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Número 67 - 1 de febrero 2005
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MANUEL DE LEÓN
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Radicalidad y secularización
El desafío del secularismo (III) 

No resulta fácil ser utópico y radical. Algunos llaman utópicos los ideales de la sencillez evangélica. La Historia nos rodea con infinitos velos dificultando, ocultando o insinuando parcialmente la silueta de la verdad. La verdad siempre es radical, algo en estado puro, pero que en el devenir del pensamiento, de la palabra, de la vivencia diaria o se ha prostituido o ha ido teniendo creaciones múltiples, monstruosas unas, afines y armónicas otras al modelo primitivo. Esto es lo que ha sucedido al cristianismo.

La doctrina de Cristo aparece en los Evangelios casi sin velos. Digo casi, porque la crítica bíblica de los últimos siglos pasados, ha dejado al descubierto bastantes manchas de interpretación, o de añadidos intencionados que no dejan brillar, en su majestuoso esplendor, las palabras del Mesías. El pensamiento, el lenguaje, la ética de Cristo mientras estuvo en este mundo, nadie la ha podido superar. Nadie ha podido encasillar a Cristo porque no fue ni revolucionario ni perteneciente al status quo social y religioso , ni zelote, ni fariseo. Ni llevó vida monacal como los esenios, ni anduvo de fiesta en fiesta, aunque no rehusara comer con los pecadores públicos.

Pero toda su vida se asienta sobre la radicalidad y no hace concesiones a lo institucional que carezca de misericordia . El samaritano, de paso por tierras de Judea, además de ser hereje porque adoraba en Gerizin y no en Jerusalén, y con la etiqueta de ser mala persona, cuando ve al hombre apaleado y robado por unos desalmados, expresa con su ejemplaridad la esencia más pura del contenido espiritual. Hoy diríamos que era un secular, que no necesitó de ningún paraguas religioso, para hacer el bien. Lo religioso sobra en la doctrina y ética de Cristo.

He leído buenos libros sobre el tema de la urgente toma de postura del cristianismo frente a la secularización actual, aunque se venga hablando intensamente desde hace cincuenta años.. En muchos de estos libros se insinúa la necesidad de una Reforma postmoderna y secular: "Hoy también nos hace falta una nueva Reforma. El saqueo de los pobres, santificado por bulas papales en el pasado, es sorprendentemente parecido a la nueva generación de los "papas de la prosperidad" de hoy. Tetzel estafó a los pobres de su época prometiéndoles libertad del purgatorio. Los falsos maestros de hoy están esquilmando a sus seguidores prometiéndoles libertad de la pobreza y una vida abundante en prosperidad" (Hanegraaff, 1993 ) (1)

Pero esto es solo la punta del iceberg y solo apunta a los aspectos más pintorescos y llamativos. La verdadera urgencia está en ver la radicalidad del cristianismo en un mundo secularizado y paganizado . Se lee con frecuencia, que en vista del resurgimiento de la religión en su aspecto mistérico y mágico, en vista de que Dios no ha muerto sino que sigue vivo entre la infinidad de dioses de las masas, ya no se puede hablar de secularización sino de encantamiento. Se dice: " El hombre ya no es descreído, el ateísmo pierde su fuerza y la secularización empieza a volatizarse. Es el momento de la etapa de la Tercera Evangelización: vuelve en el hombre la experiencia de lo sagrado, la búsqueda de nuevas espiritualidades, la vuelta de los viejos demonios del pasado... ¡el hombre se está haciendo otra vez creyente!" (2)

Creemos que esto merece mayor matización, porque la paganización de las estructuras sociales, es un problema mayor que la misma secularización, pues, como veremos mas adelante, lo secular puede representar una purificación de la fe y un conocimiento mayor de Dios. Mi experiencia, observando lo religioso en el entorno laboral durante veinticinco años, se puede plasmar en estos hechos concretos y significativos.. Durante muchos años, sabiendo que yo era evangélico, mis compañeros han colgado en la oficina estampas de vírgenes y de santos, como San Pancracio que da buena suerte y dinero. En la actualidad encuentro, en las mesas de los mismos compañeros, machos cabrios encima de una estrella y media luna, y en otro despacho pueden verse toda clase de brujas y diosas de la fortuna y de la suerte .

Si en lo primero había mucha superstición, sin embargo tenía cierta trascendencia pensando que la virgen María o los santos les ayudasen en su salvación ante Dios. En el segundo caso, no refleja trascendencia, ni el sentido de eternidad que Dios ha colocado en el corazón del hombre. La apariencia de creer en algo, no supone compromiso personal, no supone una búsqueda de lo eterno, sino de lo efímero y placentero del momento y sin hacerse ninguna pregunta. Es lo que algunos dicen, cuando afirmamos que Cristo es la respuesta, ellos nos responden: ¿Cuál es la pregunta?

Gene Edwars (3) tiene varios libros que se auto-titulan como los más revolucionarios y radicales. En su afán desmitificador e iconoclasta no deja vivos ni a los bancos de la iglesia, porque tiene esa sensación de haber dejado la radicalidad de la verdad primigenia. Una radicalidad que provocó el incendio revolucionario más grande la historia, y cuya originalidad está expresada además del Nuevo Testamento, en la carta a Diagneto, en la Didache de la segunda mitad del siglo primero o en la 1ª apología de Justino, filósofo palestino que decía: " Los que antes amábamos por encima de todo al dinero y el acrecentamiento de nuestros bienes, ahora ponemos en común lo que tenemos y de ello damos parte a todo el que está necesitado.

Los que antes nos odiábamos y matábamos unos a otros y no compartíamos el hogar con quines no fueran de nuestra propia raza, por la diferencia de costumbres, ahora, después de la aparición de Cristo, vivimos todos juntos y los que tenemos socorremos a todos los necesitados y nos asistimos unos a otros". Este modelo de vida, en apariencia sencillo, reflejaba una praxis diaria que impactaba, porque no espiritualizaba el estómago del necesitado, ni secularizaba tampoco su alma y su espíritu.




(1) Citado por Antonio Cruz "Sociología: Una desmitificación" CLIE-2002. En el mismo sentido Christian A. Schwarz en "Cambio de paradigma en la Iglesia"CLIE-2001, después de describir las distintas Reformas, la de Lutero, la de la teología, la del puritanismo, la del pietismo, apunta a la tercera Reforma que sería la de hoy, aunque no sea expresada en los términos que nosotros llamaremos la Reforma secular. El libro de José Mª Mardones "¿A dónde va la religión? Cristianismo y religiosidad en nuestro tiempo" Sal Térrea- 1996 clama también por una Reforma manteniendo ciertos valores de la religión.
(2) ProtestanteDigital. Nº. 80 de 22-11-2002 Artículo: La tercera evangelización, Juan Simarro Fernández
(3) "Mas allá de lo radical" Gene Edwars



Artículos anteriores de EL DESAFIO DEL SECULARISMO:
   1  El desafío del secularismo  
   2  Bonhoeffer y el secularismo  

Manuel de León es escritor, historiador, y director de "Vínculo" (revista de las Iglesias de Cristo de España).
© M. de León, 2005, Asturias, España.

 
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