E s p e c i a l e s
Número 68 - 11 de febero 2005
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NOTÍCIES

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

DIRECTORIO

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Enfoque
JUAN ANTONIO MONROY
[ Imprimir ] [ email ]

Quejas del Papa contra España

No se cómo ni por dónde empezar este artículo. Es una cuestión de conciencia. Un asunto de ética. Y de humanidad. He de citar más de una vez a Juan Pablo II. Y en estos momentos el Papa se encuentra gravemente enfermo, ingresado en una clínica de la capital italiana. Redacto lo que sigue el miércoles 9 de febrero.

¿Se me acusará de inoportuno, imprudente, insensible, cruel o malvado? Mi intención no es ofender, me libre Dios. Ni injuriar, ni insultar, ni siquiera mostrarme irrespetuoso.
Me propuse responder a unas declaraciones que hizo Juan Pablo II sobre el laicismo en España y en el intermedio cayó enfermo y fue conducido a un hospital. Fue entonces cuando me planteé el dilema. ¿Escribo o no escribo lo que mi mente está elaborando? ¿Y si muere antes de que se publique este artículo? La mejoría física anunciada por la televisión me decidió a seguir adelante con el artículo bosquejado.

Esta ocasión me parece una oportunidad única para hacer público lo que yo creo del Papa.
No creo que el Papa sea el sucesor de San Pedro.
No creo que el Papa sea el vicario de Cristo en la tierra.
No creo que el Papa represente a Dios.
No creo que el Papa sea infalible, hable cuando hable, donde hable, y diga lo que diga.
No creo que el Papa esté obligado a vivir célibe, a menos que tenga el don de continencia, lo que puede ser posible.
No creo que el Papa sea el jefe espiritual de la cristiandad.
No creo que el Papa puede perdonar los pecados que se cometen contra Dios.
No creo que el Papa posea las llaves del cielo ni las del infierno, ni pueda abrir y cerrar estos lugares eternos cuando lo considere oportuno.
El dogma católico contiene otros puntos de fe relativos al Papa que tampoco comparto, pero los señalados son los más importantes.

Creo que el Papa es un hombre muy inteligente.
Creo que el Papa es un hombre de ideas y de ideales.
Creo que el Papa posee una voluntad firme.
Creo que el Papa es un hombre de creencias inalterables.
Creo que el Papa es un trabajador incansable.
Creo que el Papa ha gastado su vida en agotadores viajes por el mundo.
Creo que el Papa ama su trabajo y vive dedicado a él.
Creo que el Papa es un hombre de gran visión y vocación política.
Creo que el Papa es un gran jefe de Estado.
Creo que el Papa figura entre los grandes estadistas de nuestros tiempos.

También creo que el Papa se equivoca muchas veces , como en esta ocasión, cuando el pasado 24 de enero, lunes, formuló una severa crítica a la política del Gobierno español porque, según él, en el ámbito social de nuestro país “se va difundiendo una mentalidad inspirada en el laicismo”.

¿Piensa esto el Papa? ¿Lo cree él o se lo hacen creer? “A Roma va lo que de Roma viene”, dice el popular aforismo. Invirtiendo el orden se podría leer “lo que de Roma viene es lo que a Roma va”. Y en este caso a Roma fue un selecto grupo de obispos y cardenales españoles.

Los obispos españoles están obligados a realizar una visita al Papa cada cinco años. De esta forma el Papa se informa sobre la situación de las diócesis españolas y hace preguntas en torno a la política, el gobierno y los gobernantes. En el calendario vaticano la visita “Ad limina apostolarum” tocaba este año. Los obispos españoles se dividieron en dos grupos. El segundo grupo se desplazó al Vaticano el 2 de febrero y estará hasta el 5 de marzo. El primer grupo, que regresó a España el 31 de enero, llegó al Vaticano el 17. No se pierda de vista la fecha. Los obispos españoles llegan a Roma el 17 de enero y una semana después, el 24, la furia de Juan Pablo II se hace verbo para arremeter contra la conducta de los poderes públicos hacia la religión católica en España.

El Papa, que dado su precario estado de salud sólo leyó el principio y el final del discurso, si bien entregó una copia completa a cada prelado español, dijo textualmente: “En el ámbito social se va difundiendo una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública”.

Más adelante formuló severas críticas al Gobierno socialista, al que acusó de cercenar la libertad religiosa, permitir el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, aceptar el uso de preservativos en las relaciones sexuales, no garantizar la enseñanza católica en las escuelas, amenazar con denunciar los Acuerdos firmados con el Vaticano en 1979, retirar la asignación económica que concede anualmente a la Iglesia católica, y un largo rosario de quejas.

El portavoz del grupo socialista en el Congreso, Pérez Rubalcaba, dijo que a quien escribió el guión al Papa se le fue la mano. Según el especialista en temas vaticanos, José Manuel Vidal, quien escribió el discurso, donde el Papa se quejaba de la situación religiosa del pueblo español y del Gobierno, fue Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo y primado de España “junto a otro prelado valenciano de la Secretaría de Estado” del Vaticano.

Dos días después, el Gobierno español reaccionó a las críticas formuladas por el Papa y convocó al Nuncio (Embajador del Vaticano en España) para transmitirle su malestar ante las mismas y recordarle la necesidad de respetar “los respectivos ámbitos de competencia”.

No es la primera vez que el Papa se queja de la situación religiosa en nuestro país. En 1991, con motivo de otra visita de obispos españoles al Vaticano, Juan Pablo II dijo que España es una nación neopagana en proceso de descristianización.

Sin afán de polémica, porque me propongo seguir escribiendo sobre el laicismo de los españoles aquí y ahora, reproduzco un párrafo escrito por el periodista Manuel Vicent en el diario “El País” el 30 de enero pasado. Dice: “Desde su alta poltrona se lamenta del ateísmo, del laicismo, de la persecución religiosa y del rumbo pecaminoso que ha tomado la humanidad. Si a lo largo de la historia la Iglesia no ha hecho más que equivocarse en todo, salvo en que la vida es una herida mortal de necesidad, ignoro por qué el Papa se permite el lujo de instalar la culpa en nuestra nuca y no en la suya”.

J.A. Monroy es un escritor y conferenciante internacional
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2005 (España)

 
[ Imprimir ] [ email ]
 
 
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
dLirios
Luis Marián
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. ENCUESTAS
. PUBLICIDAD

© 2005 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: