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Luces y sombras del Gobierno español
Se habla de dar dos caras cuando alguien es hipócrita o se contradice. Pero también existe la otra posibilidad, y es que la verdad, como un diamante, tiene muchas caras. En esta ocasión, es desde esta segunda opción como queremos ver y analizar el hecho de la libertad religiosa y de conciencia en nuestra edición de esta semana.
Por una parte, Manuel Suárez, uno de los protestantes españoles que unen una cabeza privilegiada a un corazón de oro, hace uno de sus análisis como político que es desde una perspectiva genuinamente protestante: el actual Gobierno español tiende a imponer, a ignorar a los ciudadanos con una visión moral religiosa de la vida, y como él dice, "Si no formamos un sistema que compatibilice los derechos de individuos y minorías con el gobierno de la mayoría, tendremos partitocracia, dictadura de la mayoría y la peor de las intolerancias". Coincidimos plenamente con él en que los países de filosofía protestante tienden a tener en cuenta a las minorías y al derecho a la libertad de conciencia; mientras que los de cultura católica aportan una idea del peso aplastante de la mayoría. Curiosamente, dice Suárez, este Gobierno español socialista -tan laicista- está inmerso en esta cultura tan católica.
Por otro lado (la otra cara que decíamos) Manuel López trata en su "Letra pequeña" de esta semana los avances que se han logrado en libertad religiosa durante Gobiernos de izquierda en España, especialmente en lo que se refiere a no castigar penalmente conductas por cuestiones meramente morales. Un hecho que cobra especial trascendencia ante la noticia (que recogemos, con la terrible foto incluida) de la lapidación de una mujer por adulterio: un acto inhumano e indigno de quienes se llaman personas, y ante los que los cristianos deberíamos alzar la voz más de lo que hacemos.
El gran desafío es que estas dos caras que nos muestran los dos Manolos (Suárez y López) deben ir unidas. No se puede legislar, ni imponiendo una determinada moral a pedrada limpia (sucia, diríamos nosotros), ni en un sentido ni en otro. El arte de gobernar es saber encontrar puntos de equilibrio en lo que podríamos llamar casa común. La actual Constitución española lo fue en su día; y los nacionalismos están en la búsqueda de ese lugar de encuentro.
Sin embargo, en cuestiones de libertad religiosa parece un imposible que esto se alcance en España. El Gobierno de Aznar fue un ladrillazo en toda regla, en el que la Iglesia católica se aupó al poder en la sombra, imponiendo a los no-católicos una legislación que se correspondía con el monopolio de la sucursal española del Vaticano. Y en lo que respecta al actual Gobierno de Zapatero va por el camino de conceder unas cuantas prebendas (que habría que ver una a una si es justo y ético aceptar) mientras se ignora, se ningunea, se aplasta, tanto la opinión de una gran masa de minorías como la libertad de conciencia. Y todo con la bandera de la tolerancia y el respeto.
A este paso los protestantes españoles tendremos que decir al Gobierno de España de turno aquel verso tan bonito de: "Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas, y sin ti porque me muero".
En cualquier caso, la fe cristiana y la Iglesia ha crecido siempre ante la oposición y la persecución. Y siempre ha perdido su fuerza e identidad si se ha convertido en Iglesia "domesticada". Así que, nada hay por lo que preocuparse, y mucho que hacer y de lo que ocuparse. Pero mientras tanto, no está de más que reflexionemos sobre lo que está ocurriendo. Sobre todo aquí y ahora, que hemos -casi- alcanzado las 60.000 visitas mensuales en esta revista.
© ProtestanteDigital.com,
2005 (España)
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