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Número 59 - 5 de diciembre 2004
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Leopoldo Cervantes-OrtiZ  
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El protestantismo en México: nombres propios
LOS HIJOS DE LUTERO EN MÉXICO (II)  

La búsqueda de un protestantismo nacional sigue siendo un empeño difícil de lograr debido, en parte, a las propias resistencias de las comunidades a asimilarse adecuadamente al entorno nacional. En una época muy posterior a los planteamientos de Báez-Camargo y Rembao, y en ocasión de los 500 años del nacimiento de Martín Lutero, Raúl Macín se preguntaba:

¿Ha estado presente Lutero en la historia de México? Si recordamos que a los héroes de nuestra independencia, don Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, se les acusó, tal como lo registran sus respectivas actas en la Santa Inquisición, de herejes y luteranos contumaces, podríamos contestar que sí, que por lo menos de esa manera sí ha estado presente; pero sin duda que no es ésa la respuesta que buscamos. Lo que deseamos saber es si las iglesias que en México son identificadas como protestantes - todas fruto de un proyecto misionero de las iglesias protestantes de los Estados Unidos, que acompañó siempre al proyecto capitalista del país del destino manifiesto - han sabido o no testificar sobre el espíritu y el genio del protestantismo. Si sólo se han limitado a ser el aval religioso del liberalismo económico, entonces la respuesta será no, pero si a pesar de venir de donde vienen algunos han logrado avanzar hacia lo que el doctor George Williams llama la izquierda de la Reforma, entonces la respuesta será sí.(1)

Y es que no existe otro país en el mundo que haya sido víctima tan directa de la relación entre el protestantismo, fundamento religioso-ideológico de la nación estadounidense y la doctrina política conocida como destino manifiesto, es decir, el derecho irrestricto, supuestamente legitimado por Dios, de los Estados Unidos a expandir su dominio por todas partes, sobre todo en su patio trasero, el resto del continente. Este tema tan conflictivo lo estudió como nadie el profesor Juan A. Ortega y Medina, en un libro ya clásico.(2)

Los trabajos históricos de Jean-Pierre Bastian, lo suficientemente amplios en su perspectiva como para permitir revisar la forma en que las iglesias comenzaron su implantación en la nación, han demostrado la forma en que los protestantes participaron en las luchas sociales de principios de siglo, ligados sobre todo al movimiento magonista y, más tarde, al maderista.(3)

NOMBRES PROPIOS
Otros acercamientos, como los de Roberto Blancarte, Carlos Martínez García, Rubén Ruiz Guerra y Carlos Mondragón, tampoco han tenido suficiente divulgación. En el caso de Blancarte, sus observaciones y análisis desde fuera del ámbito protestante, tienen la virtud de plantear, en un marco de tolerancia y respeto por las convicciones religiosas de los mexicanos, la obligatoria aceptación del pluralismo ideológico en México al final del siglo. En un artículo publicado en 1991,(4) añoraba la existencia de comunidades cristianas no católicas bien situadas en relación con las coyunturas del país y solicitaba de éstas más interés en los asuntos relevantes para la sociedad mexicana.

Martínez García, semanalmente en el periódico Unomásuno , desde 1990, y más tarde en La Jornada, le toma el pulso a los acontecimientos nacionales y frecuentemente denuncia los actos de intolerancia provenientes no sólo de las jerarquías o grupos católicos. En 1993 reunió una buena cantidad de dichas colaboraciones bajo el título de Intolerancia clerical y minorías religiosas en México.(5) Rubén Ruiz, por su parte, ha investigado algunos aspectos de la relación entre el protestantismo y la democracia, al ocuparse de los presbiterianos, metodistas y bautistas y su búsqueda interna y externa de prácticas democráticas.(6) Mondragón, por su parte, estudia actualmente las ideas protestantes tal como se expresaban en la revista La Nueva Democracia , una publicación pionera en los intentos por latinoamericanizar al protestantismo en los años fuertes del panamericanismo continental.

Tal vez pasar revista a algunos nombres de protestantes o simpatizantes con cierto renombre nos ayude a encarnar las repercusiones socioculturales de la presencia protestante en México. Con ello no se busca rendir pleitesía a los personajes, llevar a cabo una hagiografía edificante, ni mucho menos. El objetivo es encontrar áreas representativas donde la actuación de ciertas personas revela, en alguna medida, la proyección de sus raíces y motivos religiosos.

La lista muy bien podría empezar con un simpatizante del protestantismo como el doctor José María Luis Mora, ideólogo del liberalismo mexicano del siglo xix y promotor de la lectura de la Biblia desde su exilio en Inglaterra, donde colaboró con la Sociedad Bíblica. Juan de Dios Peza, poeta muy reconocido del siglo xix , manchado ciertamente por el colaboracionismo de su padre con el imperio de Maximiliano. Sus poemas de corte filial y patriótico se siguen recordando hasta hoy.(7) El escritor Ignacio Manuel Altamirano, quien sin ser protestante militante, colaboró estrechamente con publicaciones como la revista presbiteriana El Faro , fundada en 1885.

En el siglo xx se pueden mencionar los nombres del líder revolucionario Pascual Orozco, miembro de la iglesia congregacional. Pedro Flores Valderrama, Abraham Franco, Aurora y Elvira Colín, intelectuales populares urbanos, militantes activos del Partido Liberal Mexicano; el profesor Otilio Montaño, uno de los redactores del Plan de Ayala zapatista, así como José Trinidad Ruiz y Benigno Zenteno, zapatistas también; Hexiquio Forcada y José Rumbia Guzmán, propagandistas de la revolución, el segundo sobre todo por su participación en la huelga de Río Blanco y Andrés Osuna, director general de educación pública durante el régimen de Venustiano Carranza y firmante de la Constitución de 1917, junto con otros nueve militantes evangélicos.

También el general Ignacio Gutiérrez Gómez, dirigente revolucionario en Tabasco. Gregorio A. Velázquez, pastor presbiteriano, encargado por Carranza de organizar la Oficina de Información y Propaganda Revolucionaria en 1915. Aarón Sáenz, regente del Distrito Federal y precandidato a la presidencia de la república en 1929. Su hermano Moisés, subsecretario de Educación Pública y uno de los pioneros del indigenismo, autor del libro México íntegro, director de la Escuela Nacional Preparatoria. El metodista Alfonso Herrera, rector de la Universidad Nacional. Vicente Mendoza, autor de himnos popularísimos (algunos de los cuales fueron antologados por Gabriel Zaid en su Ómnibus de poesía mexicana ).

El ya mencionado Gonzalo Báez-Camargo, intelectual y polígrafo metodista, quien como muchos laicos y pastores de principios de siglo participó activamente en la Revolución, y cuya prolífica labor periodística y literaria le valió ser admitido en la Academia Mexicana. Rubén Jaramillo, metodista, dirigente campesino morelense masacrado junto con su esposa embarazada en 1962, como castigo por no someterse a las políticas oficiales. Eva Sámano, presbiteriana, esposa del presidente Adolfo López Mateos, quien mandó matar a Jaramillo. Raúl Macín, ex pastor metodista que se adhirió al Partido Comunista Mexicano y se dedicó de lleno a la vida política para, más tarde, fundar la editorial Claves Latinoamericanas, poeta y autor de la ficha correspondiente al protestantismo en la Enciclopedia de México. Sin olvidar a Carlos Montemayor, ex miembro de la iglesia adventista, prolífico escritor, experto en literaturas indígenas y movimientos armados, académico de la lengua. Aristómeno Porras ( Luis D. Salem ), de origen colombiano, recientemente fallecido, quien siguió los pasos de Báez-Camargo, escribiendo periódicamente en la prensa nacional y en todas las publicaciones evangélicas. Luis Rublúo Islas, escritor y periodista que ha escogido el camino fácil del oficialismo dilapidando la fluidez de su pluma. Jonás Flores, constante defensor del régimen priísta desde sus cargos políticos. Evangelina Corona, lideresa de las costureras a partir del terremoto de 1985 y diputada federal opositora. María de los Ángeles Moreno, primera mujer presidenta del pri, salinista y servidora del sistema en todos los cargos legislativos. Humberto Rice, ex diputado federal panista que renunció a su militancia por los excesos sectarios del partido de la victoria cultural .

Hay que incluir también a Gerald Nyenhuis, profesor y ex director de la facultad de letras de la Universidad Iberoamericana (UIA), promotor de la hermenéutica filosófica y literaria, aunque su vida eclesial está marcada por la sombra del fundamentalismo, resabio de sus orígenes misioneros. César Pérez, ex pastor metodista y excandidato a la gubernatura de Querétaro por la oposición de izquierda. José Ramón Alcántara, otro profesor de la UIA, pastor luterano, experto en la obra de Fray Luis de León. Yuri, la inefable cantante veracruzana convertida al christian show business. Pablo Salazar Mendiguchía, gobernador del conflictivo estado de Chiapas.

La próxima semana terminaremos con este capítulo de los nombres propios del protestantismo mexicano.

(8) R. Macín, Lutero: presencia religiosa y política en México. México, Nuevomar, 1983, pp. 9-10. Sobre Lutero se puede consultar el extraordinario libro de W. Altmann, Lutero: entre Reforma e Libertação. S ã o Paulo, Ática, 1993. Recientemente, la doctora Alicia Mayer, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, discípula de Juan A. Ortega y Medina, ha aportado mucha luz sobre la forma en que se percibió la figura de Lutero en la Nueva España. Es especialmente interesante su estudio iconográfico de la pintura colonial. Cf. A. Mayer, “The Heresiarch that Burns in Hell. The Image of Martin Luther in New Spain”, en Hans Medick y Peer Schmidt, eds., Luther zwischen den Kulturen. Gotinga, Vandenhoeck & Ruprecht, 2004, pp. 119-140. Asimismo, el doctor P. Schmidt ha desarrollado intuciones muy provocadoras acerca de la posible influencia de Lutero en la lucha por la independencia de México. Su conferencia “Lutero y la Independencia de México”, aparecerá pronto en una publicación de El Colegio de México.


(1) R. Macín, Lutero: presencia religiosa y política en México. México, Nuevomar, 1983, pp. 9-10. Sobre Lutero se puede consultar el extraordinario libro de W. Altmann, Lutero: entre Reforma e Libertação. S ã o Paulo, Ática, 1993. Recientemente, la doctora Alicia Mayer, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, discípula de Juan A. Ortega y Medina, ha aportado mucha luz sobre la forma en que se percibió la figura de Lutero en la Nueva España. Es especialmente interesante su estudio iconográfico de la pintura colonial. Cf. A. Mayer, “The Heresiarch that Burns in Hell. The Image of Martin Luther in New Spain”, en Hans Medick y Peer Schmidt, eds., Luther zwischen den Kulturen. Gotinga, Vandenhoeck & Ruprecht, 2004, pp. 119-140. Asimismo, el doctor P. Schmidt ha desarrollado intuciones muy provocadoras acerca de la posible influencia de Lutero en la lucha por la independencia de México. Su conferencia “Lutero y la Independencia de México”, aparecerá pronto en una publicación de El Colegio de México.
(2) J. A. Ortega y Medina, Destino manifiesto: sus razones históricas y su raíz teológica. México, Sep-Setentas, 1972. Reimpreso en 1989 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (en coedición con Alianza Editorial Mexicana) en su colección Los noventa. Recientemente, el profesor valdense italiano Mario Miegge ha publicado, sobre el mismo tema, el libro Capitalisme (Ginebra, Labor et Fides, 2001), donde actualiza el debate sobre las tesis de Max Weber.
(3) Se trata aquí, sobre todo, de su tesis doctoral, citada en la nota 30.
(4)“Protestantismo nacional”, recogido en El poder. Salinismo e iglesia católica , México, Grijalbo, 1991, pp. 156-158.
(5) México, cupsa .
(6) "Protestantismo y democracia en México. Estudio de tres casos", en Roberto Blancarte, comp., Religión, iglesias y democracia , México, La Jornada Ediciones, 1995. Recogido también en Tomás Gutiérrez S., comp. Protestantismo y política en América Latina y el Caribe. Entre la sociedad civil y el Estado. Lima, Cehila, 1996, pp. 333-347.
(7) Un poema muy famoso de Peza es el que refiere la leyenda del jardinero de los Habsburgo, en Austria, quien hacìa figuras con la letra M, como presagiando el destino de Maximiliano, al ser fusilado junto con los generales conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía.


Artículos anteriores de LOS HIJOS DE LUTERO EN MÉXICO:
   1  México: la irreversible pluralidad religiosa  
       

Leopoldo Cervantes-Ortiz es critor, médico, teólogo y poeta mexicano. Jornadas: 450 Años de la Biblia de Lutero 29 de octubre de 2004.
(c) Leopoldo Cervantes-Ortiz, ProtestanteDigital.com, España, 2004

 
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