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Guerra espiritual y demoniomanía
La guerra espiritual: una reflexión crítica (IV)
Asistimos desde hace unos años a un auténtico diluvio de libros, conferencias, cassettes, etc. sobre la guerra espiritual. Vemos que en muchos sectores de la Iglesia, el tema ha tomado una relevancia significativa. Los expertos exponen sus sistemas y conocimientos, no en las aulas de teología, sino en los medios populares. Reconozco, que esta avalancha de información especializada, ha suscitado en mí una honda inquietud. Mi exposición refleja mis conclusiones personales, que he presentado en círculos evangélicos españoles, con el fin de provocar una reflexión bíblica del tema.
El humanismo, como vimos anteriormente, ha dejado a la sociedad occidental en un vacío existencial que provoca angustia y asfixia. Por ello la búsqueda del sentido de las cosas está llevando al resurgimiento de lo mágico y a un avivamiento de lo oculto . La hechicería al modo occidental está manifestándose descaradamente, en numerosas prácticas de ocultismo, Este avivamiento de lo oculto está llevando a diferentes sectores evangélicos a salir al paso. No hay más que acercarse a una librería evangélica para ver la importancia que ha adquirido este tema.
Unos interpretan este interés como un despertar de la Iglesia frente a la creciente actividad demoníaca y otros, reconociendo la realidad del conflicto espiritual lo encuentran excesivo y desproporcionado. Lo cierto es que en el panorama evangélico, se están desarrollando principios, prácticas y sistemas, con un énfasis en la liberación, los exorcismos, la intercesión de lucha, etc. Entiendo que el campo, del que estamos hablando, es tremendamente complejo y peligroso. En mi opinión, para entrar en el mundo espiritual, tiene que ser bajo las condiciones bíblicas. Las Escrituras establecen límites y ofrece directrices concretas.
Cualquier cristiano, estudioso de las Escrituras, encontrará en ellas, enseñanzas y hechos relacionados con la guerra espiritual. Ahora, bien, difícil guerra sería si no sabemos quiénes son nuestros enemigos. Lo reconozcamos o no, al menos en Europa, estamos afectados por la cosmovisión occidental. Partiendo de principios existenciales o prejuiciados por el cíentifismo nos encontramos a veces lejos de aquella espiritualidad judeo-cristiana. Aceptar la existencia y la actividad de seres incorpóreos, buenos o malos, nos parece a menudo más propio de una mentalidad primitiva, supersticiosa y precientífica. Somos inclinados a explicar toda situación humana, dentro de los límites y los términos de la psicología, sociología o antropología moderna. Por supuesto que estos temas se prestan fácilmente al abuso, tanto hacía una vertiente racionalista, como otra espiritualista de demoniomanía.
Sin negar el lugar que ocupan las disciplinas del saber humano, antes citadas, el concepto bíblico de Creación como cosmovisión, está contenida en estas palabras de Pablo: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él" ( Col. 1:16). Este texto es muy importante, para acercarnos a una cosmovisión bíblica que englobe la existencia de demonios y la guerra espiritual. La tradición judeo-cristiana del primer siglo, basada en las Escrituras da por sentado la existencia de Satanás y los demonios, así como de ángeles, a la par de la existencia del mundo físico. La Biblia pues, presenta ese enemigo de Dios y los hombres, en términos claros.
ASPECTOS BÍBLICOS
Basándonos en el testimonio bíblico podemos apuntar algunas cosas sobre la actividad de los demonios:
a) Se oponen a los santos de Dios (Ef. 6:12)
b) Inducen a la apostasía ( 1 Ti. 4:1);
c) Promueven la idolatría (1 Co. 10:19-21);
d) Causan aflicciones físicas y psicológicas: Mudez (Mt.12:22), demencia (Lc.8:26-35), inclinaciones suicidas (Mr. 9:22), diversas enfermedades (Lc. 13:11). No todas las aflicciones o enfermedades tienen origen directo en una actividad demoníaca. A menudo se trata de las consecuencias de vivir en un mundo caído.
e) Pueden poseer a un ser humano, anulando su voluntad. La Biblia no recoge ningún caso de posesión de creyentes nacidos de nuevo. Los defectos del carácter o carnalidad, no son espíritus que hay que expulsar del creyente, sino obras de la carne que deben morir por el Espíritu (Gá. 5: 16-25).
Es tradicional entre evangélicos al hablar de la lucha espiritual, acudir a un texto clave de la Biblia, que se encuentra en Efesios 6: 10-19 , en el que Pablo exhorta a "vestirse de toda la armadura de Dios", no para un desfile militar, sino para "poder estar firme contra las asechanzas del diablo". Santiago lo expresa de esta forma: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Stg. 4:7). La guerra es real, no ficticia. Pero antes de seguir adelante, considero oportuno establecer algunas cosas:
a) Toda guerra espiritual se basa en la obra consumada en la cruz, por Jesucristo.
b) No se trata pues de una escatología consumada ahora, sino de una victoria aplicada (la de Cristo).
c) La guerra espiritual es un encargo del Señor a la Iglesia (Lc. 9:12; Stg 4:7; Mr. 16:17; Ef. 6:10-19).
d) El que el mundo esté bajo el maligno, no invalida la verdad de que el Señor reina. Dios no ha abdicado de su soberanía.
Teniendo en mente estos principios, podemos ver que en la Biblia encontramos dos formas de lucha espiritual:
1.- Confrontación , por la que el individuo creyente se enfrenta directamente con algún demonio que le está asediando. Hay ejemplos del Nuevo Testamento en el ministerio de Jesús (Lc. 4; Mt.16:23), pero ¿puede ser ésta una experiencia repetible en el cristiano? Hay expulsión de demonios (Mr.16:17; Hch 5:15-16; 19:12; Mr. 5:9). Es interesante notar, que en estas ocasiones no se trata de oraciones en sí, sino de usar la autoridad de Dios y su Palabra.
2.- Oración . Aquí es donde se desarrollan los más diversos sistemas de intercesión, para guerrear contra las potestades. Es obvio el papel de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: el Señor te reprenda. " El texto es muy significativo. En el único caso, que encontramos la reprensión del diablo, hay dos factores a tener en cuenta: 1) Es el arcángel Miguel quien enfrentó la situación; y 2) no le reprende él, sino que encomienda al diablo a la reprensión del Señor.
LA APLICACIÓN PRÁCTICA
Todo esto es muy diferente a lo que se practica en las iglesias. Es el creyente quien va al encuentro de las potestades, y él mismo las reprende. Me pregunto sí no estamos exponiendo a nuestros creyentes en luchas que Dios no nos mandó.
Ahora bien, la palabra reprender sí viene en el Nuevo Testamento, en otros contextos diferentes. Jesús reprendió a sus discípulos, al mar, etc. Debemos ser prudentes a la hora de evaluar prácticas de guerra espiritual que difieren de lo que uno piensa. La Biblia no contiene una fórmula, sino más bien presenta principios. Pero actualmente no se está discerniendo sí las nuevas prácticas están de acuerdo o no con la Revelación.
Resumiendo, diremos que sí existe la guerra espiritual. En el caso de un incrédulo poseído, el creyente, utiliza la autoridad del nombre de Jesús y le libera. No está orando, está confrontando a los demonios. Al orar, puede acercarse al trono de la gracia y hallar oportuno socorro, de Aquel que es Todopoderoso. (He. 4:16) Así nos lo enseñó Jesús en la oración modelo: "líbranos del mal" (Mt. 6:13). Pero es difícil reconciliar las nuevas prácticas de vomitar espíritus, con la recomendación de Pablo a los Corintios: "hágase todo decentemente y con orden" (1 Co. 14:40).
Aún con nuestras diferencias, es posible establecer algunas directrices para que pastores de diferentes tendencias, puedan orar juntos contra las huestes de maldad. Podemos tener un tiempo de acercamiento basado en el respetó, conociendo las diferentes posiciones, en base al legado protestante del libre examen, y establecer unas líneas generales de intercesión. Porque necesitamos estar unidos en esta guerra. No estamos obligados a aceptar cualquier novedad que venga de hombres con renombre, pero podemos orar juntos a nuestro Padre.
La situación en España es terrible. Existe una actividad demoníaca cegadora que no siempre se tiene en cuenta. Además de los diferentes enfoques que queramos darle a la situación (social, histórico, psicológico, cultural, etc.) el principal motivo de la dureza de los españoles radica en lo que señala el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:4: "En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Urge a los cristianos evangélicos españoles "combatir unánimes por la fe (Fil.1:27). Debemos esforzarnos, especialmente los pastores en buscar directrices comunes. No será fácil, pues para renunciar a prácticas pseudobíblicas, hay que renunciar a la sed de poder . No es lo mismo el poder del ministerio que un ministerio de poder. Tengo una gran carga cuando veo, cómo en círculos cristianos, no se hace nada sin contar con los demonios. Hay cristianos que están más informados sobre los demonios que sobre los ángeles, o el poder de Cristo. La demoniomanía es una artimaña diabólica que pretende obsesionar a los cristianos con pretendidas técnicas de poder.
Hasta el presente, partiendo del cristianismo místico, y analizando prácticas, especialmente relacionadas con la guerra espiritual, nos debe una profunda reflexión. En el fondo de toda controversia y moda, está el antropocentrismo. Ese pragmatismo enfocado hacía la satisfacción del creyente. Una abdicación del lema de la Reforma, Soli Deo Gloria . Los tiempos son difíciles. Pero no se trata sólo de denunciar y exponer, sino de de edificar. Para ello, sí las prácticas y las experiencias, están siendo por cualquier viento de doctrina, hay que preguntarse, qué nos dice la Biblia sobre la experiencia cristiana. ¿Qué bases tenemos para ¿Cómo evaluar las nuevas tendencias que irán surgiendo. Esto es lo que precisamente vamos a exponer a continuación.
Pueden escuchar en audio una entrevista al autor de este artículo –sobre “Nuevas espiritualidades”- pulsando AQUÍ (4'68 MB).
(1) Este artículo forma parte del Cuaderno “Guerra espiritual", publicado por la Alianza Evangélica Española; y que fue escrito por tres diferentes autores: José de Segovia, Julíán Mellado y Esteban Rodeman)
(2) Para contacatar con la AEE: www.AEEsp.net, correo-e: oficina@AEEsp.net
Julián Mellado es pastor, teólogo y miembro de la Comisión de Teología de la AEE
© J. Mellado, 2005, Madrid, España |
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