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Zapatero se equivoca
Zapatero afirma que ninguna religión debe marcar "los valores de convivencia social". Para ello, el Presidente del Gobierno manifiesta que va a respetar los acuerdos firmados con el Vaticano y a la vez velará por la aconfesionalidad del Estado ¡Vaya paella filosófico-política!
De entrada, es incompatible y contrapuesto que el Estado español sea aconfesional a la vez que mantiene acuerdos exclusivos con una confesión religiosa que le da derechos supraconstitucionales (mediante el viejo truco de Roma: "ahora soy Iglesia, ahora Estado del Vaticano").
Es decir, que Zapatero ha prometido solemnemente ser un triángulo perfectamente redondo. Todo un ejercicio de habilidad no ya política, sino de prestidigitación. Como ser aconfesional y sostener con el dinero público de todos los españoles una (o varias) de las confesiones que residen en España. Principalmente a la Iglesia católica.
Pero luego riza el rizo ZP. En rueda de prensa, José Luis Rodríguez Zapatero afirmó también que ninguna religión debe marcar "los valores de convivencia social", por lo que pidió "respeto" a la Iglesia Católica para seguir cumpliendo los compromisos electorales establecidos con los ciudadanos.
Esta es una incongruencia más profunda, de más calado. Le damos la razón en que no se puede legislar para el conjunto de los ciudadanos con un determinado criterio moral único, aunque sea éste mayoritario (y menos todavía si es minoritario). Pero lo inexplicable es que se legisle sólo como está haciendo el actual Gobierno: siguiendo religiosamente el criterio moral de los españoles que no son creyentes (o más extremista aún, de quienes son contrarios a la trascendencia, la fe o la religión, como quieran llamarlo).
Nos llevan estas situaciones a ver que estamos entre las mismas dos Españas de las que hablaba Antonio Machado: y una de ellas (en nuestro caso las dos), como él decía, ha de partirnos el corazón.
Por una parte, la España de la derecha recalcitrante de Aznar, que negó el diálogo con los protestantes (entre muchos otros agravios), mientras hacía genuflexiones ante Rouco Varela y el Papa; y desoyendo a agnósticos, ateos, y creyentes de otras religiones. Por otro lado, la España mal llamada progresista, que regala a las religiones unos pocos (o muchos) euros, mientras mantiene unos Acuerdos Estado-Vaticano aberrantes, y sólo se preocupa de expulsar de la vida pública todo aquello que tenga "tufillo" a religión (con la excepción del abrazo al islam, para tenerlo -a la vez que sujeto- controlado, por aquello del 11M).
En fin, repetimos, que Zapatero -desde nuestro punto de vista y en este terma- se equivoca.
© ProtestanteDigital.com,
2005 (España)
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