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Número 68 - 11 de febero 2005
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wenceslao calvo
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Verdad/mentira de la moral secular/religiosa

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.'
(Efesios 4:17-24)


Recientemente se producía un apasionado debate en Marruecos por el hecho de haber aparecido en un periódico un artículo calificando al tsunami del Océano Índico como un castigo de Dios a causa de la inmoralidad reinante en esas regiones de mayoría musulmana pero que viven del turismo occidental. Inmediatamente los contrarios a esa interpretación se manifestaban frente a la sede del periódico que había vertido esas opiniones enfrentándose verbalmente a los partidarios de la misma. Esta escena, producida en un país musulmán, significa que no es posible simplificar el conflicto religioso-secular como algo reducido a dos bloques, Islam-Occidente, sino que dentro del mundo musulmán hay un sector proclive a una cosmovisión en la que la religión es central en todos los aspectos de la vida y otro sector que se mueve en una línea de pragmatismo. Esto no es nada nuevo ni queda restringido a Marruecos.

No es nada nuevo porque históricamente dentro del Islam ha habido continuos movimientos de avivamiento, si se me permite usar esta palabra, para tratar de restablecer la religión musulmana a la pureza original. Por ejemplo, España fue testigo de dos invasiones provocadas por movimientos musulmanes, almorávides (siglo XI) y almohades (siglo XIII), cuya intención era restaurar el Islam que, a sus ojos, se había corrompido en la Península Ibérica. Pero un ejemplo más cercano en ese sentido lo tendríamos en la revolución que encabezó Jomeini en Irán en 1979 y cuyo propósito era eminentemente religioso en un país cuya población era mayoritariamente musulmana.

Pero como digo el conflicto religioso-secular está presente en cada uno de los grandes sistemas religiosos que hay en el mundo . Sin ir más lejos tenemos el caso de Israel, cuya sociedad se halla dividida por esa línea de demarcación, estando en un lado los partidos laicos que propugnan una separación absoluta de lo religioso respecto a lo social y político, y en el otro lado los de carácter religioso, cuyo ideal es que la religión presida todas las esferas de la vida. Uno de los movimientos judíos que ahora está de moda por causa de Madonna, la Cábala, fue el intento en la España del siglo XIII para recuperar al judaísmo de aquel tiempo de las corrientes racionalistas y epicúreas que habían calado hondo en muchos de sus intelectuales y dirigentes.

Y para terminar podemos contemplar el caso del cristianismo, donde George W. Bush sería el paradigma de gobernante cuyas creencias personales traspasan el ámbito de lo puramente privado para incidir en aspectos que tienen que ver con la esfera pública, siendo el extremo opuesto a tantos otros gobernantes que, siendo cristianos por convicción o tradición, reservan su fe para ejercerla en su hogar o en la iglesia.

Todos estos antagonismos pueden convertirse en una amenaza para la estabilidad de una nación e incluso, como estamos viendo con el conflicto a gran escala Islam-Occidente, en un peligro para la estabilidad mundial , de ahí que se hayan levantado voces propugnando la necesidad de hallar puntos de encuentro para que la confrontación no llegue a extremos irreparables. Así, el Presidente del Gobierno español propuso recientemente una ‘alianza de civilizaciones' en la cual el choque dejaría paso al diálogo y al encuentro. Otros, entre los que se encuentran intelectuales de talla, hablan de la necesidad de encontrar una ética y una moral de convergencia que sea capaz de aunar criterios entre los que mantienen posiciones seculares y los que defienden posturas religiosas. En el caso de España podríamos decir que la nación es, ahora mismo, una caldera en ebullición en el que la legislación sobre diversas cuestiones morales ha polarizado las posiciones de buena parte de la ciudadanía, siendo ése, la moral, un factor determinante para definir la afinidad hacia los partidos políticos y por lo tanto para la intención de voto.

¿Es posible llegar a un acuerdo sobre ética y moral que satisfaga a todos, creyentes y no creyentes, musulmanes, agnósticos, judíos, cristianos y ateos? Yo tengo mis dudas, por decirlo de una manera suave . De hecho yo tengo claro al respecto dónde están mis coordenadas, aunque muchas veces fracaso en vivir de acuerdo a las mismas. Esas coordenadas me las proporciona el pasaje bíblico arriba citado que podríamos dividir en las siguientes partes:

•  El imperativo de la moral cristiana . ‘Esto, pues, digo y requiero en el Señor...' La fuente de autoridad por la que se dilucida si algo es moral o inmoral no es otra que Dios mismo. Es decir, la raya de separación entre lo bueno y lo malo no la pone la criatura sino el Creador.

•  El conflicto de la moral cristiana . que ya no andéis como los otros gentiles...' El conflicto surge al vivir en una provincia dentro del Universo que se ha declarado en rebelión al Soberano. Como consecuencia, la lealtad al Soberano repudiado automáticamente genera discordia con las pautas establecidas por los que nada quieren saber de él.

•  El modelo de la moral cristiana . conforme a la verdad que está en Jesús...' No es un sistema ni un código de conducta ni un conjunto de reglas sino que es una Persona. Una Persona en la que esa moral se ha hecho carne, de manera que su carácter, sus palabras y su conducta son el paradigma al que debo parecerme. En Jesús tenemos al Hombre que se nos propone como dechado de moral.

•  El fundamento de la moral cristiana . vestíos del nuevo hombre, creado según Dios...' Pero hay una descompensación entre lo que se me propone y lo que soy. De ahí que sea preciso un nuevo nacimiento, una nueva naturaleza, que me provea los recursos necesarios para llegar al listón que se me ha puesto por delante. La palabra ‘nuevo' indica no nuevo en tiempo sino en calidad; la palabra ‘hombre' indica la totalidad de mi ser. La palabra ‘creado' indica que no es obra humana. Sólo el evangelio proporciona estas cosas.

•  Los valores de la moral cristiana . la justicia y santidad de la verdad...' El mundo podrá dictaminar lo que quiera; los gobernantes podrán legislar sobre esto y aquello de acuerdo a sus criterios... pero los valores verdaderos son tan válidos hoy como lo eran hace 2.000 años atrás, cuando este texto fue escrito. Cosas como la justicia, la santidad y la verdad son intemporales, innegociables e inmutables.

Buscar puntos de encuentro para salvar posturas enconadas es loable, siempre y cuando no se cometa traición o nos hagamos cómplices del mal.

Wenceslao Calvo es conferenciante, predicador y pastor en una iglesia de Madrid.
© W. Calvo, 2005, ProtestanteDigital.com, Madrid, España

 
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