E s p e c i a l e s
Número 58 - 26 de noviembre 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NOTÍCIES

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

DIRECTORIO

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Íntimo
yolanda tamayo
[ Imprimir ] [ email ]

El bálsamo del perdón

Desde que nacemos hasta el día de nuestra partida, vivimos sometidos a los azotes crueles de la vida. A veces somos víctimas de esos azotes, en otras ocasiones somos quienes zaherimos, pero sea cual sea nuestra posición, es bien cierto que no hay ningún ser humano que en el transcurso de su existencia quede exento del dolor producido por otro ser humano.

En ocasiones, el contacto con los seres que más queremos nos provoca dolor. También ocurre, que voluntaria o involuntariamente podemos incurrir en faltas que hieran a otros, pasando a ser emisores de ese daño.

Dentro de ese círculo de emisores o receptores, el perdón ha de ser un acto que hemos de ejercer para ser liberados de la opresión que produce el rencor.

No podemos conformarnos a una vida de dolor, debemos afrontar el problema y desear su desarraigo. Hemos de tener claro que Dios puede liberarnos del peso del enojo con inmediatez, pero no es esa la forma que a veces él desea utilizar.

El perdón ha de ser sometido a un largo proceso que cuesta trabajo ejercer. Es doloroso subyugar nuestro presente a recuerdos del ayer, o a tramos no muy lejanos en el tiempo pero que nos ha dejado dolorosas secuelas.

Hay un pasaje bíblico que muestra un claro ejemplo de perdón. Génesis 45:17-20/ Encontramos a un José, que tras haber sido vendido y humillado por sus hermanos por fin se encuentra frente a ellos. La resolución más acertada parece ser que ignore a los causantes de tanto dolor. Humanamente, estaría totalmente aceptada esta forma de proceder, incluso para algunos el odio y la venganza serían formas correctas. Sin embargo, él utiliza el bálsamo del perdón, ofreciendo benevolencia.

Cuando perdonamos, los más beneficiados en esa acción somos nosotros, no debemos de olvidar que el perdón es un acto de amor.

Todo esto carece de sentido si antes no lo hemos reflexionado y llevado a los pies de Dios, una vez sometemos nuestros conflictos a su voluntad somos recompensados de forma que no creíamos. Si deseamos el perdón de Dios, hemos de ser conscientes que ello se realizará si somos capaces de perdonar a quienes nos ofenden, nos dañan. Mateo 6: 14-15-/Si no perdonáis no seréis perdonados.

Yo estaba entre la multitud que gritaba ¡CRUCIFICADLE! Si Jesús ha tenido a bien olvidar una ofensa tan gravosa, quien soy yo para tener en cuenta las ofensas de otros. Perdonar nos hace un poco más semejantes a Dios.

Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, ProtestanteDigital.com, 2004, España

 
[ Imprimir ] [ email ]
 
 
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
dLirios
Luis Marián
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. PUBLICIDAD


© 2004 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: