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La arruga es bella
" En ti, oh Señor, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.
Socórreme y
líbrame en tu justicia; inclina tu oído y sálvame. Sé para mí una roca de
refugio,
adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, porque
tú eres mi roca y mi fortaleza. Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano
del perverso y violento. Porque tú, oh Señor Dios, eres mi esperanza, seguridad mía
desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi
madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza. Como prodigio he
sido a muchos, y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria
todo el día. No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare,
no me desampares. Porque mis enemigos hablan de mí, y los que acechan mi alma consultaron juntamente, diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguidle y tomadle,
porque no hay quien le libre.
Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro. Sean
avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza
y de confusión los que mi mal buscan. Mas yo esperaré siempre, y te alabaré más
y más. Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día, aunque no
sé su número. Vendré a los hechos poderosos de Dios el Señor; haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.
Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus
maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que
anuncie tu poder a la posteridad, y tu potencia a todos los que han de venir, y tu
justicia, oh Dios, hasta lo excelso.
Tú has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿quién como tú? Tú, que me has hecho
ver
muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás
de los
abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.
Asimismo
yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío; tu verdad
cantaré a ti
en el
arpa, oh Santo de Israel. Mis labios se alegrarán cuando cante
a ti, y mi alma, la cual redimiste. Mi lengua hablará también de tu justicia todo
el día;
por cuanto
han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.'
(
Salmo 71 )
Hace algún tiempo me llamaron la atención unas declaraciones del actor español Antonio Banderas en las que criticaba fuertemente la obsesión por la estética corporal que se ha apoderado de nuestra sociedad. En las mismas decía que envejecer es parte natural de la vida y que por lo tanto es ridículo el ofuscamiento en el que tantas personas han caído al tratar de vencer ese proceso mediante cirugías plásticas y técnicas sofisticadas. Hay ocasiones en las que uno no tiene más remedio que quitarse el sombrero cuando escucha argumentos sensatos y leyendo las palabras de Banderas eso fue lo que yo hice. Mucho más procediendo de una persona que se mueve en un entorno donde la esfera de la estética corporal es la que domina y la imagen lo es casi todo. Dichas por uno de los hombres más admirados en todo el mundo por su físico y su imagen resultan aún más pertinentes; pero todavía lo son más cuando la persona más cercana al actor, Melanie Griffith, es una ferviente apasionada de tales operaciones. Es casi un milagro que alguien, con tal entorno, siga con los pies en el suelo y se atreva a proclamar algo que es simplemente de sentido común, una cualidad cada vez más escasa en nuestros días.
Y es que el envejecimiento, como su hermana la muerte, es el auténtico terror de un segmento del mundo en el que la juventud y la imagen son los valores por antonomasia; solamente hay que ver algunos mensajes publicitarios en la televisión para darnos cuenta de ello. Los destinatarios de los mismos son los jóvenes pues en tanto eres joven eres importante y eres importante en la medida en que eres joven. Claro que eres importante no por tu valor en sí como persona sino como potencial objeto de consumo: Ropa, móviles, coches, viajes, etc. son las coordenadas diseñadas por estos estrategas de la publicidad. Si hay algún anuncio dirigido a los viejos es solamente uno: Aquel que les adula para que inviertan su pensión o sus ahorros en tal o cual Banco. Por lo demás son un cero a la izquierda.
Ancianos que mueren solos abandonados, otros que viven en estado de semiabandono, olvidados, desatendidos, descuidados... Conozco a una mujer que se ha ido nada menos que a la India para adoptar a una niña de un orfanato al no poder tener hijos naturales. ¡Un acción ejemplarizante! Sin embargo esa misma mujer es incapaz de hacerle una visita a su suegra quien vive sola en estado de senilidad incipiente a 200 metros de su casa. Antiguamente los ancianos fueron tenidos en alta estima: En ellos se condensaba el saber y la experiencia, siendo objeto de respeto y hasta veneración, no en vano diversas culturas muy alejadas entre sí en el tiempo, en el espacio y en el sistema de valores compartieron una cosa: Un sistema de gobierno basado en el Consejo de Ancianos, siendo tal Consejo el depositario de la autoridad y el velador del buen funcionamiento de la comunidad. Hoy, cual trastos inservibles, los hemos relegado al desván del olvido como auténticos obstáculos para nuestro tren de vida. Conozco a alguien cuya madre estaba agonizante en un hospital en pleno mes de agosto; como la agonía se prolongaba y no acababa de morirse y él veía que podía pasarse sus vacaciones a la cabecera de su cama me pidió si yo podía hacerme cargo de la situación para que él pudiera irse de vacaciones con su mujer y sus hijos.
Uno de los lemas que rompieron moldes en el mundo de la moda de los años noventa fue La arruga es bella del modisto español Adolfo Domínguez . Aquello ponía fin al imperio de lo lineal, lo cuadriculado y lo aséptico, introduciendo un concepto revolucionario según el cual la estética no tiene porqué estar necesariamente limitada a lo perfecto sino que hay una belleza escondida detrás de aquello que, aparentemente, es feo. Ojalá ese mismo criterio lo aplicáramos a otras esferas de la vida, como la que estamos tratando. Ojalá fuéramos capaces de ver más allá de las apariencias para darnos cuenta de que puede haber mucho de engañoso en la juventud y mucho de auténtico en la vejez. El texto bíblico arriba citado trata precisamente de este último aspecto, donde se recoge la oración de un anciano consciente ya de su pronta partida. Me anima pensar que en la Biblia sí hay un sitio para esta clase de personas; me conforta pensar que, al contrario que en nuestra sociedad, en el corazón de Dios sí hay lugar para ellos. Se podría dividir el pasaje en tres partes:
Una mirada al pasado . 'En ti he sido sustentado desde el vientre.' Es una mirada de reconocimiento agradecido hacia su Creador y Sustentador.
Una mirada al presente . 'No me deseches en el tiempo de la vejez.' En la que ante la debilidad y fragilidad que ya asoman su rostro, se invoca a Dios con confianza como fortaleza.
Una mirada al futuro . 'Me levantarás de los abismos de la tierra.' La persona que escribió este texto no vive anclada en el pasado ni dominada solamente por los recuerdos sino que tiene expectativas de futuro, de un futuro esperanzador y glorioso.
Sí, verdaderamente la arruga es bella, aunque en un sentido distinto al que pensara Adolfo Domínguez.
Wenceslao Calvo es conferenciante
y pastor en una iglesia de Madrid.
© W. Calvo, 2004, ProtestanteDigital.com, Madrid, España |
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