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La escritura secreta
Conozco a una escritora, a la que seguía fielmente cuando colaboraba con sus escritos en EL SEMANAL, llamada Mónica Fernández-Aceytuno, cuyo relato se sitúa casi siempre en el escenario preferido de la naturaleza, en el que coloca pocas veces a personas, prefiere a los animales -especialmente, aves-, árboles y plantas. Sus escritos pueden dar la impresión de que se está leyendo un cuento, sobre todo, a los lectores urbanos, pasmados por tanto nombre desconocido de flores, de árboles, de plantas, de peces, de aves...
En mi último cumpleaños, fui sorprendido por un regalo consistente en dos libros. Uno de ellos era precisamente de Mónica (1), un gran ramo de fragantes y frescos pensamientos, tan breves como dos líneas o tan extensos como cuatro páginas.
En la presentación de la obra se dice que “es el resultado de la exigencia literaria de la autora, renovada cada día ante el milagro de la Naturaleza: no publicar mas que lo perfecto”. Desde luego, no se explica a qué se refiere con esa exigencia concreta, a menos que entienda que lo bello -la naturaleza, en este caso- es perfecto. Más adelante, una cita de Valle-Inclán puede aportar una pista, según la cual lo más importante que poseen todas las cosas para ser amadas es su belleza. Y perfección y belleza me recordaron una cita que emplea Javier Reverte en una de sus obras y que pertenece a John Keats, que parece cerrar un círculo con éstas: “La belleza es verdad, y la verdad belleza: nada mas es preciso saber en la tierra”.
La belleza es perfección y a la vez, la verdad. Seguramente, más de un lector se habrá dicho que como Jesús es la Verdad, es asimismo la Belleza y lo Perfecto. Y, ciertamente, asimismo nada mas es necesario saber que esto. ¡El Espíritu Santo lo enseñó hace muchos años! Amén.
Retomando de nuevo a Mónica, veremos que su escritura es singularmente íntima, su acento poético poco convencional, debido todo ello a una curiosidad, casi, científica. Y así, uno no sabe a veces quién ha escrito lo que está leyendo: Un cuentista, sí, pero ¿un botánico? ¿un físico? ¿un marino? ¿un labriego?
LOS BRINZALES
“En esa oscuridad total que sólo se encuentra bajo la tierra, han empezado a nacer los brinzales.
(...)
Es brinzal lo que germina de la semilla caída del árbol, cualquiera que sea, bellota de roble, semilla de chopo, piñón de pino, y aunque no tenga mas que tres hojas tiernas como estos brinzales de los robles, se adivina ya en ellos los árboles que serán dentro de unos siglos”.
(...)
Otras veces, puede deducirse más fácilmente que sólo es una mujer, desnuda de conocimientos académicos, quizá una niña:
LAS LÁGRIMAS
“Sé, por un árbol, que las lágrimas son contagiosas.
Era un roble que vivió cien años hasta el día en que, al mirarlo, vi que el árbol era ya sólo cepa.
Me quedé asombrada, quiero decir: llena de sombra por dentro; y volví andando hacia mi casa en silencio para que no se me fuera el alma por la boca, pero llegué tan cansada con el peso de tanto pesar, que me metí en la cama y, al volcar la cabeza, se me cayeron las lágrimas de una mirada vacía de ramas.
José llegó a decir con mi tristeza que jamás hubiera cortado el carvallo (roble) de haber sabido que lloraría”.
Para finalizar, si tratamos ahora de aves, la lavandera es un ave común, de fácil adaptación -la he visto en Galicia, en Madrid y en otros sitios dispares-, y nuestra escritora la describe así:
“Por andar poniendo una pata tras otra por la orilla del río, en vez de andar como anda un gorrión por la acera, a saltos, con las dos patas juntas como en una carrera de sacos; por ese caminar, se llama lavandera o andarríos o señorita, a un pequeño pájaro gris y banco, blanco y negro, de cola larga y andar de mujer que baja al río a lavar la ropa.
Llega en bandadas la lavandera durante el ocaso, y duerme comunalmente en los cipreses de la avenida de Cesáreo Alierta, en Zaragoza”.
(...)
(1) “El viento en las hamacas”, M. Fernández-Aceytuno, Ediciones Luca de Tena, Madrid. 2004. 192 páginas.
Sergio de Lis es crítico literario y parte de la Redaccción de la revista Edificación Cristiana. (Publicado en Edificación Cristiana nº 216. RESUMIDO por el autor)
(c)
S. de Lis, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |
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