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El factor humano del discipulado
Hemos hablado de muchas cosas en esta serie- Ahora trataremos esto: ¿nuestros patrones eclesiales reflejan el énfasis cuádruple del Nuevo Testamento sobre la oración, el aprendizaje, las relaciones y la comunión? "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones" (Hch. 2:42).
La iglesia de Cristo no tiene que ser una comunidad donde la enseñanza "aparezca' de vez en cuando, sino que debe estar "dedicada a enseñar". Debe ser una organización de aprendizaje. La mayoría de las iglesias no lo son, ni lo serán mientras haya un énfasis aplastante sobre el culto del domingo en una hora o 90 minutos, un domingo, se pueden hacer muchas cosas, pero no todo lo necesario.
No podemos esperar que los pastores o maestros, por dotados que estén, enseñen toda la Biblia v todas las doctrinas cristianas esenciales; aparte de qué pensar sobre la clonación, el aborto, Saddam Hussein, las series de la tele, el Gran Hermano cómo ser un mejor marido /mujer, amigo/a, jefe/a, padre o madre, y cómo tener un mayor impacto sobre la comunidad, la escuela local, el puesto de trabajo... y todo ello en 10 minutos o media hora de un domingo. Y está claro que no podemos darle a todo el mundo la oportunidad de formular las preguntas sobre la enseñanza que han recibido, o de expresar sus dudas.
No hay nada malo en la predicación unilateral. Pero es más efectiva en contextos donde se combina con otros medios de aprendizaje Necesitarnos más enseñanza, no menos, sobre todo porque la gente contemporánea que va la iglesia ha aprendido menos en la escuela o en su hogar sobre el cristianismo que las personas de generaciones anteriores todo. No puede hacerse un domingo ni ningún pastor debería pretender que así fuera. La mayoría debe estar preparada para dedicarse a un aprendizaje activo, algo opuesto a querer nutrirse a base de migas. UN APRENDIZAJE CON TRES FUNDAMENTOS
Por supuesto, las diversas corrientes de la Iglesia responderán a la necesidad de formas distintas. Buena parte de esto ya lo ha explorado el movimiento eclesial de células, y hay mucho que aprender de lo que ellos están descubriendo. Sin embargo, la cuestión no se centra en una forma concreta que adopte la posible respuesta, sino en el contenido que pretendemos transmitir v los resultados que queremos obtener.
Dicho esto, una iglesia evangélica media, con un culto de domingo por la mañana, puede funcionar con una estructura basada en tres pilares, que ofrezca:
* La oportunidad de adorar a Dios en la comunidad de creyentes, y oír una exposición bíblica .
* La oportunidad de explorar las verdades bíblicas dentro de un contexto en el que puedan formularse preguntas y aplicar las verdades a la vida contemporánea (p.e., grupos de células en casas, estudio bíblico dominical para adultos, o reuniones de enseñanza entre semana).
* La ocasión de desarrollar unas relaciones significativas, que se respalden mutuamente con una apreciación de la responsabilidad , y con un número más reducido de personas donde haya libertad para formular y responder preguntas difíciles (p.e., grupos en casas, grupos de oración grupos de conversación en el medio de transporte público, o en el lugar de trabajo, sesiones previas a salir con los amigos).
Esencialmente, este fue el patrón que desarrolló el gran evangelista y fundador metodista de iglesias John Wesley. Pero la clave no estriba en la forma que empleó en su época, sino más bien en que seamos imaginativos sobre el modo de trabajar con los ritmos de la vida contemporánea para ayudarnos mutuamente a crecer en el discipulado.
Resulta interesante constatar que muchos líderes sostienen que las personas se niegan a acudir a las actividades que son muy exigentes. Pero esto depende, en parte, de si nos- referimos al 50% de una congregación o a un grupo de discípulos. Muchas personas dedicarán una tarde a una actividad de aprendizaje... y lo están haciendo. ¿Qué podernos hacer con el tiempo que las personas sí dan?
Por ejemplo, va en aumento la popularidad de estudios bíblicos en profundidad. El motivo de que así sea es sencillo: allí se estudia la Biblia, teniendo en mente su aplicación a la vida, y esto contribuye a llevar una vida santa. Los ocupados profesionales de los barrios exteriores de las urbes dedicarán horas a algo productivo, pero se lamentarán de cualquier segundo perdido en un grupo anodino, vacilante.
Esto no quiere decir que el futuro radique en estudios bíblicos en profundidad y que exijan un gran compromiso; lo que significa es que una parte de ese futuro consiste en crear contextos en los que se puedan formular preguntas, expresar las dudas, airear los desacuerdos, enfrentarse a las dificultades y respaldar los compromisos.
Hasta la introducción de las células de estudio, la solución primaria en España frente a las limitaciones de la predicación unilateral y dominical consistió en iniciar grupos por las casas. Pero la investigación ha sugerido que más del 70% de los grupos en las casas no tenían unas metas conscientes. De aquellos que sí las tenían, la mitad no eran tanto metas como listas de actividades. Es decir, que el grupo se reunía para hacer cosas (una combinación de estudio, oración, adoración, amistad), pero sin tener una idea clara de resultados específicos, como p.e., crecer de determinada manera, aprender habilidades concreta, o animarse unos a otros de formas específicas. Cada uno tiene su talla.
Los discípulos no sólo necesitan un lugar donde aprender, sino también donde ser ''auténticos", permitiendo que se compartan preguntas v se hagan descubrimientos íntimos, se manifiesten luchas y alegrías, tentaciones y fracasos, pecados y triunfos. En resumen, necesitan relaciones que les respalden y les hagan responsables. Esto se puede conseguir de diversas maneras (en tríos, en parejas, en células), pero tales relaciones son, para muchas personas una de las claves más importantes para gozar de un continuado crecimiento en Cristo.
Y el próximo domingo, el último artículo de esta serie: "Será mejor empezar en algún punto"
(c) Alianza Evangélica Española, "Imagina", número especial de la revista Idea nº 5, 2004 (análisis de la realidad de la iglesia en España por parte de la AEE) |
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