 |
Música y artes sagrados
'El arte es, sobre todo, un estado del alma.'
(Marc Chagall)
Existen contextos religiosos en donde no se palpa más creatividad que la limitada por la liturgia o los tópicos antiestéticos y antitéticos. Existen lugares en donde al hablar de alabanza a Dios sólo cabe la música, y no pocas veces restringida al empleo de anacrónicos estilos.
Como imagen redimida de Dios que somos, nuestra mente y talento no pueden renegar de ciertas características del Padre, como son lo puro y agradable de la virtud creadora.
De algún modo, Pablo habla acerca de esto cuando le dice a los filipenses aquello de: " Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad " (4, 8).
Gracias a Dios y a su inspiración sobre los textos bíblicos, sabemos que del cristiano debe florecer inteligencia y no ignorancia, creatividad y no rutina, excelencia y no mediocridad. Al entrar a formar parte de su grey dejamos que Dios venga a nuestras vidas " para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura " (Proverbios 1, 4), motivo por el que Dios nos exhorta a " dejar las simplezas " (Proverbios 9, 6).
La ausencia de casi todas las artes viene a ser un signo de muchos contextos religiosos, problema al que se le suma la parodia de las poquísimas artes que se potencian -como, quizás, la música-, y que malcaminan entre nosotros como entes desfigurados. Y no hablo sólo del culto de iglesia, sino del ambiente y del carácter, de todo aquello que rodea al cristiano y a su concepción artística en sí.
MUSICA
Hace pocas semanas, tras un concierto benéfico en el que actuaban varios conjuntos cristianos y sólo uno secular, el grupo de creyentes que me acompañaba y yo dedicamos la mayor parte del tiempo de tertulia postconcierto a comentar la belleza y profundidad de las letras del cantautor. que no era cristiano.
El hecho de que en las composiciones de músicos creyentes sobreabunde una repetitiva batería de letras del tipo " tu nombre grande es., te alabaré por siempre., santo es el Señor., has llenado mi vacío. " muestra una falta de lírica y de creatividad que, además de saturar, no se corresponde con la grandeza creativa que debe recibir el Dios al que admiramos. Y es que el arte es una cosa y el hartazgo otra diferente.
Mientras los Joaquín Sabina, Carlos Goñi o Miguel Bosé no abracen a Jesús de Nazaret, somos nosotros quienes debemos saltar para raptar la poesía. y la pintura, el cine, la escultura, el teatro o la narración de historias menos ñoñas para embelesar de belleza, originalidad, reivindicación, profecía y profundidad toda la vida que nos mece. Nacer de nuevo también es un soplo que debe hacernos más imagen del Creativo, espejos de Él y de sus colores.
Continuará...
 |
Artículos anteriores de
esta serie: |
 |
|
 |
 |
|
| |
1 |
El robo del arte |
|
Luis Marián trabaja en Madrid como
documentalista en la Universidad Carlos III,
y coordinador
de la Biblioteca Protestante de Madrid. Es estudiante
de periodismo y cofundador
de Delirante un portal juvenil cristiano enfocado al diálogo con
no creyentes.
© L. Marián, ProtestanteDigital.com, 2005, España. |
|