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Inventario de vida
Las soleadas tardes de invierno, el calor de los besos de mi madre, el tibio susurro de una voz amiga ,las casas blanqueadas de cal, el humear de las chimeneas, el aroma a pachulí. Las hojas secas chasqueando bajo mis pies, la ternura de los brazo de María, el color de las mejillas sonrojadas ante un halago, el sabor de salitre en la piel, el viento de levante despeinando mis cabellos, un reseco ramillete de flores sin olor, las caricias del ser amado, el silbo suave y apacible.
Cuando de vez en vez, el transitar de los años me doblega a la nostalgia, suelo hacer inventario de las muchas cosas por las que merece la pena vivir. El sencillo ejercicio de escribir todo lo bueno que aparece ante mi, hace que mientras lo plasmo descubra lo privilegiada que soy.
Una vez escrito, lo dejo reposar, para leerlo un poco más tarde. Ocurre siempre, que al volver a ello, todas las palabras portan imágenes y ante éstas no puedo reprimir las lágrimas, porque no sólo siento los besos cálidos de mi madre acariciar con amor mis mejillas, sino que además puedo verla atusándose el pelo mientras se acerca para besarme .
Porque, al mismo tiempo que siento los pequeños brazos de María enroscados en mi cuello, veo su rosada carita emitiendo ternura .Porque además de oler el pachulí impregnado en la ropa de Álvaro, puedo verlo reír contagiándome con su risa.
Somos seres privilegiados, y a menudo nos olvidamos de ello. Paseamos nuestras miserias, sin sacar a relucir toda la grandeza que se despliega ante nosotros.
A veces, llegar a ver el esplendor de nuestras vidas es tan sencillo como hacer un inventario de ella, escribir lo que poseemos y dejarlo reposar. Transcurrido un tiempo descubriremos las riquezas de una existencia que merece la pena vivir de una forma sencilla. Una existencia colmada de imágenes a las que recurrir para ser consciente de lo afortunados que somos.
Un atardecer compartido, una mano extendida, la brisa fresca en una noche de verano, la sonrisa de un desconocido, nuestra canción favorita, la esperanza de vida eterna.
Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, ProtestanteDigital.com, 2005, España |
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