Islam: la clave escatológica
El islam regresa a España (IV)
El último aspecto al que deseo hacer referencia en esta serie es al profético o, si se prefiere, escatológico. Los reformadores del s. XVI de Lutero a Calvino pasando por los anabautistas vieron en el islam – en su época, fundamentalmente los turcos – un instrumento vinculado a los propósitos escatológicos de Dios.
Si, efectivamente, Europa se volvía, siquiera en parte considerable, hacia Su Creador, seguramente se salvaría del azote islámico; si, por el contrario, persistía en sus pecados, el islam sería utilizado como “navaja alquilada” – por utilizar el término que Isaías aplicó a Asiria en sus juicios sobre Judá – para castigar a Occidente.
La idea resultaba tan clara que buen número de autores reformados relacionaron el islam con el “cuerno pequeño” del profeta Daniel e incluso con el “falso profeta” de Apocalipsis. No voy a entrar ahora en esas interpretaciones, pero sí resulta obvio que los reformadores tenían una visión de la Historia firmemente cimentada en la Biblia y que – lo digo con dolor – está ausente de no pocos creyentes en especial en Europa.
Nuestro continente ha entrado por un camino de degeneración moral que hubiera resultado incomprensible hace tan sólo unas décadas, dicho sea de paso, cuando el autor de estas líneas todavía era un niño o incluso un jovencito.
A nadie se le hubiera pasado por la cabeza que la TV sería el canal para difundir las formas más groseras y degeneradas de inmoralidad; que un juez autorizaría el aborto de una criatura de más de seis meses (sí, en España y en estos momentos); que un presidente de gobierno abanderaría causas tan antinaturales como el matrimonio de homosexuales o la adopción de niños por parejas de homosexuales; que una de las metas de los partidos de izquierdas sería la legalización de la eutanasia y, sobre todo, que los creyentes callarían en buena medida ante semejantes aberraciones convencidos de que es mejor no pasar por el trago de ser tildados de intolerantes por gente espesamente sectaria, que sufrir afrentas por ser fieles a Cristo.
A nadie se le hubiera pasado por la cabeza, pero esa es la triste – y vergonzosa – realidad. La iglesia, el Cuerpo de Cristo, parece mucho más interesada en tener una imagen políticamente correcta, en reunirse con los políticos o en recibir subvenciones que en predicar el Evangelio cueste lo que cueste (musulmanes incluidos) y en señalar proféticamente a esta sociedad que, como a lo largo de toda la Historia, si no se arrepiente, si no se vuelve a Dios de todo corazón, sólo puede esperar recibir Su juicio, un juicio que – me temo – puede venir unido a la acción del islam.
Esa es una dimensión ante la que no podemos cerrar los ojos. El mensaje es duro pero absolutamente ineludible: si la Iglesia no se arrepiente de sus silencios, de sus tibiezas y de sus compadreos con los pecados más horrorosos, si no llama al arrepentimiento a sus contemporáneos, no escapará del juicio de Dios.
Artículos anteriores:
El islam regresa a España (I)
El islam regresa a España (II)
El problema social del regreso del islam
El islam regresa a España (III)
El islam y el reto evangelizador
César Vidal Manzanares
es un conocido escritor, historiador y teólogo.
© C. Vidal (ProtestanteDigital.com. 2004, España) |