 |
 |
 |
 |
| |
Recomendar |
| |
Agregar a favoritos |
| |
Página de inicio |
| |
¿Quiénes somos? |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
[ Imprimir ] [ email ] |
 |
 |
Madres, en prosa
En tiempos pasados, durante nuestra adolescencia, nos hallábamos dispuestas siempre a buscar algo más. Jugábamos a hablar libremente y nos atrevíamos a llamar a cada cosa por su nombre. Ahora somos conscientes de que a veces, nos paramos en un paso llamado "intento", y lo que deseábamos entones, no tiene nada que ver con la realidad, que poco a poco bebemos...
En algunos momentos incluso, hemos pensado que íbamos hacia atrás en la carrera. Dirigíamos la mirada hacia el pasado, deseosas de encontrar soluciones, buscando consejo en nuestras propias madres. ¡Qué poco se nos enseña y cuanto nos duelen los errores!.
Lloramos a ratos escondidas, recordando la niñez. No éramos así. Tampoco era el mismo mundo el que nos absorbía.
Aprendemos a sobrevivir a la ausencia de nuestros sueños , que poco a poco han ido desconchándose. Algunos días, se nos olvidó la formula para alargar la ilusión.
Sabemos que nacimos para algo distinto, y al casarnos, pusimos nuestros vientres, como rosa prematura a disposición del destino. Parimos hijos, los que Dios nos da y hacemos lo que sea necesario para sacarlos adelante.
Elegimos sus nombres con sumo cuidado, para que coincidan con relevados personajes bíblicos o históricos. "Un buen nombre", hará paliar, de algún modo, las carencias que tendrán en este mundo, o las que tuvimos nosotras.
Tememos el momento del caminar adulto . Comienzan las modas, las marcas, la música ruidosa. Las notas, los amigos, palabras nuevas en sus bocas... Entonces una angustia grande nos roba el alma con dudas nacientes desde las entrañas.
Cuántas veces nos gustaría verlo todo tan claro como que un jazmín viste siempre de blanco; que en el amor, sólo amor; que la verdad nunca es tan dañina como una mentira...
Vivimos con miedo... En infinidad de ocasiones nos sentimos culpables de sus desdichas, porque creemos que a veces, los acontecimientos pudieron evitarse.
Cada día, a nuestro alrededor, otras ventanas, de par en par abiertas, nos muestran descaradas, otros espacios de libertad, formas diferentes de vivir.. pero asumimos la nuestra.
La Palabra del Señor , nuestro consuelo, es la Luz que se inclina hacia nuestra sombra, nos da calor, seguridad, amor; y despoja nuestro espíritu de todos sus miedos.
© Isabel Pavón Vergara, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |
|
 |
[ Imprimir ] [ email ] |
 |
 |
 |
 |
|
 |