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Número 66 - 25 de enero 2005
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MANUEL DE LEÓN
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Bonhoeffer y el secularismo
El desafío del secularismo (II) 

He de confesar que el primer encuentro con el tema secularista nace con las reflexiones de Bonhoeffer en “Resistencia y sumisión”. Unas reflexiones maduradas en plena segunda guerra mundial por el célebre teólogo y pastor Dietrich Bonhoeffer, animador con el gran eclesiólogo protestante suizo prof. Karl Barth de la iglesia confesante que sirvió de denuncia profética a la barbarie nazi y que pagó con su vida en el martirio. “Dietrich Bonhoeffer fue pastor en Cataluña (Bárcelona) y estuvo en América, por lo que debemos sentirnos cercanos a su persona. Formó a varios jóvenes que sirvieron de fermento profético en Alemania y su testimonium quedó por largo tiempo grabado en los corazones de muchos europeos y americanos.

El pensamiento bonhoefferiano aporta al movimiento ecuménico dos cosas importantes: Una teología pastoral abierta y comprensiva que en el fondo se convierte en una sociología religiosa donde se ve al ser humano en su realidad, y denuncia la actitud equivocada de las iglesias oficiales, empeñadas en cerrarse en su torre de marfil , presentando un cristianismo estético, poético, dogmático que no tiene que ver con las necesidades del proletariado, del campesinado, donde el Evangelio es presentado "torcidamente". Por otra parte, nos lleva a una psicología religiosa profunda (no hay que olvidar que su padre era psiquiatra) donde presenta los "talantes" religiosos, como variantes de un pluralismo eclesiológico que debe respetarse y que no se tuvo en cuenta debido a la terrible equivocación de presentar una iglesia uniforme.

Llega a la conclusión que la unidad puede vivenciarse en una cierta diversidad y que el homo vulgus que no conoce los elementos esenciales de la teología, los ignora porque las iglesias no fueron "buenas pedagogas" y lo dejaron abandonado, al mismo tiempo, porque desconocían la psicología y la problemática de las fuerzas del trabajo. El Evangelio no es el evangelismo que cuenta infantilmente historias para "retrasados mentales" sino que la "Buena Nueva" es amor, identificación con el ser degradado y pecador con una salvación inmediata (salvación = curación de la alienación) y las iglesias hablaban el patuá de Canaan, un lenguaje que las "masas" no conocen, etc. Luego el cristianismo clerical no es tampoco el Evangelio.

Segunda aportación bonhoefferiana : Una terrible denuncia profética al César de turno (En este caso a Hitler) donde la ética evangélica aparece para protestar contra las irregularidades y los terribles crímenes del nazismo que se presenta como una reacción pequeño burguesa de corte ultra-fascista y que gana a la gran burguesía para instaurar la vieja idolatría panteísta, la fuerza bruta demoníaca que presiona al mundo para "dominarlo" e incluso manifiesta una disciplina férrea y un progresismo material indiscutible que se convierte en "polvo". . . . " Dietrich Bonhoeffer pregunta al cristiano "dormido", "apolítico" (no existen personas apolíticas) que ¿qué hace con su fe ante los opresores del siglo? Es verdad que en las asambleas litúrgicas se debe de orar por los gobernantes para que Dios los guíe en la función que tienen encomendada. Pero también debe de ser consciente del deber ético evangélico de decir NO cuando esos funcionarios estatales no hacen la voluntad de Dios y llevan el país al desastre.

El Nuevo Testamento es solemne en estas cuestiones y la época del pastor Bonhoeffer fue desgarradora, bestial, muy agresiva, y pagó con su vida esta actitud profética, fuertemente comprometida. Ese decir NO al César nazista. Y este NO se propagó ya entre los primeros cristianos que iban a morir al circo romano, entre aquellos reformados protestantes que eran torturados y asesinados por la Inquisición papista, entre aquellos evangélicos que todavía son "perseguidos" hoy por iglesias oficia1es neo-constantinianas que se dicen ecuménicas. (las mal llamadas "ortodoxas, etc).Hay momentos en la historia, que la alineación religioso-política es tan grande, que los seres sensibilizados que viven el Evangelio "revolucionario" profundamente, motivadamente, saben decir NO a las conveniencias del capitalismo, pagano y hedonista o a los comunistas autoritarios. . . Y el creyente lucido, no clerical, evangélico pero no evangelista, puede decir con el apóstol Pablo: “ no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree ”.

TINIEBLAS Y LUZ
Como contraste a nuestro mundo occidental secularista, existe la posición oriental. El mundo occidental ve la vida en dos posiciones o esferas. En la mas alta está el mundo trascendental donde residen Dios y los ángeles y este mundo se entiende religioso y místico. En la otra esfera está un mundo empírico, que se percibe a través de la ciencia y los sentidos.

En esta mentalidad dual, el mundo espiritual no tiene lugar en el mundo material. Pero en las dos terceras partes de este mundo, viven personas que creen que las fuerzas espirituales son una realidad diaria y por eso ofrecen a sus dioses cumplidos y actos que le agraden así como hacen rituales para alejar a los espíritus maléficos. La realidad religioso-cultural en la práctica diaria es más importante que la misma ciencia, cosa que en nuestro mundo occidental no dejaría de ser una superstición y una sin razón.

Sin embargo ambas posiciones son contrarias a la realidad bíblica, porque mientras occidente ignora y es indiferente al hecho del mundo espiritual y sagrado, el oriente lucha por apaciguar el mundo espiritual y entra en este mundo de tinieblas. La Biblia diferencia el Reino de las Tinieblas y el Reino de la Luz. Colosenses 1:13 dice que “Él nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al Reino de su amado Hijo”. Pero esto lo desarrollaremos mas detalladamente en la teología propia de la secularización.



Artículos anteriores de EL DESAFIO DEL SECULARISMO:
   1  El desafío del secularismo  

Manuel de León es escritor, historiador, y director de "Vínculo" (revista de las Iglesias de Cristo de España).
© M. de León, 2005, Asturias, España.

 
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