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Moral & espiritual
Muchos evangélicos, entre ellos el Presidente de EEUU (George Bush) y el mismísimo Billy Graham, han ensalzado al Papa como un defensor de la moral, como si la moral, así, a palo seco, fuese un bien por sí misma. Nada más lejos de la verdad.
Los seres más morales del planeta de Jesús eran los fariseos, y molestos por la enseñanza del joven de Galilea, que en nada valoraba su rígida moral como mérito, indujeron su muerte en la cruz.
También el nacional-catolicismo en España impuso una moral rígida, bajo amenzas explícitas o soterradas, y sólo logró el efecto de que en cuanto hubo algo de libertad la nación se revolviese buscando el camino contrario.
La moral sólo sirve si nace como resultado de una convicción propia, de la misma forma que el beso sólo vale si deriva del amor auténtico. Incluso a veces queriendo de corazón ser correctos en nuestra ética nos equivocamos ¡Cuánto más quien no sabe, ni quiere!
No son bienaventurados los que moralizan, sino los que anuncian a la humanidad sin remedio espiritual que sólo en la persona de Jesús, sin ningún intermediario más entre Dios y los hombres, se encuentra la salvación de nuestras culpas y un nuevo corazón. Y quien experimente en su interior esa salvación querrá verdaderamente ser moral, dentro de sus imperfecciones.
Admiremos a quien anuncia a Jesús e intenta vivirlo; y no a quien enseña lo que Jesús no enseñó y quiere poner pesadas cargas en las espaldas de las personas, sea cual sea su etiqueta religiosa y relevancia social, o política.
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2005 (España)
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