El indulto
‘ ...siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que
es en Cristo Jesús,
a quien Dios puso como propiciación por medio de
la fe en su sangre, para manifestar su justicia,
a causa de haber pasado
por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
con la mira de manifestar
en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo,
y el que justifica al que es de la fe de Jesús.'
(
Romanos 3:24-26 )
El pasado 26 de octubre el ex-Presidente del Gobierno Felipe González solicitaba públicamente por Televisión el indulto para uno de los condenados por la trama de terrorismo de Estado que se dio en España en los años ochenta. Rafael Vera, condenado a una pena de seis años por apropiación indebida de fondos públicos, y que ya se benefició de un primer indulto por el secuestro del ciudadano francés Segundo Marey, merecería un segundo indulto, según González, por sus 'meritorios servicios al Estado y a la democracia' . Para apuntillar su afirmación el ex-Presidente subrayó enérgicamente: 'Sólo tengo que añadir que me parece de estricta justicia. Punto'.
Hay dos expresiones que me llaman la atención en estas frases de Felipe González; una es la palabra ‘mérito' y otra ‘estricta justicia' . Concretamente sobre esta última no sé si el ex-Presidente se ha parado a pensar bien en lo que dijo, que si procediera de alguien lego en leyes podríamos pasarlo por alto, pero al partir de una persona con sólida formación jurídica es una contradicción suprema. En efecto, si alguien ha sido condenado con sentencia firme por un tribunal todo lo que tiene que ver con la justicia estricta es el cumplimiento de la condena. Y cualquier cosa que no sea dicho cumplimiento no es estricta justicia; más aún, cualquier cosa que no sea eso no es ni siquiera justicia a secas. Es otra cosa. Por eso en la Constitución española (Artículo 62 [i]) aparece el concepto de gracia en relación con los indultos. La noción de indulto, por definición, nunca puede estar asociada a la noción de justicia pues son categorías incompatibles entre sí.
Es interesante que esa bella palabra, gracia, de origen claramente hebreo y cristiano y con resonancias al amor, a la misericordia y a la compasión, aparece en la Carta Magna de las leyes de España. Incluso hubo una época, reinado de Alfonso XIII y algunos de sus antecesores, en la que la denominación de lo que ahora se llama Ministerio de Justicia era Ministerio de Gracia y Justicia, poniendo así un perfecto equilibrio entre el ejercicio de ambas facetas por parte de las autoridades competentes. Si mi opinión sirviera de algo yo propondría rescatar ese antiguo nombre, aunque me parece que con los vientos que soplan la palabra Gracia, por sus connotaciones de origen, no tiene muchos amigos hoy en día.
El ex-Presidente también aludió al ‘mérito' de la persona interesada para recibir el indulto o la gracia. Aquí hay otra confusión de términos, mérito-gracia, pero que ya no es exclusiva de Felipe González sino que es patrimonio de todos los seres humanos, sean de la época que sean e independientemente de si tienen ideas religiosas o no. Un ejemplo sobre la relación que se establece entre mérito y gracia lo vemos cada año en España, cuando en el tiempo de Semana Santa un preso de la cárcel de Málaga es indultado bajo la advocación de una efigie que representa a Cristo en su pasión llamada Jesús el Rico. Pues bien, el preso en cuestión es cuidadosamente seleccionado de entre toda la masa de reclusos por su buen comportamiento y sus delitos no demasiado graves; estableciéndose, así, una correspondencia directa entre cierto mérito que hay en la persona y la gracia que le va a ser concedida.
Pero aquí estamos ante otra monumental confusión, promovida esta vez por una Institución, la Iglesia Católica , que debería tener clara la incompatibilidad existente entre mérito y gracia. Porque si algo es de gracia ya no es por mérito y si algo es por mérito no puede ser de gracia. Ambas categorías se excluyen entre sí. Pero así es la religión natural que está inscrita en el corazón de todo ser humano no regenerado: que los que van al cielo van por sus méritos, que los que obtienen algo de Dios es por ciertas cualidades en las que Dios ha reparado: virtudes, fe, buenas obras, etc.
¡Qué diferente es el planteamiento del evangelio! Creo que se trata del sistema jurídico más perfecto que pueda haber pues en el mismo se compatibilizan lo que humanamente es imposible de compatibilizar: Justicia y gracia. Cada vez que un Gobierno aplica un indulto sobre delitos que tienen que ver contra la propiedad o la integridad de las personas está cometiendo una flagrante injusticia, aunque sea por los intereses más superiores en los que se pueda pensar. De manera que no hay escapatoria: Si aplico la Gracia sale lesionada la Justicia y si aplico la Justicia la Gracia es inviable.
Por eso al texto bíblico arriba citado yo lo llamaría la Carta Magna de la Justicia y la Gracia , estando en el mismo expuesto el evangelio en toda su plenitud:
Un autor , que no es otro que Dios mismo. ‘ a quien Dios puso' . Algo tan perfecto y excelso como lo que a continuación se desarrolla no puede ser idea de hombres ni de instituciones humanas.
Un ejecutor , que no es otro que Cristo Jesús. ‘la redención que es en Cristo Jesús' . Lo cual le convierte en alguien incomparable al ser el medio señalado por Dios. Jesucristo no es el fundador de otra religión, ni alguno de los maestros iluminados que de en cuando vienen a esta tierra. Es el artífice por el cual el evangelio se ha fraguado.
Una obra , que consiste en la satisfacción de las justas demandas de la ley de Dios contra el pecado. ‘como propiciación' . De manera que mientras esas demandas no sean cumplidas la ira de Dios pesa sobre nuestros pecados. Aquí tenemos al Justo satisfaciendo las exigencias de rectitud de la ley por medio de una vida impecable y llevando sobre sí el justo castigo que nuestros delitos merecen. Dios y su ley han quedado satisfechos, propiciados.
Una condición . ‘por medio de la fe en su sangre' . Que consiste en la confianza puesta en su muerte sustitutoria como único medio para recibir perdón de pecados. Por lo tanto, la fe en su muerte se erige como requisito sine qua non para ello.
Un resultado . ‘siendo justificados' La justificación es el acto por el que Dios declara justo al pecador sobre una doble base: El castigo soportado por Cristo en su lugar y los méritos de Cristo otorgados en su favor.
Una compatibilidad . 'a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.' La justicia y la gracia se reconcilian perfectamente porque Dios ha juzgado y castigado el delito (en Cristo) y al mismo tiempo redime y perdona (al pecador).
¡Juristas, abogados, gobernantes y jueces: Venid al evangelio para que podáis aprender lo que significa Gracia y Justicia!
Wenceslao Calvo es conferenciante
y pastor en una iglesia de Madrid.
© W. Calvo, 2004, ProtestanteDigital.com, Madrid, España |