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Guerra espiritual y evangelización
La guerra espiritual: una reflexión crítica (I)
El tema de la guerra espiritual no es nada nuevo. La tradición evangélica está llena' de tratados devocionales, desde la perspectiva bíblica de la lucha del creyente- y la Iglesia, frente al mundo, el diablo y la carne. Se trata en la mayor parte de los casos de exposiciones a Efesios 6, que recorren a menudo toda la Escritura describiendo la armadura del cristiano. Sin embargo la guerra espiritual a la que ahora nos estamos refiriendo es una nueva concepción de pensamiento que ha dado lugar a todo un movimiento de oración en la actualidad, que plantea la evangelización desde una visión de lucha con realidades invisibles, que se pretenden combatir desde el ámbito de una historia geográfica de la demonología y sus manifestaciones.
Esta podría haber sido una moda más del mundo evangélico, sí no hubiera estado acompañada de un inmenso sistema de enseñanza, avalado por prestigiosos especialistas de diferentes disciplinas, que comentan las experiencias en este terreno de cristianos de todo el mundo, creando toda una escuela de misiología bajo ese nuevo paradigma.
Es interesante observar cómo este movimiento se ha promovido a nivel popular desde la cátedra de un importante seminario norteamericano (Fuller) a un ámbito que excede sobradamente el medio académico. Lo que nos demuestra una vez más cómo verdaderamente "las ideas tienen pies”.
Pero son cada vez más las voces que, desde esa misma reflexión, han empezada a levantarse inquietas por un sistema sin lugar a dudas inédito en la comunidad cristiana, como sus propios portavoces reconocen, pero de grandes consecuencias para la misión evangelística de la Iglesia. Ya que estamos ante una visión de la Gran Comisión, que va más allá de ciertos principios bíblicos, al establecer una metodología a la luz de múltiples experiencias del mundo espiritual, ante cuya demostración sólo se presentan argumentos pragmáticos de éxito, Y aunque para muchos, éstos son tristemente suficientes, no se sostienen sino en una lectura casi esotérica de algunos pasajes de la Biblia, que es la que ha de ser siempre nuestra verdadera autoridad.
Hace ya algún tiempo que venimos constatando esta preocupación, los tres autores de este trabajo (1), en diferentes contextos del panorama evangélico español A lo largo de estos años, desde varios trasfondos denominacionales, hemos llegado a unas mismas conclusiones que ahora os presentamos, independientemente, para vuestro estudio y reflexión en este cuaderno de trabajo.
Aunque hay un cierto solapamiento entre los tres autores, hemos querido mantener la integridad de cada uno de ellos para resaltar así ese común denominador, que creemos surge de la Escritura misma. Cada escrito es resultado de una larga reflexión desde la Palabra misma, plasmada ya en algunos artículos, cintas y conferencias que hemos publicado de diferentes maneras anteriormente, pero que ahora intentamos dar la máxima difusión conjuntamente, puesto que creemos que son de gran importancia para el futuro de la extensión del Evangelio.
Ante la creciente tentación del activismo, y la incomprensión de todos aquellos que ven toda reflexión como negación de la misión evangelizadora, creemos que la Alianza Evangélica Española (2) mediante ésta y otras publicaciones es el medio ideal para esta meditación, puesto que siempre ha creído en la necesidad de planteamientos serios y bíblicos, desde la que considerar nuestro papel como Iglesia en el mundo de hoy.
Quien hace un divorcio entre teología y evangelización afirma una idea que nosotros no compartimos. Creemos que esa disociación no es sólo artificial, sino tremendamente peligrosa. ¿Cómo hablar de evangelismo sin considerar siquiera el contenido de ese Evangelio? Sí reducimos la evangelización a una mera metodología, separada de todo principio bíblico, negamos la propia validez de nuestro mensaje. El Evangelio se convierte así en una ideología más a ser promovida con nuestros mejores recursos humanos, pero sin el poder del Espíritu Santo que da verdadera vida por medio de la predicación de su Palabra.
Creemos que a nuestra proclamación le hace falta algo más importante que la publicidad o el éxito. Necesitamos más confianza en el poder profético de la Palabra. Ya que como Jeremías, hemos recibido una Palabra todopoderosa de un Dios todopoderoso (Jer. 1), no olvidemos nunca que el Espíritu de poder que la acompaña, nunca actúa independientemente de ella.
Y ya que no podemos separar la Palabra del Espíritu sin falsificar los resultados, por mucho que nos esforcemos en imitarlos, la fidelidad no ha de entenderse entonces como una opción particular para teólogos o puristas; puesto que es la Palabra de Dios la que nos enseña que no hay otro Evangelio, ni otro medio divinamente escogido que "la locura de la predicación " (1 Co. 1:18-2:5) para traer verdadera salvación.
Rogamos al Señor, al publicar este trabajo, que nos dé un mayor espíritu de oración, que acompañe nuestra predicación. No debemos cansarnos de proclamar su Palabra, por lo que hemos de confiar en la obra del Espíritu Santo que da testimonio con poder de que Jesús es el Hijo de Dios, para gloria de su nombre. Somos embajadores de un Dios soberano que ha exaltado a Cristo, por la victoria de su cruz y resurrección (Col. 2:15), sobre toda fuerza creada, visible e invisible. Por lo que el poder del diablo ha sido ya derrotado. Es el Señor de toda potestad quien nos envía (Mt. 28:18-19). Así que ¿a quién vamos temer? (Ro. 8:33-39)
(1) Este artículo forma parte del Cuaderno “Guerra espiritual", publicado por la Alianza Evangélica Española; y que fue escrito por tres diferentes autores: José de Segovia, Julíán Mellado y Esteban Rodeman)
(2) Para contacatar con la AEE: www.AEEsp.net, correo-e: oficina@AEEsp.net
José de Segovia Barrón es pastor, periodista, teólogo y Presidente de la Comisión de Teología de la AEE
© J. de Segovia, 2005, Madrid, España |
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