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Número 76 - 10 de abril 2005
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MANUEL DE LEÓN  
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Papa: respetar sin compartir

Es posible que este artículo no se publique, por inconveniente. Si yo fuese el director de esta revista digital, me lo pensaría bastante porque ante el cúmulo de elogios de todo el mundo hacia el Papa, una voz discordante como la mía puede parecer de mal gusto. Los mismos católicos pueden sentirse ofendidos y yo soy lo suficientemente ecuménico, como para darme cuenta de que las verdades en estado puro no existen, ni las motivaciones humanas son lo suficientemente éticas, como para erigirme en juez de nadie. Sin embargo, estoy mas al lado de los católicos de base que de las jerarquías, estoy mas con los teólogos de la liberación de todo el mundo - en especial de los de América Latina y Asia -, que con la dogmática curial, y sobre todo, estoy con los católicos que no tienen dinero para pagarse un billete de avión para ver al Papa pero que creen en Jesús y sacan fuerzas diarias de su mensaje salvador y liberador.

La única idea que me mueve a escribir este artículo fuera de contexto, es lo que algunos teólogos católicos como Diez Alegría, Tamayo o Boff han considerado "un secuestro del mensaje de Jesús".Secuestrar es esconder para sacar provecho o exigir un rescate. El mundo que decía de Jesús en la parábola "no queremos que este reine sobre nosotros" (Lucas 19:14) escoge sus propios ídolos y dioses para sustituir a Dios y exigirle el cielo. Cuando Juan el Bautista dice de Jesús, "es necesario que Él crezca pero que yo mengüe" está poniendo el mensaje de Cristo por encima de cualquier mensaje. Este secuestro del mensaje no proviene del católico de a pie que tampoco tiene oportunidades de cambiar nada, ni siquiera en el sacerdote de parroquia aunque tenga inquietudes y firme cartas de reflexión, sobre la confesión comunitaria, las indulgencias, la liberación de los pueblos, sobre la eutanasia o sobre lo que sea. Se recurre a una palabra que sirve para todo y no se sabe que es: la Iglesia. Con "la Iglesia dice" y "el Santo Padre proclama" el católico baja la cabeza y como si lo tiran de cabeza a un pozo y le hacen comulgar con ruedas de molino. Solo los que tienen libertad para reflexionar pueden llegar a entender el mensaje de Cristo.¿Acaso estos días alguno ha ensalzado a Cristo o solo al Papa?

Mensaje de Cristo o cristianismo vital no tiene nada que ver con "civilización cristiana" en cuyo nombre y en aras de la Evangelización o de la expansión del Evangelio, han cabido formas de Estado y Gobierno tales como el Sacro Imperio Romano, Estados del despotismo ilustrado, las Cruzadas o la cristianización de América. "Civilización cristiana" no comporta el ser sal, ni luz y por eso también" cristianismo" ha sido confundido por muchos pueblos como símbolo de poder. Es una gran torpeza adjudicar al cristianismo católico el mérito de la prosperidad, de la tecnología y riqueza, sin ponerle al lado el tenebroso mundo de las guerras de religión, el despotismo de los Papas y su brazo ejecutor: los Estados cristianísimos. Cuando se habla de triunfo del cristianismo en el siglo IV, con el reconocimiento en el año 381 del primado de Roma, donde Constantino hábil y decidido, abraza el cristianismo dentro de su programa político, sería una torpeza creer que el dejar de perseguir cristianos, fue un triunfo de la Iglesia de Cristo. La legiones romanas llevaban el emblema cristiano, pero no una mente, ni un corazón cristianos . El cristianismo es Cristo. Nuestra predicación es Cristo, conocido por los hombres de Palestina y transmitida su presencia, su magisterio, su poder, a través de la Historia, en documentos y cartas. Él vino a "buscar y salvar lo que se había perdido"; restaurar los valores esenciales del ser humano, incluyendo la independización de la persona en su dimensión trascendental y eterna, y separarlos de los contenidos de la civilización y de la cultura tradicional.

En el Jubileo del 2000 escribí sobre lo que fueron las indulgencias antes de Trento y después de Trento. Esto no parece venir a cuento ahora, pero tiene que ver con la financiación del Estado Vaticano, con el boato ceremonial al que los Estados cristianos -aunque se digan laicos- contribuyen a sus arcas, con la vanagloria de un testimonio a grandes masas que se mueven manipuladas por los medios de comunicación mas que por la fe. Roma siempre ha sabido sacar dinero para la suntuosidad y la pompa aunque medio mundo se muera de hambre y enfermedad. Si Fátima y Lourdes ya no funcionan, se convierte la plaza de San Pedro en el centro del peregrinaje que siempre deja dinero y se convierte al Papa en un dios. Dinero para las compañías de viajes, para los hoteles, para Roma. Todos comulgan al lado de los beneficios. Todos adoran al mismo becerro de oro. Roma también ha sabido cambiar la ética cuando le ha convenido y hay intereses por el medio. Algunos teólogos y analistas han recordado a los obispos y al Papa la historia tan dilatada de comercio con los pecados de los hombres, de la paz interior y de las cosas más santas. El precio que se pagaba por los pecados, tenía su tarifa. La lista de las tarifas más antigua data del Papa Juan XXII (1316-1334). Luego aparecería otra, publicada por su sucesor Benedicto XII (1334-1342). La invención de la imprenta hizo que se empezaran a publicar estas colecciones y fue lo que hizo clamar al cielo a los hombres de la Reforma Protestante. Algunos fragmentos, que vamos a citar, provienen de 1470 hasta 1520 y son así de ignominiosos para entonces y para hoy que estamos en parecidos precios en los tribunales eclesiásticos de Derecho canónico:
"Si una persona toma parte en uno o varios asesinatos al tiempo, puede purificarse de todo tipo de castigo pagando 131 liras y 14 sueldos"
"Si alguien mata a su padre, madre, hermano, hermana, esposa o en general, a su pariente, se purificará de su pecado y de los crímenes pagando cinco o siete monedas."
"El que mató a su esposa y quisiere casarse con otra puede recibir perdón si paga ocho liras y dos ducados"
"El perdón por el incesto se otorga por cuatro liras"


Esta avaricia eclesiástica pudo tener éxito en tiempos de mucha ignorancia religiosa, fruto del miedo supersticioso que atacaba las conciencias adormecidas y entregadas de los pueblos. Sin embargo, se siguen obteniendo beneficios a cambio de política y de mediaciones. Esto no dejaría de ser una anécdota terrible y vergonzante de un tiempo y una mentalidad, si no fuera porque de todo ello se hace a Dios y a Jesucristo, autor y legislador de tales ritos, cánones y fórmulas sacramentales. ¡Cuanto se ha apelado a Jesucristo para ocultar la ambición, la codicia, la tradición, la creencia mítica y a esos cultos ostentosos que avalan un sistema e institución religiosa!. Jesús no instituyó prácticamente nada. Hemos sido los hombres los que hemos cambiado el sentido de las cosas. La Inquisición, por ejemplo, tuvo el mejor aliado en el confesionario para el control de conciencias y las guerras santas han nacido de los libros santos. Jesucristo inspiró mejores hechos, que los que dogmatizan o hacen políticas de Estado y nada tiene que ver con los fariseos de entonces y de ahora.

No se si fue Ruiz Jiménez o Castilella quien dijo: " El cristianismo clerical ha presentado siempre una diátesis, una predisposición orgánica a contraer una determinada patología y esa enfermedad ha sido el monopolio de la verdad, el constantinismo, la posición de privilegio y el ser Estado en otro Estado." Un Papa que no es capaz de ver estas enfermedades del espíritu, que desde el trono y el altar juntos se condenan a pueblos enteros a la pobreza porque se les aconsejan políticas económicas equivocadas y se les inculca una ética de apariencias hipócritas y de sumisión, no es como para subirlo a los altares. Tendrá múltiples virtudes humanas, pero su visión y formas cristianas están muy alejadas del mensaje de Cristo quien decía: "las zorras tienen guaridas, los pájaros tienen nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene ni donde reclinar la cabeza". ¿Se parece esta forma de vivir a las pompas vaticanas?¡Que poco hemos aprendido todos de Cristo!

La llamada Iglesia Católica sigue nutriéndose de la superstición. No hace mucho tiempo el sacerdote Mario de Oliveira publicó un libro sobre "Fátima". Oliveira defiende que los recientemente beatificados pastorinhos Jacinto y Fátima son "dos víctimas inocentes del terrorismo eclesiástico de la Curia vaticana", que promueve, "de forma sacrílega y vergonzosa, la explotación religioso-comercial en el santuario de Fátima de dos niños portugueses fallecidos hace unos 80 años", a los que "acabó por matar de miedo, hambre y sed". Sobre Lucía, la mayor de los tres y única superviviente, ahora una monja de más de 90 años, recientemente fallecida, el autor considera que fue obligada a escribir sus experiencias "por la obediencia al obispo de Leiria", y que, "secuestrada desde entonces, ha sido condenada a vivir en estado de demencia y delirio, con visiones y apariciones a todas horas". Este libro que ha conmovido los pilares de la religiosidad portuguesa, acusa a la Iglesia católica de "paganismo religioso comparable a los cultos precristianos de adoración a diosas ídolo», y el autor asegura que el hecho de que «Fátima acabe de una vez» sería para él «la mayor alegría que, como cristiano y sacerdote, podría sentir» El cura Mario de Oliveira es actualmente director del periódico Fraternizar y trabaja vinculado a las comunidades cristianas de base dentro de la Iglesia, en la que afirma ser «perseguido, marginado, excluido, pero miembro dedicado y feliz".

La mercadotecnia romana siempre está relacionada con lo que Delumeau define como "la pastoral del miedo" o la creencia en las llamas y penas del purgatorio . La revista El Ciervo nº 574 de 1999 decía: "existe una admirable solidaridad de los vivos para con los difuntos, dispuestos aquellos a aliviar y acortar las penas de estos. y, a todo ello, añádase que -si no me equivoco, por influencia de los monjes irlandeses evangelizadores de centroeuropea- esta solidaridad con los difuntos se desplegó en una progresiva practica de misas, sufragios, peregrinaciones e indulgencias en su favor y también en beneficio de buena parte del clero que de ello vivía (y, hasta no hace mucho, de ello ha vivido).Lo paradójico es que tanta presencia de purgatorio e indulgencias haya ido acompañada de una nebulosa doctrinal. Incluso de una clara contradicción entre lo que musitaba la teología y lo que se fomentaba en el imaginario popular. ¿ Fuego en el purgatorio? Es una metáfora, decía la teología ; pero en las iglesias se utilizaban bandejas con un supuesto difunto chamusquinado entre llamas para conseguir limosnas para sufragios". El lector estará pensando que esto ya está superado y no podemos volver al Medioevo, sin embargo el que hoy no exista este descaro descrito anteriormente, no mengua que el mensaje de Cristo se haya secuestrado y vaciado de contenido. Cuando me encuentro con un católico de base, me entiendo bien con él, estoy a gusto a su lado, hablamos de las mismas cosas, pero el mundo del Vaticano es una orgía de luces y sombras, de sibilinas palabras cadenciosas pero sin contenido unas veces y contradictorias otras. Por eso Leonardo Boff habla de un purgatorio del purgatorio y Schillebeekx que el purgatorio no es un tiempo ni un lugar, sino el primer acto de amor con Dios, como una catarsis, una purificación, la amorosa superación de toda imperfección. Sin embargo se sigue orando por los difuntos y haciéndole misas, aunque Torres Queiruga diga que "no es orar por los difuntos sino orar con los difuntos" y mientras se seguirá con el mercadeo de los méritos y las indulgencias.¿Quién arreglará esta teología del miedo?

Se que el Papa Juan Pablo II ha tenido gestos de buena voluntad hacia la intolerancia y violencia contra los disidentes, los excomulgados y perseguidos. Ha tenido gestos y solicitado el perdón por el desprecio a los judíos, por los pecados contra la paz, el derechos de los pueblos, el derecho de las mujeres, los pobres y marginados y solicitó un "cambio de vida". ¿Se ha notado estas propuestas, por ejemplo, en España? Pues no. En el 11- M no se respetaron los derechos de otras religiones a enterrar a sus muertos, rindiéndoles culto católico sin el menor rubor. En España siguen siendo todos católicos, aunque nadie vaya a la iglesia. Los medios de comunicación siguen llamando al "culto" protestante, "misa". Se siguen dando mas horas de programación al Papa que al Rey y se ignoran por sistema el resto de las denominaciones religiosas, porque la Iglesia sigue imponiendo su terror con hombres que maneja a su antojo porque los ha adiestrado y son estómagos agradecidos. Si esto no fuese así, ¿cómo puede explicarse la falta de sensibilidad hacia el que disiente -miles de curas y religiosos perseguidos- o no pertenece al mismo rebaño rsto de las de nominaciones-? Ratzinger ha dicho que "en el pasado, debido sobre todo a la historiografía protestante que hizo un relato negativo y terrible de la Iglesia Católica, presentándola como anti-Iglesia, no ha sido posible confesar nuestros pecados". "La Iglesia se vio obligada a contraponer con una historiografía positiva la exposición devastadora de los protestantes". Esto no es una disculpa, ni un pedir perdón, es una acusación de contrarreforma. Los evangélicos españoles nunca hemos abierto la boca, pero cuando hay que buscar un chivo expiatorio, siempre están los comunistas, los masones y los protestantes. Afortunadamente se nos conoce mas por estar al lado del pobre y necesitado que por nuestro poder o historiografía negativa - leyenda negra de la que se acusó a los protestantes-. El derecho al debate y a la crítica libera las conciencias y hace libres a los pueblos. La cerrazón dogmática hace que la letra mate y el espíritu se paralice. Un mundo de paralíticos espirituales es una visión triste del mundo religioso, aunque a los ojos de este mundo devoto parezca el triunfo del cielo sobre la tierra, porque como dice Jesús "no todo el que dice Señor Señor entrará en el Reino de los cielos".

Manuel de León es escritor, historiador, y director de "Vínculo" (revista de las Iglesias de Cristo de España).
© M. de León, 2005, Asturias, España.

 
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