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Entrevista a L. Kravitz: Dios y rock & roll
Lenny Kravitz:
“Dios tiene un lugar para aquellos que, como yo, lo siguen”
Tras su séptimo álbum realizado en un estudio, una pregunta se ha levantado entre quienes han visto la tapa o portada del mismo: ¿En qué sustancia roja se sumerge Lenny Kravitz con una guitarra en la tapa-portada de “Baptism” (Bautismo)? Una respuesta la aporta el periodista Russ Breimeier en la web de Christianitytoday. En ella, les recuerda a los críticos que sólo ven “un líquido rojo” que, para los cristianos, si un artista con el tatuaje “Mi corazón pertenece a Jesucristo” habla de bautizarse, el mensaje es más que claro. Así también lo explica el propio “bautizado”: “el rojo es la sangre de Cristo, o sea, la purificación”.
Kravitz (Nueva York, 1964) considera haber “exorcizado su depresión gracias al análisis, al autoanálisis y, sobre todo, a Dios”. Esta palabra será el estribillo de la entrevista para la cual su manager aconsejó no referirse a “cosas muy familiares”. Así que sólo nos quedan dos temas centrales para hablar con el multiinstrumentista más fashion del rock: de él y de... Dios.
Pregunta.-En la canción “Bautizado”, hablás del pasado como de días oscuros y del futuro como un renacer. ¿Es una referencia a un cambio espiritual en tu vida?
Respuesta.- Por supuesto. Siempre he creído en Dios y seguido a Cristo, pero ahora, después de una gran depresión, tengo una relación renovada, ¿entendés? Es como lo que pasa si tenés esposa. La querés, siempre la has querido, y estás con ella, pero ahora renovás tus votos. Fortalecés más el vínculo. Es ahí donde estoy ahora. Estoy tratando de acercarme a Dios y de hacer lo que él quiere que haga. “Bautizado” representa ese acercamiento mío a su voluntad.
P.-El mensaje de “Ministro del rock n'roll”, suena más convincente que irónico. ¿Creés que el rock tiene el poder de curar y ayudar a la gente?
R.- Creo que algunas personas tienen ese poder y, según lo que hagan, pueden tener dentro suyo el poder y el don de Dios. Ojo, puede tratarse de un pintor, de un cantante, de un deportista o de una persona corriente. Pero, si tenés eso adentro tuyo, esa luz sale hacia fuera, independientemente de tu vocación. Lo contagiás seas o no rockero. Yo no pretendo cambiar el mundo, ofrezco a los demás el regalo que Dios me dio y si a alguien le cambia la vida, es hermoso.
P-¿Y aquel slogan tuyo de hace 10 años -“El rock está muerto”- sigue vigente?
R.- Bueno, de algún modo, lo está. Es muy raro encontrar hoy algo de rock, o, para el caso, cualquier otra música, que tenga alma de verdad. Casi todo se ha comercializado y es pura fórmula. No percibís lo espiritual de la música, se ha vuelto menos humana.
P.-¿Y qué música te resulta espiritual en este momento?
R.- No encuentro mucha espiritualidad en la música de hoy. Creo que U2 hace una música maravillosa siguiendo su espíritu. Pero no hay muchos como Bono hoy en día. Por eso escucho música de antes: jazz, rhythm and blues, ópera, blues. No me limito al rock.
P.-¿Será que te hartaste del modo de vida rockero?
R.- Eso de “Sexo, drogas y rock and roll” es un slogan que alguien inventó y se volvió demasiado popular. Para mí, en esta etapa de crecimiento personal, la frase es “Dios, vida y rock and roll”.
P.-¿Se podría decir que estás en medio de la crisis de los 40?
R.- Esto no tiene nada que ver con tener 40 años o con lo que la gente llama la mitad de la vida. No estoy de acuerdo con eso. Sigo siendo joven y esto tiene que ver con el lugar donde estoy espiritualmente. Distintas personas podrían estar allí en diferentes momentos de su vida. Podrían tener 10 o 100 años.
P.-Es cierto; en tus nuevas letras hay muchas preguntas, en particular en “¿Qué he hecho con mi vida?”. ¿Perdiste respuestas en tu vida?
R.- Esa canción sólo cuestiona. Es bueno mirar hacia adentro y preguntarte qué hiciste con tu vida, qué estás haciendo, adónde estás yendo, qué hiciste, qué querés cambiar. Estoy mirando hacia adentro y eso te ayuda a encontrar respuestas.
P.- El tema de “El otro lado es la mortalidad” y “la vida más allá de la muerte”. ¿Le tenés miedo a la muerte?
R.- Ya no; Dios tiene un lugar para aquellos que, como yo, lo siguen.
P.- En “California”, recordás el shock que te provocó el rock en tu adolescencia. ¿Cómo fue esa iluminación?
R.- Eso fue cuando me mudé a Los Angeles, a los 11 porque mi mamá era actriz y se iba a Hollywood. Yo me había criado en Nueva York con música negra, R&B, el soul. Y de pronto en la radio, escuché a Jimi Hendrix, a Zeppelin y eso fue algo que me dio más pasión por la música.
P.- ¿Creés que después de aquella era dorada, el rock no pudo mejorar como música y cultura?
R.- Todo puede mejorar. Esos tipos fueron increíbles. También tuvieron mucho s problemas, cayeron en las drogas.
La forma de mejorarlo es continuar con esta forma de arte pero dejarse conducir por el espíritu, por el espíritu de Dios en lugar de las drogas. Por eso, el rock puede mejorar y eso es lo que yo estoy tratando de hacer.
P.- Desde que apareció tu álbum “Let love rule” en 1989, se te tildó de idealista neohippie. Tanto para la Guerra del Golfo como para la de Irak, hiciste un aporte musical al estilo de Lennon. ¿Realmente creés que el poder del amor y la paz pueden resolver estos conflictos?
R.- Por supuesto que creo en el poder del amor y la paz. Son virtudes de Dios: Dios es paz, Dios es amor. No son ideales hippies, son ideales de Dios que todos deberíamos seguir.
P.- ¿Cuando decís “Dios” te referís a alguna religión en particular?
R.- Dios está más allá de la religión. Sólo trato de seguir al Creador. Creo en Jesucristo; eso es algo específico.
P.- Me quedó una duda. Si cantás que vos sos el ministro del rock and roll, ¿quién es el presidente?
R.- Dios.
Fuente: Los Andes on line/ Pablo Schanton. Redacción: ProtestanteDigital (se han seleccionado las preguntas que encontramos más interesantes, sin modificar las publicadas. Hemos realizado una adaptación de la entradilla original de la entrevista)
(c) ProtestanteDigital.com, España, 2005
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