El problema social
del regreso del islam
El islam regresa a España (II)
Sin duda, uno de los problemas más serios que vienen vinculados a la llegada del islam a España es el social.
En primer lugar , debe mencionarse que el índice de delincuencia relacionado con los inmigrantes islámicos es, sinceramente, espeluznante. Mientras que en el caso de otras etnias - fundamentalmente hispanoamericanos y europeos del Este - las cifras de delincuencia son, más o menos, similares a las españolas - la excepción serían los colombianos con un índice de criminalidad inferior al español y los balcánicos, muy superior - en el caso de los musulmanes nos encontramos con datos muy alarmantes.
Según uno de los sindicatos de policía mayoritarios, cerca del 12 por ciento de los marroquíes que llega a España delinque y la cifra se eleva hasta el 32 por ciento en el caso de los argelinos. En la actualidad Francia - una de las aliadas preferenciales de España según el presidente Rodríguez Zapatero - entrega unos doscientos mil visados para la UE a inmigrantes argelinos que entran en España, lo que significa un incremento del número de delincuentes, sólo por este capítulo, en 65.000 anuales.
Lamentablemente, la seguridad - y no voy a entrar en cuestiones de política internacional o de terrorismo - no es el único problema planteado por el regreso del islam a España. A él hay que añadir el impacto en nuestro sistema de bienestar .
Actualmente, los marroquíes de la zona de Ceuta y Melilla son atendidos gratuitamente por nuestra sanidad a diario y lo mismo puede decirse de los que llegan al resto de España. Dado que además solicitan privilegios educativos - que el gobierno socialista se manifiesta favorable a conceder - el coste no ha dejado de crecer y, previsiblemente, aún aumentará más con la política de regulación anunciada por el ministro Caldera.
Según estimaciones moderadas, la legislatura concluirá con un millón de marroquíes en suelo español - un porcentaje elevadísimo de ellos en Cataluña - y la década con no menos de dos. Resulta más que dudoso que podamos atender a ese coste con las consecuencias que cabe esperar, pero, al menos de momento, la política del PSOE pasa por captar el voto musulmán - ATIME está integrada en la UGT y son varios los marroquíes con cargos en este partido a pesar de no tener la nacionalidad española - y los partidos nacionalistas (PNV, CiU, ERC) incluso han defendido la cooficialidad del bereber y el árabe en Ceuta y Melilla, una medida de dudosa prudencia si se tiene en cuenta que el 2010 Cataluña puede tener un millón de musulmanes en su territorio autonómico.
Finalmente, se encuentra el problema de la convivencia . Lo cierto es que a pesar de las sumas gastadas por las distintas administraciones, sólo los inmigrantes procedentes del Este de Europa están haciendo un esfuerzo real por integrarse en la realidad española.
También es verdad que sólo los musulmanes están creando verdaderos ghettos voluntarios, mientras que los demás colectivos se hallan en diversas situaciones intermedias.
Esta situación está provocando, por ejemplo, que en ciertas poblaciones de Extremadura y Castilla-La Mancha donde el número de musulmanes es muy elevado los padres envíen a sus hijas a estudiar internas a lugares como Talavera de la Reina fundamentalmente para protegerlas de situaciones no por desagradables menos reales.
Resumiendo, pues, podemos decir que, en términos generales, nos encontramos ante un desafío realmente amenazante para nuestra sociedad sobre el que se han expresado en términos muy negativos autores como Oriana Fallaci o el orientalista Bernard Lewis. Sin embargo, en mi opinión, un análisis del tema como creyentes resulta ineludible y a él me referiré en las dos partes siguientes de esta serie.
Artículos anteriores:
El islam regresa a España (I)
César Vidal Manzanares
es un conocido escritor, historiador y teólogo.
© C. Vidal (ProtestanteDigital.com, 2004, España). |