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La magia del cine
¿Cómo se puede transformar lo cotidiano en un entorno plagado de poesía? Eso es lo que logró hacer el director iraní Abbas Kiarostami en uno de sus primeros filmes, ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987).
Se trata de un director recientemente descubierto por mis ávidos ojos amantes del cine. Se presenta ante mi con una inocente historia en la que su protagonista, un niño, aborda con valentía una sencilla tarea para los adultos, pero grande en dificultad para él.
Las imágenes silenciosas que componen la película, llenan de ternura la pantalla, transportando al espectador a un mundo donde la belleza radica en la simpleza de las cosas.
Sin un argumento sublime, Abba Kiarostami logra hilvanar con la destreza de un sastre del séptimo arte, escenas sobradas de sensibilidad, portadoras de una naturalidad aplastante.
Carente de actores profesionales y con escasos medios; casi nulos, demuestra que aún con tan acusadas carencias se pueden contar historias y hacer de ellas emocionantes travesías por el mundo de los sentimientos. Es cierto, que las grandes industrias cinematográficas gozan de los medios necesarios para crear magníficas películas; aún así, dudo de la calidad de un gran porcentaje de ellas. Sin embargo, la verdadera genialidad radica en saber contar una historia sin tener dichos recursos.
El cine posee la magia de transformar la percepción de la vida y de sus seres, espolvoreando con adecuadas dosis lo común hasta convertirlo en algo realmente hermoso . Valoro la labor que directores como Kiarostami hacen en favor del cine, pues lo posicionan en el lugar que siempre debería ocupar , una fábrica para la creación de sueños, de relatos verdaderos o ficticios , que logren hacer que el espectador abandone su realidad para ser cómplice de las realidades ajenas.
El cine, sigue siendo un canal de inagotable belleza, siempre que no se deje seducir por el poder que ejerce la máquina de hacer dinero . Siempre, que siga narrando a modo de imágenes poemas de diferentes índoles: crueles, dulces, tristes, alegres, ataviados de color o en blanco y negro, pero siempre dispuestos ha hacer un poco más liviana la vida de quienes como espectadores deseamos disfrutar de ellos.
Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, ProtestanteDigital.com, 2005, España |
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