Entrevista a Ake Green
El pastor encarcelado en Suecia por criticar el matrimonio homosexual se llama Ake Green y tiene 63 años. Es pastor protestante de Pingstkyrkan (Oland, Suecia). Fue condenado por criticar los matrimonios homosexuales en un sermón en el culto dominical de su iglesia. Según los jueces, Green ha violado la ley sobre discriminación que rige en Suecia.
Es pastor de Pingstkyrkan, una pequeña iglesia protestante en Borgholm, en la isla de Öland. Su vida transcurre día a día como la de cualquier pastor. Tiene una mujer, Hjordi, tres hijos y ocho nietos. Sus fotos, colgadas en el salón, dan un aire familiar y decorativo al hogar. Gente humilde, sin pretensiones. Pero no hablamos de él por eso.
Sus "peligrosos" actos son, en definitiva, sus convicciones.¿Su crimen? Criticar el matrimonio homosexual, violando, según los jueces, la ley sobre la "discriminación".
En Suecia los ciudadanos tienen libertad de elección. Las mujeres cuentan con el derecho a trabajar, a guarderías para sus hijos, a abortar. Los homosexuales pueden adoptar niños. Pronto podrán contraer matrimonio. Comienza ahora la rueda de opiniones alrededor de toda Suecia.
En un sermón pronunciado el pasado mes de julio de 2004, el pastor explicó cómo el proyecto de ley sobre "uniones de hecho" homosexuales era contrario a los valores cristianos. Su abogado y los fieles de su comunidad defendieron al pastor con un pretexto fundamental: abogar por la libertad de expresión y de libertad de creencias que son patrimonio de cada persona.
El famoso texto del sermón fue publicado en Ölands Bladet, el periódico local de la isla. Su título fue: ¿ Es la homosexualidad algo con lo que nacemos o es un diabólico plan contra la humanidad?
Pregunta: ¿Cuál fue la verdadera intención de su sermón?
Respuesta: Mi intención fue, si es posible, despertar a la gente y hacerles ver qué es lo que está pasando con nuestra sociedad y con nuestros valores. Advertir de la inmoralidad y hacer ver a los señores que están en el poder la verdadera foto de la situación en la que vivimos.
P: ¿Se imaginó alguna vez que iba a tener tal repercusión?
R: Jamás... Ni en sueños. Sólo tenía un mensaje para los ciudadanos suecos y quería sacarlo a la luz. Por eso creé mi oportunidad. En realidad, si Ölands Bladet no lo hubiera publicado, nada habría pasado.
P: ¿Calificaría la acción de los tribunales suecos como popular, para los ciudadanos?
R: El tribunal sueco ha sido objetivo. Ellos afirmaban que mi sermón contenía ataques y expresiones despectivas contra los homosexuales. Según el Tribunal de Kalmar, una persona no puede apoyarse en sus creencias sobre la Biblia y a partir de ahí manifestar públicamente su opinión al respecto.
P: Pero usted concluye su sermón pidiendo esperanza de gracia, piedad, rescate y libertad para el homosexual. ¿Nadie tiene en cuenta eso?
R: Este pecado de la práctica homosexual que he denunciado no es peor que cualquier otro pecado, pero no ha sido juzgado de este modo. El pecado es el pecado, sea cual sea y cueste lo que cueste denunciarlo.
P: ¿Qué opina de las uniones homosexuales?
R: No tengo nada contra las uniones homosexuales. Si con ello se entiende que hablamos de asociaciones u organizaciones.
P: ¿Y de la unión matrimonial entre ellos?
R: Estoy totalmente en contra. Estamos hablando de atentar contra el orden de la naturaleza. Al igual que con la adopción de niños. Los niños no ganan nada, no se benefician si viven con padres del mismo sexo. Se retuerce la realidad de la vida con este tipo de hechos.
P: ¿Piensa que lo que le ha pasado podría haber ocurrido en otro país?
R: En un país con la misma legislación que tiene ahora Suecia, un pastor, un rabino o un imam habría recibido el mismo trato que he recibido yo.
Fuente: Julia Urgel, Revista Época (abril 2005). Redacción:
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