|
¿Simples o sencillos?
Jesús dijo que fuésemos sencillos como palomas, no simples. Sencillo es no tener dobleces. Simple es creer que todos los paños son blancos o negros.
Y somos sencillos. Les puedo asegurar que no hay dobleces entre quienes se reunieron este fin de semana dentro del complejo grupo que ya formamos alrededor de ProtestanteDigital. Es más, es realmente una alegría poder experimentar que es posible que un equipo tan heterogéneo y diverso pueda llevar adelante un proyecto como éste sin que suponga en sí mismo un beneficio para nadie (más bien lo contrario, egoistamente hablando).
Muchas personas creen que tras la Alianza Evangélica, o esta revista, existe una institución poderosa, con inmensos recursos. Pero no es así, si hablamos desde un punto de vista meramente humano. Caminamos porque queremos estar ahí, trabajando lo mejorposible porque amamos a Aquél que nos amó; y -aunque entendemos que es difícil de creer en un mundo pragmático y materialista- por amor a quienes siguen a Jesús y a quienes nos leen.
Hay tensiones, que quedan perfectamente reflejadas en el contenido que publicamos. Pero también hay mucho cariño. Por eso hemos incluido en este número, con la noticia del encuentro que hemos tenido unas pocas fotos de esas que espontáneamente nos va sacando segundo sí y segundo también Manuel López. Y se ve que estamos felices. Lo somos, porque estamos cumpliendo un ideal, algo que no está al alcance del mundo en que vivimos, y menos aún del dinero que todo quiere comprarlo.
Pero no somos simples. Entendemos lo complejo de las situaciones, sabemos de la dificultad de definirse, de que nos malinterpreten o de que nos equivoquemos. Que incluso aunque planteemos los temas con convicción, hay ocasiones en que cada cual debe decidir delante de Dios qué es lo mejor o lo más correcto: hay blancos y negros indudables, pero también muchos grises.
También todos nos damos cuenta de que según avanza este proyecto, se convierte en una herramienta cada vez más poderosa en su proyección, y con mayor dificultad de conducir. De ahí que necesitamos no sólo a Dios, sino a otros que nos amen, nos entiendan, nos ayuden y, si es posible, nos orienten. También podemos decir que en este aspecto mantenemos la autocrítica desde la seguridad de lo honesto en nuestras intenciones y metas.
Y eso es todo. Simplemente sencillos, pero nunca sencillamente simples.
(c) ProtestanteDigital.com,
2004 (España)
|