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El apóstol Pablo y la mujer
El papel de la mujer en la Iglesia del siglo XXI (V)
Como introducción amplia al estudio del papel de la mujer en la Iglesia del siglo XXI comenzamos analizando en los tres primeros artículos las raíces históricas de la marginación social en cuanto a las diferencias de trato, derechos y valor de la mujer respecto al hombre, así como la relación del protestantismo internacional y español con los movimientos de liberación de la mujer y el feminismo. En el cuarto artículo iniciamos una serie de dos estudios o reflexiones en cuanto a lo que la Biblia enseña respecto a la mujer y el hombre, empezando por las enseñanzas y hechos de Jesús. Hoy trataremos los escritos del apóstol Pablo y, como epílogo, el pensamiento de dos conocidos teólogos protestantes contemporáneos.
Después de haber visto someramente las enseñanzas y práctica de Jesús, parece que llegamos a los textos de Pablo y todo se enreda. Pero personalmente no creo que sea así. Lo que no podemos olvidar son los principios hermenéuticos fundamentales para la correcta interpretación del pensamiento de Pablo:
- No debemos ser literalistas.
- Debemos buscar el testimonio de las mismas escrituras.
- Debemos buscar el testimonio de Jesús sobre el tema estudiado.
- El estudio gramático-histórico del texto es fundamental: gramática, palabras, textos paralelos, lenguaje figurado, fondo histórico y cultural.
- Por último, es necesario distinguir lo temporal de lo permanente.
Las disposiciones del Pentateuco, por ejemplo, respondían a unas necesidades de una época histórica concreta. La ley mosaica era de las más avanzadas de su tiempo, pero legislaba sobre la esclavitud. Algo que hoy ninguna sociedad democrática y menos el cristianismo aceptarían.
La ley de Moisés regula la realidad existente: la esclavitud, el divorcio, lapoligamia (ninguna de estas situaciones o prácticas era la voluntad ideal de Dios, pero era la realidad humana). Por ello, las leyes del Pentateuco corresponden a una sociedad antigua.
Hay que practicar lo que hizo Jesús en sus enseñanzas sobre la Ley, una buena exégesis rescatando los principios de la revelación de Dios por encima de las costumbres arraigadas: las normas sociales tradicionales se las saltaba cuando entraban en contradicción con los principios de Dios. Así lo vemos en sus palabras sobre la ley del sábado, la ley del amor y la misericordia; sobre el adulterio y la venganza;el perdón; sobre la libertad; el amor por el cual podemos y debemos renunciar a nuestros derechos, para no ser tropiezo….
La falta de discernimiento entre lo temporal y lo permanente ha motivado terribles errores y posturas increibles en el cristianismo, tanto católico, como ortodoxo y protestante. Por ejemplo,llevó a algunos cristianos a defender la esclavitud hasta el siglo XIX. Lo permanente es aquello que tiene apoyo en la Biblia a pesar de las circunstancias cambiantes, y temporal es aquello que más que a los principios básicos de la Escritura responde y corresponde a situaciones concretas, particulares y sociales de la época, en un lugar determinado.
Estos pincipios hermenúticos deben ser aplicados para interpretar correctamente el papel de la mujer según Pablo.
La realidad de aquel entorno era que:
- Existía una Febe, profetisa, diáconisa y“prostates”, la que está al frente, la que preside y tiene autoridad. Este término se usa tanto en el NT como en la literatura secular (1Ts 5:12; Ro 12:8; 1Ti.5:17, referido a ancianos que gobiernan y a los que presiden). Los padres de la Iglesia lo usaron también en este sentido. Diáconos eran también los que predicaban y los que presidían, no sólo los que hacían labores de servicio material.
- Priscila era su “sunergon”, colaboradora, que va por delante de su esposo Aquila, que enseña a varones como Apolos y predica el evangelio; sunergon es colaborador “a la misma altura de”, del mismo oficio, y es el mismo sustantivo que aplica a Timoteo, Epafras, Silas, Apolos, Tito…
- Evodia y Síntique también son sus “sunergon” (Fil.4:2-3).
- Junia (Ro.16:7), que junto a Andrónico son muy estimados entre los apóstoles. Se la ha pretendido considerarla un hombre, pero tanto Orígenes (II) como Jerónimo o Crisóstomo en el IV la consideran mujer. Fue a finales del siglo XII (Aegidus de Roma) que se la empezó a considerar varón. Junia es un nombre latino de mujer, pero le añadían una s y decían que era un diminutivo de Junianus. Pero e latín los diminutivos. Se hacen alargando el nombre y no reduciéndolo. Además hay más casos de nombres de mujer Junia.
- Pablo menciona a 4 mujeres que trabajan en la obra: Ro.16: 6-12: María, Trifena, Trifosa, Pérsida, las que “Kopiountas”, trabajan, el mismo término que aparece en 1Ts 5:12: los que trabajan y os presiden.
Pablo dice: "me he hecho todo a todos, para ganar a todos”. La sociedad de aquella época ya sabemos lo que pensaba. Si oían a una mujer predicar se escandalizaban, y ya no querían oír de Cristo. Y si esto era tropiezo, mejor que la mujer no hablase. Había que adaptarse a las costumbres de la época.
Por ello, Pablo tuvo que limitar en cierto modo a una implantación progresiva, a una revolución de fondo y no de formas la nueva, profunda y auténtica libertad que Cristo dio a las mujeres, por evitar una posible piedra de tropiezo a la sociedad de la época. Hoy sin embargo las circunstancias han cambiado de tal manera que lo que es unapiedra de tropiezo es que las mujeres sigan relegadas en el desarrollo de los dones y capacidades que Dios le ha dado.
La esclavitud tampoco fue denunciada por Pablo. Era un sistema demasiado arraigado y fuerte en la sociedad de entonces. Los esclavos eran el sostén económico del Imperio romano. Pero por encima de los sistemas y estructuras sociales, humanas, como era la consideración de la mujer como objeto de cuarta o quinta categoría, o la esclavitud, por encima de todo ello, el cristianismo venía a revolucionar la sociedad proclamando principios como "someteos unos a otros en el temor de Dios", "siervos obedeced a vuestros amos, amos haced lo mismo, porque el Señor no hace acepción de personas"(Ef.6:5,9) o "ya no hay griego ni judío, mujer ni varón, esclavo ni libre" (Gá. 3:28) No fue una revolución de estructuras externas sino internas. La iglesia cristiana fue la primera que proclamó la ruptura de barreras sexuales, raciales y religiosas.
Cuando llegó el momento social adecuado, muchos creyentes evangélicos lucharon abiertamente contra la estructura de la esclavitud. En 1865 fue abolida por el presidente Lincoln. También a mediados del siglo XIX protestantes españoles como Vizcarrondo Coronado consiguieron poner fin a ésta en Puerto Rico y Cuba, y crear en Madrid la Sociedad Abolicionista. Se han tardado 19 siglos en abolir la esclavitud, y unos cuantos se tardaron en eliminar las barreras entre gentiles y judíos.
Simplemente quiero citar a dos conocidos teólogos, que más bien están en una línea que podemos llamar conservadora. Uno inglés (Jhon Stott) y otrro español (José Grau)
"La mujer no quiere ser un hombre, quiere ser una persona con la libertad de poder dar al mundo todo lo que puede ofrecer de sus talentos, personalidad y mente. El firme deseode la mujer de ser ella misma, de desarrollarse, y de usar sus dones al servicio del mundo, es tan evidentemente la voluntad de Dios que negarlo o frustrarlo es un caso grave de opresión. Es un derecho elemental y una responsabilidad para la mujer descubrir su identidad y vocación." (Jhon Stott, "La fe Cristiana frente a los desafíos contemporáneos”)
"Todos, mujeres y hombres hemos sido llamados a desarrollar nuestros dones para edificación de los demás La mujer es también “real sacerdocio” : ministro (1Pe.2:9,10). (1Co.12:7;1P.4:10-11). Dios no hace diferencias de sexos para dotarnos de dones. "Ministerio": diakoneo es "Servicio", no ejercer poder.Los ministerios se ejercen en función de los dones y no en función del sexo. Si Dios concede dones espirituales a las mujeres, y las llama a ejercer esos dones (Hec. 21:9; Ro.16:1-15; Fil.4:2,3; Col.4:15; Mc. 15:40,41; 16:1-7; Lc.8:1-3; Jn.20:17,18) la iglesia debe reconocer los dones y el llamamiento que vienen de Dios.(...) Si Dios ha dado dones hay que desarrollarlos. La mujer, a la que Dios ha dado dones, que es igual que el varón, compañera, complemento como lo es el varón, llamada a señorear con el hombre, ¿será menos responsable, activa, menos valiosa e importante en el ámbito cristiano" ( J.Grau, Revista Aletheia nº 13).
La mujer en la iglesia hoy es pieza fundamental, clave, para alcanzar nuevas metas y para el propio progreso y extensión de nuestras iglesias; porque aportamos una nueva visión, un nuevo punto de vista y muchas veces un mayor compromiso.
La iglesia evangélica en este tema no ha sido tan estática como la católica, donde aún una mujer no sólo puede ejercer ningún tipo de liderazgo, sino que además en teoriía no puede utilizar métodos anticonceptivos en el matrimonio, que se sigue viendo además como no apto para la clase sacerdotal.
Dentro de la iglesia protestante hay tendencias más tradicionalistas, y respetables, que no permiten a la mujer ejercer determinadas funciones de autoridad, aunque se puede afirmar de manera generilazada que sí accede a puestos de responsabilidad. Sin emabrgo, hay movimientos y denominaciones que aprueban sin restricciones el acceso de la mujer al pastorado. Asamblea Cristiana es ejemplo de ello, aquí estoy yo como muestra de ello.
La próxima semana daremos las CONCLUSIONES FINALES Y ALGUNAS MATIZACIONES, como final del presente estudio sobre "El papel de la mujer en la iglesia del siglo XXI" (Continuará)
Artículos anteriores de "El papel de la mujer en la Iglesia del siglo XXI"
1.- Un poco de Historia (I): Contexto socio-cultural en que nace y se desarrolla el cristianismo
2.- Un poco de Historia (II): Desde la Revolución francesa hasta el siglo XIX
3.- Un poco de Historia (III): Los protestantes españoles y la educación de la mujer
4.- Jesús y la mujer (IV): Las enseñanzas y actuación de Jesús en relación a la mujer
5.- El apóstolo Pablo y la mujer (V) Asun Quintana es pastora de Asamblea Cristiana en Madrid, licenciada en Filología, diplomada en Teología, y Coordinadora de la Agencia de Comunicación protestante (ACPress)
Este artículo forma parte de una serie que se corresponde con la conferencia del mismo nombre dada en el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera el 25 de junio de 2004 dentro del año municipal en contra de la discriminación de la mujer
(c) Asun Quintana, ProtestanteDigital.com (2004, España) |
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