría de haber iniciado este proyecto, miramos hacia atrás con agradecimiento.
En primer lugar, a usted (o a ti, si nos lo permites) por habernos leido. No escribimos para un número frío, aunque nos alegren las 200.000 visitas desde nuestros comienzos en septiembre de 2003. A través de esas cifras vemos rostros, familias, deseos, ilusiones, críticas, luchas, simpatías, discrepancias y apoyos. Nos gustaría que esta publicación fuese cada vez más interactiva, y trabajaremos para que así sea tras su apertura.
En segundo lugar, no menos importante, a todos quienes colaboran en hacerla posible. Hace poco, hablando con un compañero en la fe y en el periodismo, nos decía que lo que más le gustaba es que no habíamos entrado en la faceta mercantil, lícita pero alejada de nuestra visión. Y hoy en día, algo de Quijote se ha de tener para trabajar sin recibir ni buscar dinero a cambio.
Y les aseguramos que mucho de quijotesco hay en quienes roban horas de su tiempo para juntar letras articulando ideas y sentimientos, o luchando con los duendes del HTML para que se vean hermosas realidades. Especialmente porque quienes lo hacen en estas páginas electrónicas son hombres y mujeres ya de por sí ocupados y agobiados por la carga que les trae la vida. Pero precisamente este idealismo es la mejor bandera de que los que aquí estamos, lo hacemos por ideales que se alejan de los habituales hoy en día. Nuestro premio no es lo material, ni alcanzar una vida fácil o cómoda.
Seguimos a aquel que lo dejó todo para escribir el mejor artículo, la más bella historia, con la tinta de su propia sangre. Qué menos que dejar algún jirón de nuestras vidas –desde nuestras limitaciones y errores- en este intento de expresar cómo vemos y entendemos la vida este grupo heterogéneo de personas que amamos a Jesús de Nazareth. A Él nuestro tercer y mayor agradecimiento.
Eso sí, durante el mes de agosto, ponemos el tan famoso cartel: “Cerrado por vacaciones” (aunque sea para seguir trabajando en otras tareas). Hasta la vuelta.
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