D o m i n i c a l
Número 72 - 13 de marzo 2005
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NOTÍCIES

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

DIRECTORIO

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
   
Daniel Pujol  
[ Imprimir ] [ email ]

El flotar se va a acabar

Hace ya casi un año que Marta, una de las jóvenes que solía acudir a mi iglesia, vino acompañada de un chico de su misma edad al cual llamaremos Luis. Luis, a parte de demostrar un cariño y estima especial hacia la chica que agarraba y acariciaba con frecuencia, no mostraba demasiado interés por Aquél a quién recordamos en el templo los domingos.

Luis era un chico más bien bajito, moreno de piel, ojos oscuros, pelo liso, sonrisa agradable y pasaba un poco desapercibido aunque sus orejas, agujereadas por un montón de aros dorados advirtieran las miradas más curiosas. Era aquél típico muchacho a quien los de la viga en el ojo bautizarían como un “pintas” prototipo del pasotismo moderno. Lo cierto es, que su corazón nada tenia que ver con su indumentaria, aunque ésta hubiera sido condicionada por algunos aspectos de su vida anterior.

Unas semanas más tarde, nos sorprendió a todos presentándose él solito a la reunión de oración que solemos tener los jueves por la tarde. Jóvenes y no tan jóvenes sonreíamos delicadamente al ver una nueva cara entre nosotros y lo mejor de todo, que esa cara también sonreía. Uno del grupo oró en su presencia pidiendo al Señor su bendición, el Padre escuchó, y el muchacho, apunto de ser una nueva criatura, devolvió una mirada de agradecimiento a su intercesor.

Unas semanas después alegró nuestra esperanza con una noticia; pronto iría a un campamento cristiano con otros jóvenes. Aún recuerdo con qué ilusión lo explicaba, parecía que algo dentro de él se movía y buscaba.

El campamento finalizó, y el muchacho que se fue ya no volvió a aparecer más, pero vino un reflejo suyo, su misma estatura, color de ojos, moreno de piel... ¡Vaya! Era idéntico en apariencia salvo en un detalle, ya no colgaban aros de sus orejas. Aunque... ¿Era éste el único detalle? No. Lo que realmente impactó a los que le conocíamos no fue que ya no llevara pendientes, sino el saber que justo delante de nosotros había un nuevo hijo del ¡Dios viviente!

Este hermano ¡radiaba de gozo! Estaba lleno de vitalidad y alegría, había vivido un cambio radical. Mientras tanto, mi corazón daba una y otra vez Gloria a Dios en silencio.

El tiempo pasó, Luis y Marta tenían muy claro su objetivo de casarse y el deseo de establecer una familia muy pronto, aún así, se les aconsejó que esperaran un poco. La pareja decidió cambiar de aires y se trasladó a otra congregación. A partir de ese momento, Luis y yo tuvimos menos contacto, aunque hablábamos de vez en cuando a través del ordenador. En una ocasión, Luis vino a verme para invitarme a asistir a una de las reuniones de su iglesia, estuvimos hablando un rato yo estaba emocionado, al parecer él rebosaba de dones y de Espíritu, y parecía que por fin había encontrado su lugar. Cada fin de semana iba a predicar el evangelio por los parques y las calles de la ciudad, también recuerdo que un día hizo un viaje a uno de los barrios con peor reputación de Valencia para llevar el mensaje de Jesús al sector más marginado de la sociedad, drogadictos, prostitutas, etc. Siempre andaba acompañado de un aparato reproductor de música con su cantante favorito “Funky” (rap cristiano), y cuando cogía el transporte público no dudaba en desenfundar su Espada y ponerse a leer. ¡Estaba imparable! Luis se havia convertido en un ¡evangelista! ¡Yo admiraba la forma en que luchaba!

La última vez que le vi fue en la 2ª Reunión de Oración Interdenominacional que organizamos el grupo VTR, hace unos cinco meses. Estaba pletórico, deseoso de Avivamiento y rebosante de emoción, pero ya no supe nada más de él hasta ayer:

¡¡Por fin noticias del gran guerrero!!

Pero el guerrero dejó de ser grande y tropezó con su propia humanidad; Luis había apalizado brutalmente a Marta.

Uno de los grandes problemas del pueblo de Dios es que no sabe pasar de un enamoramiento o descubrimiento de la persona, a una relación de amor madura y fiel . Luego vienen las conocidas frases de “ya no siento lo que sentía”, “ya no estoy tan cerca de Dios...”, y podríamos seguir añadiendo muchas más que en el fondo se resumirían en un “no soporto tener que madurar”.

El Evangelio cambia vidas, pero no las sustituye . Decir que el Evangelio arregla todos los problemas y suple todas las carencias es decir que Dios ha dejado de contar con el hombre. Ciertamente toda persona que acepta a Jesús en su corazón sigue siendo preso de su propio cuerpo, de su propia mente, de sus propias carencias, de su propia neurosis y sus propios bloqueos, pero con una gran diferencia, ahora el Espíritu de Cristo interviene, y Él es quien aporta libertad y gracia aunque a veces nos cueste aceptar el don. Pero vuelvo a decirlo, interviene, no substituye. Y aquí tenemos nuestra responsabilidad, en dar ese margen de intervención. De la misma manera que la Santidad es un camino a recorrer que no se termina de un día para otro, tampoco de un día para otro se “cae” o se reduce el margen de intervención de Dios en nuestras vidas.

Seguramente muchos os preguntéis acerca de Luis y lo sucedido, mi intención no es hacer una valoración del caso ya que, seguramente, la mayoría coincidiríamos en ella. Pero sí quiero advertir algo: si no aprendemos a madurar nuestra relación con Dios, nunca vamos a entender lo que Jesús hizo en la Cruz.

Daniel Pujol, estudiante de periodismo, responsable en el área de jóvenes de la Alianza Evangélica Española- VTR (Venga tu Reino) www.venga-tu-reino.com, y colaborador de NoticiesProtestants.com
© D. Pujol, ProtestanteDigital.com, España, 2005

 
[ Imprimir ] [ email ]
 
 
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
dLirios
Luis Marián
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. PUBLICIDAD





© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: