El nacionalismo en el País Vasco
El sentimiento nacional es un derecho común a todos los pueblos. El amor a la tierra, el respeto a las costumbres y el poder expresarse en el propio idioma, constituyen las bases en la que se sustentan la mayoría de las sociedades modernas.
El nacionalista español, Menéndez Pelayo, decía sobre la importancia de no olvidar las propias raíces con las siguientes palabras:
Donde no se considera piadosamente la herencia del pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Un pueblo nuevo puede improvisarlo todo menos la cultura intelectual. Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil.
El profesor Menéndez Pelayo, con el que no coincido en mucho de sus planteamientos, da en este caso con el dedo en la llaga. Ningún pueblo debe renunciar a su pasado , ya que de hacerlo, se expondría al más burdo de los infantilismos.
El nacionalismo vasco se avivó con los primeros fogones de una industrialización , que cambiaba a toda velocidad sus estructuras sociales más arcaicas. El siglo XIX, el siglo del nacionalismo, rescató viejas leyendas medievales, romantizó el origen de los reinos y dio una visión de la historia, repleta de hazañas que avalaban la pureza de la sangre de sus depositarios.
En el breve paréntesis de la ocupación de Guipúzcoa por los franceses durante la época de la Convención (finales del siglo XVIII), los vascos se proclamaron independientes de la obediencia al rey. Anunciando un incipiente nacionalismo independentista.
Se forja en esta época la figura del baserritarra, algo parecido al mito del buen salvaje de la ilustración. El baserritarra o campesino vasco, reúne y conserva las tradiciones básicas de su pueblo, sustentados en tres principios: propiedad, catolicismo y limpieza de sangre.
Las Guerras Carlistas del siglo XIX ponen el contrapunto de unos deseos dormidos de independencia y destino propios. Sabino Arana, padre de la idea nacional vasca, utilizará estos sentimientos contrapuestos para poner las bases de una identidad propia y excluyente.
Mario Escobar Golderos es licenciado y Diplomado en Estudios Avanzados (DEA) en Historia; así como director de la revista “Historia para el debate”
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005)
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