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Herejías: indagar sin censura
El imperativo herético (II)
Ya vimos en el anterior artículo que el término herejía ha sido utilizado siempre con la peor de las intenciones y está cargado de connotaciones negativas, sin embargo apuntamos el valor moral y espiritual que tiene la herejía. En esta segunda (y última) parte veremos que las ortodoxias y las heterodoxias se relacionan y se influyen mutuamente, muchas de las cosas que hoy se consideran ortodoxas hace unos años o unos siglos hubieran llevado a la hoguera a sus defensores.
Los movimientos heréticos, a lo largo de los siglos, de una manera o de otra han influido dialécticamente en la evolución de la ortodoxia; la ortodoxia se contamina sin querer de la heterodoxia que combate . Los Patarinos en el S. XI apoyaron la reforma de la Iglesia promovida por el monje Hildebrando, Joaquim de Fiore, considerado hereje fue inspirador de Francisco de Asís. Jon Hus , en el S. XV, con sus críticas a las prácticas usurarias y recaudatorias de la Iglesia reclamaba una vuelta a la pureza del Evangelio y va a preparar el camino a la Reforma protestante.
La teología luterana ha dialogado e influido en la teología católico-romana y a la inversa. Algunas de las herejías modernas darán lugar a variantes del protestantismo pesimistas, intolerantes y radicales frente a las cuales la Iglesia de Roma comparativamente se revaloriza por su antropología más optimista.
Las herejías iluministas del S. XVI, de raíz protestante influyen el las Sociedades de Cuáqueros, y evocan la espiritualidad libre de lo que ahora llamamos New Age: la fe como experiencia y sensibilidad mística, pacifista, utópica, que minimiza la práctica religiosa externa.
La raíz herética de la tradición cristina obliga a las Iglesias a predicar un Dios de libertad que ama la libertad del hombre y su capacidad de elegir según su conciencia; el sacerdocio universal proclamado por el cristianismo y el rechazo de las castas sacerdotales, la idea de igualdad: "Ya no hay ni griego, ni judío, ni esclavo ni libre, ni varón ni mujer porque somos todos uno en Cristo" resulta manifiestamente contradictoria con la desigualdad jerárquica que se instala en las Iglesias cuando los clérigos se convierte en funcionarios y administradores de la gracia.
A partir de la libre interpretación de la Biblia y de su traducción a las lenguas vernáculas se va a instalar en el cristianismo el valor hermeneútico de la razón humana, el acceso a la Palabra no está reservado a los clérigos, todos los seres humanos pueden acceder a la palabra de Dios, tienen por lo tanto el derecho a ser interpelados por ella y a elegir el sentido que esa palabra les revela.
La herejía que irrumpe inicialmente como un desafío termina finalmente siendo absorbida por la ortodoxia. El hereje pone en entredicho la cohesión de la Comunidad, es un ser insatisfecho, pero su experiencia puede ser luminosa y anticipar un proceso de cambio que termina por convertirse en una nueva ortodoxia en un proceso sin fin.
El mismo autor del "Genio del Cristianismo, católico y romántico", François René de Chateaubriand decía: "las herejías no van a ser otra cosa que. una de nuestras facultades más nobles: la de indagar sin censura. un derecho natural y sagrado, el derecho de elegir".
Deus semper mayor.
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El imperativo herético |
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Javier Otaola.- Abogado, escritor y Defensor del Ciudadano de Vitoria-Gasteiz.
© J. Otaola, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |
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