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Un loco futuro compartido
Estas manos que hoy despliegan amor, cándido e ingenuo amor serán las sabias manos que en un futuro te otorguen maduras caricias. Que atusen tu pelo despeinado por el tiempo, teñido con el color de la experiencia.
Estos labios desenfrenados de pasión, ardientes y jóvenes para los cuales no hay pausas deseo que se conviertan en portadores de un grato elixir que puedas beber cuando las asperezas de la vida dejen en ti un sabor amargo.
Este corazón que enlazado al tuyo ha de formar una misma cometa izada al cielo. Ansío sea siempre una ondeante bandera, insignia de aquello que hemos logrado, muestra del amor que nos ha unido.
Regalo estas palabras a todos los que están enamorados, a esos locos románticos que creen en un amor para siempre.
A quienes siguen apostando por el matrimonio y desean unir sus vidas enfrentándose a la oposición de los que alegan que es algo pasado de moda. Especialmente a Jonatan y Natalia, por demostrar al mundo que la distancia no es impedimento cuando dos corazones deciden allegarse.
Para ellos mis mejores deseos en esta travesía a la que ponen rumbo. Rogando que ningún viento les haga dudar de la solidez de su embarcación, una nave construida con cariño y diseñada por Dios. Que ambos descubran que el mundo es mucho más hermoso cuando tienes a alguien con quien compartir parte de tus sueños, con quien disfrutar cada tramo de tiempo haciéndolo único e irrepetible.
En el amor no hay que esperar demasiado, tan sólo extender las alas y dejarse mecer por los compases del corazón, como si este fuese un vals del que disfrutar siempre.
Desde este rincón del país, esta soleada estación sur, alzo una imaginaria copa y brindo por ellos, deseando de todo corazón que el maravilloso viaje que emprenden este colmado de agradables sorpresas, de bendiciones, de momentos estelares y sobre todo de una constante lluvia de complicidad.
¡Felicidades!
Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, ProtestanteDigital.com, 2005, España |