Número 74 - 22 de marzo 2005
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Sonreír antes que llorar

Ofrecemos esta semana un Editorial diferente, menos centrado en la actualidad social e informativa, y más como una breve reflexión. Y me voy a centrar en un pequeño descubrimiento que ha cambiado -sin que lo notemos- el concepto que existía del ser humano: los niños sonríen desde antes de nacer, en el cuerpo de su madre.

Ha sido la ecografía tridimensional -esa máquina que es capaz de lograr una imagen casi real del niño en el paraíso uterino- la que lo ha revelado: el niño sonríe, sin que lo haya aprendido (como antes se creía) de esos rostros inmensos de adultos que se inclinan sobre él brindándole muecas.

Así pues, la sonrisa es algo innato. No como el primer llanto, que surge a la fuerza: empujones, falta de aire, y a veces el azote de la matrona o el ginecólogo.

Pero el hecho es que sabemos sonreír antes que aprendemos a llorar, aunque las dos experiencias son además de humanas necesarias. Ay de aquél que se anquilosa y se olvida de desbordarse cuando los problemas le anegan el alma. Pero ay también de aquél que pierde de vista que esa pequeña contracción de la comisura de los labios estira el alma y le quita las arrugas que se adquieren día a día.

Quien no llora ha dejado de sentir. No es humano; aunque pertenezca por herencia a esta privilegiada raza. Pero quien ha dejado de sonreír es un pobre ser humano: ha perdido la riqueza de una de sus experiencias más hondas, nacida mucho antes del nacimiento.

Dios nos ha hecho así. La grandeza de una persona está en aquello por lo que ha tenido que llorar; pero también en todo lo que ha sabido sonreír, especialmente durante o después de los tiempos difíciles. ¿no le parece?

Jesús mismo lloró sobre Jerusalén antes de su crucifixión (Lc 19:41); pero tras resucitar -entre otros muchos dichos y hechos propios de quien ha vencido a la muerte y al pecado- se entretuvo en prepararles un buen desayuno a sus discípulos (Jn 21:9-10). Estoy seguro que tenía unas sonrisa en los labios.

Pueden escuchar en audio el Editorial pinchando AQUÍ

© ProtestanteDigital.com, 2005 (España)

 
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