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Número 73 - 20 de marzo 2005
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MARIO ESCOBAR
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El Jesús histórico y el Código Da Vinchi
Más allá del cliché 

Cuestionar la figura de Jesús está de moda. En la actualidad muchos se proclaman descubridores de nuevos datos reveladores para desenmascarar al cristianismo. Los libros apócrifos, ignorados y ridiculizados por los investigadores, se convierten de un plumazo en la “verdadera historia” de Cristo.

Muchos cristianos creen que la obra de Dan Brown, El código Da Vinci, es la causante de la nueva ola de seudo cristianismo exotérico. Pero el debate, en esta ocasión no es tanto sobre la existencia de Cristo, lo más importante para muchos es encontrar al “verdadero Jesús”. La idea del secuestro del cristianismo. Por la que, el cristianismo habría sido manipulado por los primeros seguidores, añadiendo episodios como: la resurrección, la falsificación los orígenes “oscuros” de Jesús, las supuestas relaciones de este con mujeres, su posterior divinización y la manipulando de sus verdaderas enseñanzas; están más en boga que nunca.

En El Código Da Vinci pasa a tener importancia lo que hasta hora se consideraba seudo-historia. Detrás de la investigación histórica, una cohorte de seudo historiadores, luchan por introducir en la Historia todo tipo de ideas y hechos indemostrables . Esto no sería excesivamente grave, ya que siempre ha existido una semi historia de los hechos inexplicables como: los orígenes de la Isla de Pascua, las Pirámides de Egipto o el fenómeno OVN. Lo realmente preocupante es que mucha gente, sin una capacidad crítica suficiente, pone a la seudo historia en la misma categoría que a los hechos históricos.

El Código Da Vinci sigue la técnica de mezclar lo histórico con lo fantasioso y lo seudo histórico, añadiendo una trepidante aventura. El atractivo profesor Robert Langdon recorre París y Londres en busca del Santo Grial con la no menos espectacular Sophie. Crímenes, sectas peligrosas y el mundo de arte, sirven como telón de fondo para trazar unas ideas rocambolescas sobre la historia de Jesús.

Los libros apócrifos utilizaron la misma técnica que el libro de Brown para realizar su trama. Cogemos un dato o personaje de la Biblia secundarios, se agita bien, se mezcla con una buena dosis de metáforas, lenguaje electrizante y tenemos una “nueva verdad” para el consumo público. En el caso de El Código Da Vinci el subproducto elegido es María Magdalena. En un momento pasa de prostituta a princesa judía, de simple seguidora a la más importante de los apóstoles, para convertirse después en mujer de Jesús y guardiana de sus secretos. Todos los ingredientes reunidos: algo de feminismo, misterio, secretos y un profesor en busca de la “verdad”.

En El Código Da Vinci el profesor y aristócrata Teabing conversa con Langdon sobre la verdadera invención del cristianismo bajo el reinado del emperador Constantino, con el que se despachan a gusto. Según ellos, el emperador Constantino mandó escribir una nueva Biblia donde se escondieran los rasgos humanos de Jesús, ordenó la persecución de los “herejes” y destruyó los libros apócrifos. Pero según este profesor de ficción, todo esto lo hemos descubierto gracias a los Manuscritos del Mar Muerto y los textos coptos de Nag Hammadi. Descubrimientos que han demostrado, según la lógica de los protagonistas, que la Biblia fue escrita por humanos con intereses políticos. Después de este discurso, Sophie, la indocta agente que ayuda a Langdon, se queda boquiabierta. El lector, que en muchos casos desconoce el origen e historia de la Biblia, me imagino que también. Según esta seudo teoría, la Biblia, aunque imagino que lo que Brown quiere decir es el Nuevo Testamento, fue escrita en época de Constantino, lo que situaría su cronología en el año 325, durante el famoso Concilio de Nicea, donde se condenó el arrianismo.

Los historiadores más ortodoxos hablan de la escritura de los cuatro evangelios entre los años 70 y 100 después de Jesucristo. Primero se escribió el de San Marcos, luego los de San Mateo y San Lucas y el último el de San Juan.

El Papiro Magdalena puede ser uno de los restos más antiguos de un libro del Nuevo Testamento, en concreto del libro de San Mateo. En la cueva 7 del Qumran se han encontrado varios restos de libros del Nuevo Testamento. Los textos encontrados en estas cuevas tienen dos peculiaridades con respecto a los hallados en las otras cuevas. La primera es que son fragmentos en papiro y la segunda característica es que están escritos en griego. En las demás cuevas los restos están escritos en hebreo y en arameo. Los textos de esta cueva son restos del evangelio de San Mateo, si la cueva dejó de usarse por sus moradores en el años 68, los documentos que se han encontrado en ella deberían ser anteriores a esta fecha. La mayoría de los fragmentos encontrados son del capítulo 26 de Mateo y curiosamente relata la traición de judas y las últimas horas de Jesús antes de su crucifixión.

Entonces, el evangelio de San Mateo es anterior al año 68, según los restos del Papiro Magdalena, ¿cómo puede el profesor de papel Teabing y Langdon hablar de que la Biblia es un libro mandado escribir por Constantino en el año 325? Me temo que el señor Brown no iba a la Escuela Dominical mientras su madre tocaba el órgano en la iglesia. Tampoco debió asistir a las clases de historia en la Universidad, posiblemente se encontraba ya enfrascado en algún argumento trepidante y no tenía tiempo de estudiar el pasado.

Este minúsculo ejemplo no intenta desprestigiar la capacidad de captar la mente y la imaginación de los leedores del señor Brown, pero pretende dar un toque de atención a los lectores. La coherencia de una historia no implica que esté basada sobre hechos reales, la ficción es un buen entretenimiento para las vacaciones y para iniciarse en la lectura, pero debe tomarse como eso, como ficción.

Bajo la estela de El Código Da Vinci han surgido un nutrido número de libros que tratan sobre misterios y religión, como el de La Hermandad de la Sábana Santa, de Julia Navarro. Es positivo que lo espiritual vuelva a estar de moda. El hombre tiene una vertiente espiritual que cuanto más se empeña en ocultar y apagar, surge con vigor renovado, pero debemos saber distinguir entre realidad y ficción.

Más allá del cliché hay un Jesús profundamente conmovido y amante de la humanidad. Divino, humano y sobre todo, cercano. Descubrirlo puede ser la más emocionante de las aventuras de la vida.

Mario Escobar Golderos es licenciado y Diplomado en Estudios Avanzados (DEA) en Historia; así como director de la revista “Historia para el debate”
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005)

 
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