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Tsunamis y los peores seísmos de la Tierra
MADRID, 09-01-2005 (LaRazón/ACPress.net). Los tsunamis pueden alcanzar los 30 metros de altura. Estas gigantescas olas cruzan el mar a más de 700 kilómetros por hora y se vuelven realmente devastadoras al llegar a la costa. Frente a los 150.000 fallecidos oficiales producidos por el reciente maremoto en Asia, aún se erige el triste récord del seísmo con mayor número de muertos que tuvo lugar en 1905 en Kangra (India) y alcanzó 8,3 grados y 357.000 muertes.
El sur de Asia ha sufrido las consecuencias devastadoras del mayor terremoto de los últimos 40 años, un seísmo submarino que ha cruzado el Océano Índico con una gigantesca ola de agua que ha llevado la destrucción a siete países. Es lo que se conoce como tsunamis, olas ocasionadas principalmente por terremotos -también por volcanes, meteoritos o derrumbes costeros- que adquieren una velocidad superior a los 700 kilómetros por hora y perfectamente pueden superar los 30 metros de altura al llegar a la costa. Canadá, Alaska, Rusia y Chile fueron víctimas de su extrema virulencia el siglo pasado, un siglo cargado de sacudidas sísmicas que se han cobrado la vida de cientos de miles de personas en todo el mundo.
El movimiento sísmico del fondo del mar genera una gran cantidad de energía que -entre otros efectos- se convierte en una onda expansiva que genera una ola submarina que se va desplazando hacia la superficie y hacia tierra.
Su altura en alta mar es pequeña (los barcos pueden no llegar a notarlo), pero adquieren dimensiones conforme la profundidad del mar disminuye y, cuando llegan a la costa, pueden superar los 30 metros de altura, aunque habitualmente son de unos 7 metros.
En realidad el tsunami se encuentra formado por varias olas que llegan a la costa con un intervalo de 15 o 20 minutos. Tras la primera, que no suele ser la más alta, se produce un impresionante descenso del nivel del mar. Poco después llega la primera ola gigantesca y varias más.
El mayor terremoto conocido en el mundo (en cuanto a intensidad) se produjo en Chile en 1960 y tuvo una magnitud de 9,5 grados en la escala Richter. El seísmo provocó un tsunami que llegó a causar víctimas en Hawai y Japón. El del pasado mes de diciembre, en aguas del Océano Índico, tuvo una intensidad de 8,9. Por su situación geográfica, Japón ha sido el país más golpeado por los tsunamis, aunque se estima que Hawai sufre uno catastrófico aproximadamente cada 25 años.
Al tsunami de Chile le sigue el ocurrido en 1964 en Alaska, en el que un temblor de entre 9,2 y 9,4 grados ocasionó unos 130 muertos (se trataba de una zona despoblada).
Los nipones sufrieron en 1896 la mayor mortandad acarreada por un tsunami hasta el ocurrido en 2004 en Asia, con más de 27.000 fallecidos en las costas de Sanriku y olas de hasta 38 metros. Las devastadoras olas volvieron a tener terribles efectos en 1976 en Cotabato (Filipinas), con 8.000 muertos, y en 1998 en Papúa-Nueva Guinea (3.000). Los terremotos submarinos levantan ondas de hasta 100 kilómetros de longitud que viajan a una velocidades de entre 700 y 1.000 kilómetros por hora.
España tampoco se ha librado de los terremotos submarinos. Como consecuencia del seísmo originado en 1775 en Lisboa (Portugal), un tsunami arrasó el golfo de Cádiz. Canarias sufrió el último de los detectados en costas españolas, en 1941.
En los últimos cien años, el seísmo con mayor número de muertos (357.000) tuvo lugar en 1905 en Kangra (India) y alcanzó 8,3 grados. El vecino Pakistán vivió en 1935 el trágico temblor de Quetta (60.000 muertos), mientras que en Afganistán, en 1998, un seísmo de 7,1 grados mató a más de 5.000 personas en la provincia de Tajar. Japón recuerda aún el seísmo de Kobe (1995), de 7,2 grados y con 6.400 muertos.
Pero un país aún más castigado por los terremotos es Irán. Hace un año, el 26 diciembre de 2003, un temblor de 6,3 grados arrasó la ciudad iraní de Bam, con un resultado de al menos 26.000 muertos. El de Bam es el último de una larga lista de seísmos entre 7 y 8 grados en todo Irán, incluido el de 1990 en el noroeste, de 7,5 grados y que causó más de 60.000 muertos. Turquía comparte con Irán un aciago historial de sacudidas, entre las que destaca la de 7,4 grados en 1999 en Izmit, Estambul y otras zonas del noroeste (35.000 muertos). En 1998, otro país de la zona, Armenia, perdía 25.000 ciudadanos por un seísmo de 6,9 grados.
También el norte de África ha llorado hecatombes como las ocurridas en Argelia en 1954 (1.400 muertos) y 1980 (4.500) o en Argel en 2003, con más de 2.000 fallecidos y que también se sintió en España,. En Marruecos, cientos de personas murieron en febrero por un terremoto de 6,3 grados en la provincia de Alhucemas.
La mayor mortandad por un terremoto en América tuvo lugar en 1970 en Perú, con 75.000 muertos tras un seísmo de 7,9 grados.
Europa tiene en sus registros el seísmo de 1908 en la isla italiana de Sicilia, con 80.000 muertos, y también en Italia, esta vez en el sur, el de 1980, con cerca de 5.000.
© ProtestanteDigital.com, 2005 (España)
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