 |
México: la irreversible pluralidad religiosa
LOS HIJOS DE LUTERO EN MÉXICO (I)
No soy protestante en virtud de las ideas que tengo. No somos lo que somos por los conceptos o las ideas que tengamos. Tenemos las ideas que tenemos por ser lo que somos. Primero viene la vida, después el pensamiento… Es muy importante entender esto. ¿No es curioso que tanto los inquisidores como San Francisco de Asís hayan sido “católicos”? ¿No lo es también que tanto las personas que cazaron y mataron a las brujas de Salem, así como Schweitzer y Martin Luther King se hayan denominado “protestantes”? A fin de cuentas, ¿qué extraña magia es ésta que hace que una misma religión contenga cosas tan opuestas? […]
Hay muchas formas de organizar las experiencias que guarda el protestantismo. Los inquisidores pondrán fuego en los ojos de su dios y con él consumirán a aquellos que se atrevan a ser diferentes. Los pacificadores colocarán fuego en las linternas y en los fogones, para iluminar, para calentar, para cocinar... (1)
Mi pasado es siempre mi método. (2)
RUBEM ALVES
Contra el alud de prejuicios en su contra desde que aparecieron en la historia de México en la época colonial, los protestantismos han vivido, con intensidad variable, la historia del país. Con las modificaciones constitucionales de 1992, que les dieron a todas las iglesias reconocimiento legal y un marco jurídico explícito para su acción, las reacciones de los evangélicos se han movido en un amplio espectro, que va desde la más absoluta indiferencia hasta la ingenuidad política militante.
Ser protestante, a la luz de las nuevas circunstancias que ha vivido el país, requiere de una caracterización social distinta a la que prevalecía con anterioridad, sobre todo ante la ruptura progresiva del monopolio católico, símbolo de la cual fue el plural "iglesias", que apareció por primera vez en el anuncio de los cambios constitucionales en materia religiosa, en el tercer informe presidencial de Salinas de Gortari (diciembre de 1991). A esta ruptura, con todos los avances y reajustes que ha sufrido sobre la marcha, se han agregado, más recientemente, otros logros en relación con la superación del corporativismo vertical en las esferas política, socio-cultural y laboral. (3)
La disidencia religiosa protestante fue vista durante mucho tiempo como un conjunto de prácticas religiosas exóticas, ajenas al contexto católico-romano, las cuales, además de ser perniciosas para los sujetos que las llevaban a cabo, tenían que ser extirpadas del país porque ponían en riesgo la identidad cultural de los mexicanos. Mario Vargas Llosa ha escrito que la sola mención de la palabra identidad le produce escalofrío, debido a que en nombre de ella se ha intentado desaparecer a grupos humanos completos como en el caso de las luchas en la antigua Yugoslavia, donde los serbios incurrieron en prácticas de limpieza racial , con resultados criminales. De modo que ese es uno de los peligros del celo por la “identidad cultural”, dondequiera que se presente.
Es imposible aceptar que por el hecho de ser protestantes, menonitas, testigos de Jehová o espiritistas, a algunas personas se les pueda acusar de ser “malos mexicanos” y de propiciar, por la misma razón, toda una serie de actos sospechosos de atentar contra las costumbres o los hábitos dominantes en el país. Más bien se trata de insistir en la perpetuación de la uniformidad ideológica, del corporativismo inmovilista que desgraciadamente todavía permea la vida del país.
El plural iglesias aún no se asienta en la conciencia de todos. Pero para aprender a convivir sanamente con gente de todos los credos e ideologías también hace falta un proceso educativo firme y sistemático, en estrecha relación con lo que ahora se conoce como el pleno respeto a los derechos humanos. Un derecho humano es precisamente el de disentir, el de decir no a los criterios o modas dominantes con el fin de fundar alternativas reales que puedan competir o no con lo predominante, pero en un espacio de entera libertad y respeto. En ambas cosas es en donde debe fundamentarse la tolerancia y el ejercicio responsable de cada creencia.
LA IRREVERSIBLE PLURALIDAD RELIGIOSA
1995 fue el año internacional de la tolerancia. Tolerar y respetar la identidad y los pensamientos de cada uno implica un esfuerzo sostenido y un ejercicio de la imaginación y de la mente. Pero parece que en México aún es muy fuerte la cultura de la intolerancia. Se sataniza y se lincha simbólicamente (a veces también físicamente) a todo aquel que no piensa como la generalidad de las personas. El derecho inalienable a decir no ante determinadas circunstancias se le limita a una inmensa cantidad de ciudadanos que han optado por ejercerlo aun cuando sus opiniones entren en abierto conflicto con las ideas predominantes.
En el caso de los protestantismos, su carácter de práctica religiosa supuestamente exótica le ha granjeado lo que Samuel Escobar ha denominado “una nueva leyenda negra en América Latina”, la cual ha sido fomentada, según este autor, por vastos sectores de la prensa católica, de izquierda y de derecha, por algunos sociólogos e incluso por algunos sectores ecuménicos. (4) Según dicha teoría (calificada muchas veces como “de la conspiración”) el enorme crecimiento del protestantismo se debería únicamente a las grandes cantidades de dinero administradas por la cia y a un plan de penetración imperialista dirigido por los sectores más reaccionarios de los Estados Unidos. Agrega Escobar que “por ignorancia o por mala fe se han multiplicado las versiones de esta leyenda, desfigurando incidentes, propagando medias verdades o proponiendo interpretaciones ideológicas que no hacen justicia a los hechos”. (5)
El uso generalizado del concepto secta sigue creando mucha confusión, incluso en círculos medianamente ilustrados de la población, lo cual afecta decididamente la imagen que las y los protestantes tienen de sí mismos. (6) Debido a ello, y básicamente por la falta de identidad histórica y cultural de un buen número de evangélicos, hay una aceptación tácita o inconsciente de las acusaciones mencionadas arriba, porque la “defensa” contra ellas consiste solamente en esbozar algunas argumentaciones superficiales o escapistas que no afrontan directamente el problema. Ser evangélico en un país con mayoría católica no es ni un estigma vergonzante ni una hazaña; tampoco se trata de un martirio o una cruz con la que hay que cargar como si fuera una fatalidad. Se trata más bien del ejercicio de una libertad consignada legalmente por la Constitución desde el siglo pasado y que en su forma actual pasa también por el filtro de los derechos humanos
(1) R. Alves, "Confissões de um protestante obstinado", en Tempo e presença , núm. 169, julio 1981, p. 12.
(2) R. Alves, "As ovelhas... os tigres...", entrevista en Tempo e presença , núm. 193, agosto-septiembre 1984, p. 9.
(3) En este sentido hay que incluir el surgimiento de nuevas alternativas a los medios masivos de comunicación prohijados por el régimen dominante (el caso de Televisa y su difícil aprendizaje para enfrentar la competencia cada vez más fuerte de nuevas compañías, como Televisión Azteca, que paradójicamente surgió de componendas con el gabinete salinista); la debacle de la Confederación de Trabajadores de México, sobre todo a partir de la muerte de Fidel Velázquez; y, sobre todo, el derrumbe priísta en las elecciones presidenciales del 2000.
(4) Los evangélicos: ¿Nueva leyenda negra en América Latina. México, cupsa , 1991, pp. 2-3.
(5) Ibid , p. 3.
(6) Un texto clásico para el debate sociológico sobre el concepto "secta" en relación con el protestantismo es el de Roger Mehl, Tratado de sociología del protestantismo . Madrid, Studium, 1971. Bastian ha insistido persistentemente en demostrar el uso tendencioso de este término por parte de algunos sociólogos (Cf. su devastadora crítica a Edwin Rodríguez, Un Evangelio para la clase dominante . México, unam , 1982, en Protestantismo y sociedad en México ). Carlos Martínez García publicó una elocuente apología del protestantismo en forma de crítica del concepto: "Secta: Un concepto inadecuado para explicar el protestantismo mexicano", en Boletín Teológico , 41, 1991, pp. 55-72. También apareció en Unomásuno y en forma de folleto: México, cupsa , 1991.
Leopoldo Cervantes-Ortiz es
critor, médico, teólogo y poeta mexicano. Jornadas: 450 Años de la Biblia de Lutero 29 de octubre de 2004.
(c) Leopoldo Cervantes-Ortiz, ProtestanteDigital.com, España, 2004
|
|