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Número 76 - 10 de abril 2005
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MARIO ESCOBAR
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Los Fliedner,
una familia alemana con corazón español

La reciente muerte de Elfriede Fliedner nos trae a la memoria el trabajo incansable de su familia, durante más de cien años, por el protestantismo español. Podríamos decir que esta familia ha visto nacer y desarrollarse a la sociedad española, pero lo que es más importante, ha participado activamente en la construcción de un protestantismo autóctono, cuyos fundamentos principales son la educación y la fe.

Federico Fliedner, el fundador de la misión en España, no fue el primer Fliedner en empeñar su vida a la causa espiritual. Su padre y su madre, Teodoro y Carolina, fundaron la Obra de Diaconisas y promovieron una reforma espiritual en su Alemania natal. Hilden, su hermana, nos narra con estas sencillas palabras como Federico decidió dejarlo todo y venir a España:
"A principios de 1869, mi hermano me habló de su intención de emplear las vacaciones de Pascua de Resurrección en un viaje a España. "Han echado a la reina Isabel II y me gustaría ver cómo se abre paso la Palabra de Dios" (1).

Federico intuyó, lo que los españoles siempre hemos sabido, cuanto contribuyó la monarquía española, apoyada y controlada por la Iglesia de Roma, en la falta de expansión del protestantismo. La Primera República parecía una oportunidad inigualable para cambiar la situación religiosa en España. La corta edad de Federico, al realizar su primer viaje a Madrid tan sólo tenía veintiún años, hizo que añorara rápidamente lo que había dejado atrás. El mismo relata cual fue la enseñanza principal que sacó de aquel aventurero primer viaje:
El beneficio mayor que obtuve en mi primer viaje, fue el llegar a conocer cara a cara a los demás evangelistas en su trabajo, predicación y enseñanza. Aún viendo los principios muy modestos, tuve la impresión persona...se encuentran sobre la base recta y están dispuestos, aun hoy mismo, a padecer si fuera necesario".

El respeto y amor por los cristianos españoles fue la antorcha que siempre brillo en la mente y en el corazón de Federico. Un año después, rechazando la oferta de ir a Oriente para coordinar la extensión de la obra de las Diaconisas y apoyado por el Comité de Berlín, regresó a España el 9 de noviembre de 1870. Por desgracia, las relaciones entre los diferentes grupos de protestantes habían cambiado mucho. La proclamación del nuevo sistema político había animado a muchos evangélicos a unirse para realizar la causa común de evangelizar España, pero pronto las disensiones habían vuelto a dividir al exiguo grupo.

De esta manera repentina, espiritual, los destinos de la familia Fliedner se cruzaban con los de España. Ninguna de las dos volvería a ser la misma, pero eso es otra historia.


(1) De aquí en adelante, textos extraídos de la Edición de textos originales preparada por Ana Rodríguez. Memorias de la familia Fliedner, Gayata Ediciones, Barcelona, 1997.

Mario Escobar Golderos es licenciado y Diplomado en Estudios Avanzados (DEA) en Historia; así como director de la revista “Historia para el debate”
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005)

 
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