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Número 60 - 12 de diciembre 2004
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MARIO ESCOBAR
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Islam-España:
el comienzo de una larga relación
EL ISLAM EN ESPAÑA (III)  

La división étnica y cultural existente dentro de la Península Ibérica se complicó por la llegada de nuevos pueblos con una nueva religión, el Islam, que iba a sacudir los cimientos de un cristianismo dividido. La llegada de los musulmanes al reino visigodo fue promovida por uno de los bandos en conflicto. El partido witiziano, que cuestionaba la monarquía del rey Rodrigo, pidió ayuda a los bereberes del norte de África, recientemente convertidos al Islam.

La debilidad de los reinos cristiano favorecía la expansión de una religión totalmente dinámica y novedosa. En el siglo VIII los musulmanes ya dominaban toda la Península Arábiga, Egipto, Palestina, Siria, Persia, Afganistán, los territorios al sur del Mar de Aral y el Magreb. Los grandes imperios bizantino y sasánida, desgastados en interminables guerras, tuvieron que replegarse, y en el caso del segundo, desaparecer, ante el empuje de los seguidores del Profeta. La invasión musulmana era recibida en muchos territorios cristianos como a libertadores, ya que las minorías religiosas perseguidas desde Constantinopla podían coexistir con los árabes pagando unas impuestos, que les daban el derecho a seguir practicando su religión. El fin del califato Omeya, motor de la primera expansión, propició la llegada a la cúspide del poder al califato Abasida, que desplazó el centro de gravedad del imperio de Damasco a Bagdad.

La Península Ibérica entraba en un círculo de interés global, convirtiéndose en una pieza más del gran imperio musulmán, pero eso no era algo novedoso. La Península, rica en metales preciosos, con valles fértiles y clima templado, había sido a lo largo de la historia una pieza codiciada por muchos imperios.

En el 710 las fuerzas de Tariq b. Ziyad realizaron una primera incursión. Un año más tarde, los bereberes regresaban con un ejército mayor, pero esta vez era para quedarse. Los musulmanes no encontraron gran resistencia; en apenas ocho años dominaban la mayor parte del territorio y se sentían fuertes para seguir avanzando más allá de los Pirineos. En la batalla de Poitiers, (octubre del 732 según la historiografía tradicional, octubre del 733 según Baudot) las tropas francas al mando de Carlos Martel detuvieron el avance musulmán. Esta batalla, tan trascendental en la cronología histórica, pasó casi desapercibida para sus contemporáneos, ya que los musulmanes continuaron durante años penetrando en el sur de Francia para efectuar saqueos. Dentro de la Península, la resistencia estuvo capitaneada por Don Pelayo, pero de eso ya hablaremos la semana que viene.

El Islam del siglo VIII logró una gran hegemonía gracias a su tolerancia religiosa. El Corán admitía que los pueblos "del libro" (judíos y cristianos) convivieran pacíficamente con los "creyentes", eso sí, pagando un impuesto. Un documento reproducido por Sánchez Albornoz en su España Musulmana nos dice a este respecto:

"En nombre de Dios clemente y misericordioso. Escritura otorgada por Abd al-Aziz ben Musa ben Nusayr a Theodomiro ben Gobdux. Que este se aviene y se somete a capitular, aceptando el patronato y clientela de Alá y la clientela de su Profeta (con quien Alá fausto y propicio) con la condición de que no se pondrá dominio sobre él ni sobre ninguno de los suyos; que no podrá ser cogido ni despojado de su señorío; que ellos no podrán ser muertos ni cautivados, ni apartados unos de otros, ni de sus hijos ni de sus mujeres, ni violentados en su religión ni quemadas sus iglesias; que no será despojado de su señorío mientras sea fiel y sincero y cumpla lo que hemos estipulado con él..." 5 de Abril del 713 de J. C.



Artículos anteriores de El islam en España:
   1  El islam es España: ¿aporte cultural o destrucción de la unidad cristiana?  
   2  El fin de Roma y la era visigoda  
       

Mario Escobar Golderos es licenciado y Diplomado en Estudios Avanzados (DEA) en Historia; así como director de la revista “Historia para el debate”
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2004)

 
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