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El Círculo de Lectores reedita la Biblia del Oso
MADRID, 12-12-2004
(El Universal/ACPress.net).
En 1569 se publicó la Biblia
del Oso, la primera escrita en castellano traducida por Casiodoro
de Reina, a la que llamaron así porque estaba decorada con
un oso grabado en la portada.
La editorial Círculo de Lectores &
Galaxia Gutenberg publicó una nueva edición de esa misma Biblia,
pero en esta ocasión con dibujos del artista Eduardo Arroyo.
Dos preciosos volúmenes que corresponden al Génesis y al Éxodo,
con más de 200 ilustraciones y tres desplegables, constituyen
la obra más importante del pintor madrileño.
Para esta nueva edición de la Biblia del
Oso Eduardo Arroyo ha utilizado todas las técnicas menos el
óleo: desde el guash hasta la acuarela, pasando por los lápices
de colores, el carboncillo, el collage y la fotografía. "La
primera duda que me planteó el proyecto fue los materiales
que debía utilizar para pintar los textos de la Biblia y que
el resultado tuviera presencia y dijera algo", reconoció
Arroyo.
El resultado, en palabras del propio Arroyo,
es una obra "magníficamente bien editada y con un rigor
sorprendente" del que se van a publicar por el momento
20 mil ejemplares en español algunos de los cuales se venderán
en México, 8 mil en francés y en un futuro otros tantos en
lenguas como el inglés.
Arroyo, que se definió como una persona
no creyente, "incluso soy un ateo beligerante",
dijo que las ilustraciones no son "grotescas ni ridiculizantes"
y que aunque había trabajado con libertad, nunca utilizó "la
caricatura, la crítica ni el desprecio". En este sentido
reconoció que aunque leer la Biblia no le había hecho ser
un poco creyente, sí le había servido para descubrir un "formidable
texto literario". "Es un texto magnífico, lleno
de poesía y muy bien traducido, aunque también es un texto
cruel, bañado en sangre, cuya lectura muchas veces me produjo
escalofríos en el espinazo".
Nacido en Madrid en plena Guerra Civil,
en los años 60 Eduardo Arroyo fue el principal inspirador
de la figuración narrativa, que proponía una continuidad en
el arte de la vanguardia. Tras licenciarse en periodismo en
1957 se marchó a París donde frecuentó la comunidad de exiliados
españoles e inició su formación como pintor. En 1960 participó
en el Salón de la Joven Pintura en el Museo de Arte Moderno
de París. Además, conectó con los círculos intelectuales y
artísticos de vanguardia. A mediados de los años 60 comenzó
a colaborar con los pintores Gilles Aillaud y Antonio Recalcati
en la representación de una misma temática dando una visión
violenta de la historia de España. Sus obras sobre los retratos
de dictadores entre los que se encontraban Franco, Hitler,
Mussolini y Salazar, presentadas en la Bienal de Venecia de
1963, provocaron una protesta oficial de la diplomacia española.
En 1973, todavía bajo la dictadura de Franco, fue expulsado
de España. En 1976, un año después de la muerte del dictador,
regresó a España.
En 1982 recibió el Premio Nacional de
Artes Plásticas y celebró una exposición antológica en la
Biblioteca Nacional de Madrid y en el Centro Georges Pompidou,
de París.
Fuente: EL UNIVERSAL. Redacción:
ACPress.net
El
cementerio protestante de Santander ya forma parte del patrimonio
cultural de Cantabria
SANTANDER,
12-12-2004 (Ferede/ACPress.net).
La asociación "Mortera
Verde" desde el año 1996 está luchando por conseguir
que el cementerio protestante de Santander, situado en el
término de Cazoña, fuera declarado Patrimonio cultural de
Cantabria, y finalmente el Gobierno Regional así lo ha decidido.
Sobre este asunto trata el libro "Prolegómenos
del cementerio Protestante de Santander y su evolución histórica",
escrito por Matilde Camus, miembro de la Real Academia de
Bellas Artes de Valladolid, y donde se narra una historia,
muy interesante acerca de los acontecimientos desde la solicitud
de terrenos al Estado Español para la construcción del cementerio
protestante en el año 1831, hasta la adquisición de terrenos
en 1.862 y sus diferentes etapas de construcción.
Un párrafo tomado de la Biblioteca Municipal
de Santander como punto de partida de la intención por parte
de súbditos Ingleses afincados en España de la necesidad de
la construcción de un cementerio para protestantes, en un
país, mayoritariamente, católico.
<"El día 22 del mes de julio de
1779, un súbdito inglés, que había fallecido a bordo de un
vapor con bandera inglesa, fue arrojado a las aguas cercanas
a la ría de la villa de Santander. Enterado un pescador, del
cabildo de abajo, fue corriendo la noticia entre sus compañeros
y al día siguiente ninguno quería salir a la pesca temiendo
que el cadáver arrojado a la mar, portase la temible peste
y los peces estuviesen contaminados de la misma. Hubo que
descender para sacar el cadáver que, con harto temor, fue
envuelto en un lienzo y sobre este, derramada, cal viva, siendo
enterrado en un rincón del huerto del convento de San Francisco,
que servia de pequeño cementerio de la villa, en el lugar
mas alejado del resto de las tumbas que en él había. Pasado
el tiempo alguien colocó encima una pequeña y tosca cruz de
madera...">
El primer enterramiento se llevó a cabo
en abril de 1864, (un ciudadano inglés de 44 años, inspector
de ferrocarril). Las diferentes etapas de construcción y adquisición
de terrenos adyacentes, se llevaron a cabo con aportaciones
económicas de creyentes británicos e incluso hubo donaciones
de diversos dignatarios Europeos, entre ellos, el Rey de Prusia
(1.380 reales, suma mas que considerable ya que es mas de
la mitad del precio de los terrenos)
Se creó un patronato formado por Cónsules,
que imprimieron unos estatutos (1894), con la normativa para
el cementerio, decidiendo, entre otras cosas, que allí, podrían
enterrarse todos los protestantes que falleciesen en la zona,
indiferentemente de su nacionalidad, previo pago de los gastos
que se desprendieran del acto, (por ejemplo, la cuota de enterramiento
para súbditos alemanes-suecos-noruegos o británicos era de
25 pts.)
La IERE (Iglesia Española Reformada Episcopal,
de la que depende el cementerio), la Ferede (Federación de
Entidades Religiosas Evangélicas de España) como la Alianza
Evangélica Española han reconocido la gran labor realizada
por "Mortera Verde" y los vecinos del término de
Cazoña, enclave del cementerio protestante, al haber logrado
con su tenaz y desinteresado esfuerzo que llegue a formar
parte del patrimonio cultural de España.
Fuente: FEREDE. Redacción: ACPress.net
«Durante
generaciones habéis mantenido el respeto a nuestros muertos.
Recibid por ello nuestro agradecimiento y las bendiciones de
nuestro Dios»
Vitoria cumple su compromiso
de respetar los muertos judíos durante 460 años
VITORIA, 11-12-2004
(D.Alava/ACPress.net).
La comunidad israelí ha escrito
el nombre de Vitoria con letras de oro porque la misma ciudad
que los expulsó cumplió, sin embargo, su promesa de respetar
a sus muertos durante 460 años. El pacto fue que la aljama
cediere el cementerio con la condición de que se usara como
dehesa.
En 1952 el Consistorio de Bayona liberó
a la ciudad de su compromiso de 1492.
HISTORIA DE UNA
EXPULSIÓN
Se llamaban Mosseh Balid, el juez; Ismael Moratans, regidor
y procurador de la aljama; Samuel Benjamin, Aliatar Tello,
Yuce Faral, Samuel de Mijancas... Eran judíos vitorianos en
1492. Pagaban sus impuestos como los demás ciudadanos. Habían
contribuido con su trabajo al desarrollo y expansión de la
ciudad medieval. Pero tenían un estigma. Eran hebreos y debían
llevar un pañuelo colorado que los identificase. Su vida fue
un infierno hasta su expulsión de Vitoria. Incluso algunos
de los que se quedaron y se convirtieron pagaron con su vida.
Era el colofón a una persecución jaleada por los Reyes Católicos,
la Iglesia católica y no pocos vecinos ansiosos por quedarse
con sus riquezas.
Antes del éxodo forzoso representantes
de aquel grupo humano que llevaba tres siglos en la ciudad
tomaron una última decisión, ceder su cementerio bajo el compromiso
de que nunca fuera arado, por respeto a los hebreos que allí
quedaban enterrados. Juan Martínez de Olabe, el procurador
de la ciudad, juró aquel compromiso. Era 27 de junio de 1492.
«UN CASO EXCEPCIONAL»
«Durante generaciones
habéis mantenido el respeto a nuestros muertos. Recibid por
ello nuestro agradecimiento y las bendiciones de nuestro Dios»,
manifestó Benjamín Gómez, sefardita y presidente del Consistorio
israelita de Bayona, otro 27 de junio, pero 460 años después.
La comunidad que se consideraba heredera de aquellos exiliados
que tomaron mayoritariamente el camino de Francia devolvía
la palabra dada a los vitorianos y liberaba a la ciudad de
su compromiso.
«Es un caso excepcional y muy hermoso.
No conozco nada igual en Europa», subrayaba la agregada cultural
de la embajada israelí en España, Tova Harel, el pasado viernes,
durante la inauguración de la escultura 'Convivencia' que
ha sustituido al monolito erigido en recuerdo del camposanto.
¿Y LA SINAGOGA?
Lo que llamaba la atención también en el acto del pasado viernes
es que no había ningún judío vitoriano presente en el acto.
¿Existen? Es posible. El embajador israelí Víctor Harel confesaba
el viernes que no tiene noticias de hebreos alaveses. Toti
Martínez de Lecea dice en el prólogo de su novela que «muchos
de los que ignoran su presencia en el País Vasco se asombrarían
de saber que entre sus antepasados hay algunos de aquellos
judíos que prefirieron quedarse».
Lo que ha quedado claro, de momento, es
que no existe ni un solo vestigio arqueológico de la presencia
de la comunidad israelí en Vitoria. Su búsqueda se ha convertido
en un objetivo de todas las excavaciones llevadas a cabo entre
las calles Nueva Dentro y Nueva Fuera. Todos los historiadores
que han estudiado los documentos sobre la presencia judía
en Vitoria, Francisco Cantera, Enrique Cantera, José Ramón
Díaz de Durana o José Javier López de Ocáriz, coinciden en
ubicar la sinagoga hebrea en el edificio del antiguo hospicio,
hoy en la calle de San Vicente de Paúl, en el extremo norte
de la calle Nueva Dentro. Después de la expulsión, fue comprada,
no sin grandes litigios, para su utilización como estudio
de humanidades.
En esa misma calle se han abierto ahora
dos mezquitas y permanece la ermita de San Ildefonso. Una
calle, tres religiones.
Fuente: Diario de Álava. Redacción:
ACPress.net
La mayoría de los españoles
rechaza la ofensiva de la Iglesia católica contra el Gobierno
MADRID, 7-12-2004
(C.Ser/ACPress.net).
La mayoría de los españoles
se ha mostrado en contra de la actitud que está tomando la
jerarquía eclesiástica católica frente a las iniciativas legislativas
del Gobierno de Zapatero. Una abrumadora mayoría de los encuestados
se declara católico, hasta un 80 por ciento, lo que no impide
que dos de cada tres de los preguntados rechacen la ofensiva.
Los encuestados ven también con recelo
que se hayan convocado o incitado manifestaciones en la calle
contra las reformas, de hecho, más de la mitad de los encuestados
cree que la iglesia está actuando por motivos políticos. Todo
esto se completa con la percepción de casi el 70% de españoles
que considera que la jerarquía de la iglesia católica está
alejada de la realidad social.
La radiografía del católico español es
también bastante clara, aunque ocho de cada diez encuestados
se declara católico, el porcentaje de practicantes baja al
43%. En cuanto a la educación, más de la mitad de los ciudadanos
envían a sus hijos a clase de religión.
Fuente: C. SER. Redacción: ACPress.net
Dos de ellos son de autores
católicos y uno llega desde el ámbito protestante
Tres nuevos libros en castellano
desnudan «El Código da Vinci»
MADRID, 11-12-2004
(La Razón/ACPress.net).
La lectura de la novela «El
Código da Vinci» ha conmocionado a cientos de miles de españoles.
En nuestro país ya se han publicado algunas obras que, con
rigor, ayudan a los lectores a comprender los errores y el
alcance real del best-seller. Tanto en “La Razón”, como en
el programa “La linterna” (de la COPE) se han anunciado tres
nuevos libros, uno de ellos protestante.
Desde su publicación en España a mediados
de 2003, los contenidos de «El Código da Vinci» han protagonizado
infinidad de conversaciones, en sobremesas, e incluso durante
la jornada laboral. Para muchos, no se trataba sólo de una
novela sino, más bien, de una «revelación». De repente, parecía
que una muchedumbre de españolitos habían comprendido por
obra y gracia de una novela, efectista y endeble desde el
punto de vista literario, el secreto mejor guardado de la
historia: el cristianismo es una invención de tipos como el
emperador Constantino en el siglo IV y, en realidad, Jesucristo
nunca habría pretendido ser Dios sino vivir un romance con
la hermosa Magdalena.
Los cristianos norteamericanos fueron
los primeros en reaccionar frente a esta «enmienda a la totalidad»
como la llama Ullate que representan las acusaciones contra
la fe cristiana recogidas en la novela de Dan Brown. Al mismo
tiempo muchos otros, pretendiendo aprovechar la ola de «El
Código» escribían abundantes libros que pescaban en las aguas
revueltas de Brown y ofrecían aún más enigmas en torno al
cristianismo, los templarios, María Magdalena y el santo grial.
La corriente apologética cristiana ha llegado a España este
otoño. Previamente habían desembarcado en nuestro mercado
media docena de títulos que, al socaire del éxito de Brown,
insistían en teorías esotéricas y enigmas de los que tan sedienta
está nuestra sociedad.
El lector que se acerque a una librería
en nuestro país se encuentra con abundantes libros «sobre»
El Código que, en realidad, lo único que hacen es confundir
aún más las cosas con la falta de rigor habitual en estos
casos. Los dos primeros libros contra las falsedades de «El
Código da Vinci» publicados en España han aparecido simultáneamente:
«La verdad sobre el Código da Vinci», de José Antonio Ullate
Fabo (LibrosLibres) y «Descodificando a da Vinci», de Amy
Wellborn (Palabra), la obra de una periodista norteamericana.
El enfoque del libro es bueno, aunque excesivamente simple.
Trata de desmontar los numerosos errores de la novela de Brown,
y lo hace con bastante rigor pero no va más allá.
La obra de Ullate tiene un planteamiento
más ambicioso .Va más allá al mostrar la influencia gnóstica
que recorre las aguas subterráneas de «El código da Vinci».
Desde el ámbito protestante también se
ha publicado, editada por Andamio, una traducción al castellano
de la obra de Ben Wihterington, «The Gospel Code» (El Código
del Evangelio), con prólogo de César Vidal. Este libro se
centra en tres aspectos: la fiabilidad histórica de los Evangelios
y de su transmisión; la historia de María Magdalena y la base
gnóstica de la novela de Brown. A partir de ahora los lectores
españoles tienen herramientas a su disposición para comprender
lo que se esconde bajo el best-seller de Dan Brown.
Fuente: LA RAZÓN. Redacción: ACPress.net |