Número 82 - 22 de mayo 2005
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Respuesta a "Comerciar con la miseria"

Escribo con relación al artículo Comerciar con la miseria, de José Antonio Monroy, que apareció en la sección de "Enfoque" el pasado mes de marzo. La calidad profesional, uno de los principios orientadores de la filosofía de "Protestante Digital", dista de ser un criterio cumplido en dicho artículo. Y es que no pueden causar indiferencia sus manifestaciones sobre lo que denomina "el negocio despiadado de las ONG", sobre todo a aquellos que conocemos bien este ámbito, entre los cuales se autoincluye, sorprendentemente, el autor.

La tesis que desarrolla a lo largo de su escrito (la malversación de fondos de las ONG) se apoya en datos parciales e información incorrecta cuyo fin es conducir al lector, de manera unidireccional y sin contraste alguno de argumentos, a la conclusión que el autor ya adelanta en su primer párrafo.

Presentar a las ONG como corruptas es un lugar común tan simplista y sensacionalista, además de incierto, como decir que los políticos son corruptos y los evangélicos una secta.

En concreto, me sorprende que J.A. Monroy escriba que conoce bien las ONG, cuando presenta una visión tan desfigurada de sus finanzas y rendición de cuentas.

CONTROL Y DESTINO DE FONDOS
Quizás J.A. Monroy ha realizado un análisis erróneo al culpar a las ONG de las diferencias entre los fondos comprometidos y los efectivamente desembolsados, incumplimiento que corresponde a los donantes oficiales (gobiernos) cuya realidad, a fecha de hoy, por lo que concierne a la emergencia del Tsunami en el sudeste asiático, se sitúa en el 65% de las ayudas.

En todo caso, si bien es cierto que alguna ONG de tintes mercantilistas (y hasta sectarios) destina tan sólo el 30% de sus fondos a fines sociales, la realidad es que, en contra de lo que nos presenta de manera genérica Monroy, la gran mayoría destina más del 70% a sus fines sociales . Es tan sencillo como realizar una muestra de las memorias anuales de las organizaciones y leer el capítulo de finanzas para comprobarlo.

Cabe destacar que la tan denostada Médicos Sin Fronteras (MSF) dedica más del 80% de sus fondos a sus fines sociales. Por cierto, que las declaraciones del Director General de MSF con respecto a por qué habían decidido suspender la recogida de fondos para la emergencia del Tsunami están mal recogidas, pues en sus declaraciones de la rueda de prensa no hace referencia a las necesidades de MSF, sino más bien a la capacidad de MSF para gestionar los fondos: A ce jour, nous estimons même que nous avons déjà reçu plus de fonds que nous ne pouvons en utiliser pour nos opérations dans les différentes régions affectées - ver Inter Press Service y www.msf.fr . Cabe subrayar asimismo que MSF es una organización de ayuda humanitaria de emergencia, por lo que trabaja sólo a corto plazo, y por tanto con presupuestos limitados a estos márgenes temporales, y fue una demostración de honestidad y rigor profesional hacer ese llamamiento.

En cuanto a la referencia a la Fundación Lealtad y a su informe anual de transparencia y buenas prácticas de las ONG cabe destacar que el principio nº 7 de control en la utilización de fondos es cumplido por el 88% de las ONG (el 12% lo incumple sólo parcialmente) y que el principio nº 5 de transparencia en la financiación es cumplido totalmente por el 97% de las ONGs.

De mi experiencia profesional en la administración pública, organismos internacionales y ONG, he de decir que estas últimas se ven sujetas a un control de cuentas que en muchísimas ocasiones supera las exigencias de la empresa privada. En primer lugar porque, sobre todo en España, las ONG reciben, en gran parte, subvenciones de las distintas administraciones públicas (ministerios, comunidades autónomas y municipios), para las que es requisito imprescindible una auditoría favorable de sus cuentas anuales realizada por una empresa externa. En segundo lugar, por el hecho de que las subvenciones públicas destinadas a financiar proyectos de cooperación al desarrollo tienen que ser justificadas hasta el último céntimo y revisadas igualmente por empresas de auditoría externa. Cabe subrayar también en este apartado, que entre el 90 y el 93% de las subvenciones van destinados a los fines sociales, y tan sólo entre un 7 y un 10% a gastos de estructura de las organizaciones (personal, administración, alquiler, etc.), porcentajes tan bajos que ya quisieran para sí muchas empresas.

Las ONG en España, por tanto, cumplen, en su gran mayoría, con el fin social que las impulsa a trabajar y con todas las cuestiones relativas al control de finanzas. Mas aún, aquellas entidades federadas en la CONGDE (Coordinadora de ONG de Desarrollo de España) y otras federaciones autonómicas, están adscritas a códigos éticos de conducta, imágenes y voluntariado , así como a criterios de calidad y autorregulación de sus intervenciones y recaudación de fondos en un ámbito en el que sería tan fácil hacer uso de la sensiblería para rascar los bolsillos del ciudadano de a pie.

De igual manera, la referencia de J.A. Monroy al Informe Mundial de Desastres 2001 de la Federación Internacional de Cruz Roja está fuera de contexto, porque en primer lugar, si bien se menciona que en "muchos casos el destino de la ayuda corresponde más bien a intereses estratégicos que a preocupaciones humanitarias", las 200 páginas que asegura están dedicadas a denunciar la cuestión, se centran, en esencia, a describir y analizar los desastres naturales acaecidos en el 2001, con una especial atención en ese número a la recuperación tras un desastre. Es más, la referencia que hace Monroy a la mala gestión de fondos por parte de ONG (Que el dinero movilizado por las ONG ante una catástrofe "acabe, por una mala gestión, de nuevo en los países ricos es uno de los muchos ejemplos de mal funcionamiento de la ayuda humanitaria", concluye el Informe Mundial sobre el Desastre) más bien parece corresponder a una conclusión sobre el Plan de Acción de Inundaciones para Bangladesh que gestiona el Banco Mundial. Que la mayoría de los fondos de esta emergencia acabara en los bolsillos de empresas consultoras en vez de repercutir en la población local fue precisamente objeto de denuncia por parte de las ONG, que renunciaron a implicarse en un proceso tan poco participativo.

LA PROFESIONALIZACION DE LAS ONG
En la última década, las ONG han sufrido una importante transformación buscando una gestión más profesionalizada de sus recursos, sin olvidar por ello el carácter voluntario que las vio nacer. Para que una ONG sea eficaz y eficiente tiene que tener una dirección y gestión que sólo pueden aportar profesionales que, como tales, han de recibir un sueldo para mantener a sus familias. Es cierto que algunas ONG pagan salarios altos, pero, y lo digo desde mi propia experiencia profesional, es una excepción. En todo caso los estándares de salarios están muy por debajo de la empresa privada, dada la alta cualificación profesional que se exige a estos trabajadores, y es precisamente la voluntariedad (muchos cooperantes viven en circunstancias complicadas), la solidaridad y la satisfacción personal, las que suplen esas diferencias.

DAR DE COMER: (In)COHERENCIA DE LOS ENVIOS DE AYUDA
En cuanto a lo que Monroy percibe como una obsesión para recaudar dinero y no "dar de comer", sólo tengo que decir de nuevo que es una mera cuestión de eficiencia y eficacia. Los que hemos trabajado en países en vías de desarrollo o que han sufrido alguna catástrofe natural o conflicto bélico, estamos cansados de ver cómo, a instancias de iniciativas solidarias de grupos o asociaciones con poca experiencia en la materia, se mandan latas de fabada -¡con chorizo!- a poblaciones musulmanas, o envíos -por otra parte muy costosos- que tampoco cuentan con la necesaria documentación administrativa (certificados fitosanitarios,...), por lo que no es raro ver partidas de alimentos retenidas en las aduanas, con la fecha de caducidad cumplida.

En otras ocasiones, las ayudas en especie inundan los mercados con productos que no hacen más que arruinar a los empresarios locales. Es mucho más económico, viable y pertinente realizar las compras en los mercados regionales, donde además se tendrá acceso a productos y alimentos base que están en línea con la cultura y la dieta tradicional de los distintos pueblos. Claro que Jesús nos dijo que diéramos de comer a los pobres, pero también nos ha dado un cerebro para que podamos razonar y tomar las mejores decisiones para que el mayor número de personas en situación vulnerable puedan comer.

Hay tan sólo una excepción a la norma de no hacer envíos de materiales y alimentos, y es la que tiene lugar en los primeros días que siguen a una crisis humanitaria, como la vivida en el sudeste asiático con el Tsunami. En este contexto precario, donde las estructuras locales se ven desbordadas, es cuando se requiere una primera intervención con plantas potabilizadoras de agua, tiendas de campaña, medicamentos, mantas, comidas energéticas y personal sanitario y logístico. Estos medios, hoy por hoy, no están a disposición de los países en vías de desarrollo o emergentes que acaban de sufrir una catástrofe y es por eso por lo que se realizan los envíos desde otros países económicamente más solventes.

Es precisamente la vulnerabilidad de estos países la que, por otra parte, convierte los desastres naturales en catástrofes naturales (vulnerabilidad + desastre natural = catástrofe natural). No tiene las mismas consecuencias el paso de un ciclón por Haití que por Florida.

SENSIBILIDAD CULTURAL E INICIATIVA LOCAL
Es pertinente en este punto destacar también que las principales ONG hace tiempo que han modificado sus estrategias de actuación pasando de la transferencia de conocimientos y tecnología -que en muchas ocasiones creaba dependencia- al empoderamiento (1) de las comunidades locales, para asegurar la sostenibilidad de las acciones. En este sentido, las ONG del Norte actúan más como facilitadoras que como ejecutoras de proyectos. En cuanto a la sensibilidad cultural, las ONG llevan décadas trabajando en países en vías de desarrollo y, aunque en algunos casos haya sido sobre la base de errores, la perspectiva cultural es condición sine qua non para todo tipo de proyectos. En la gran mayoría de los casos, además, las ONG del Norte trabajan con sus socios locales del Sur, que son los que conocen la realidad y trabajan a través de las estructuras ya existentes.

CONSIDERACIONES FINALES
En su conjunto, el artículo de J.A. Monroy deja traslucir una consideración genérica sobre la realidad de las ONG que sugiere una delicada identificación con la malversación de fondos. Este planteamiento parte de un análisis sesgado y estereotipado que no se corresponde con la realidad, al atribuir al conjunto de las ONG características percibidas en las organizaciones menos profesionales y meritorias.

Las ONG son un reflejo de la sociedad civil, y como tal, un reflejo a su vez de la sociedad tan plural en la que se articulan. No pongo en cuestión que las ONG cometan errores y que algunas malversen fondos pero no es, de ninguna manera, la realidad de la gran mayoría.

El principal trabajo de las ONG es la sensibilización de los ciudadanos occidentales, ya que el cambio de las actitudes en el Norte es lo único que puede modificar significativamente el precario equilibrio en el que vivimos en este mundo. Pero las ONG compaginan este trabajo, además, con proyectos que muestran a pequeña escala que la transformación del medio sí es posible.

No olvidemos tampoco que la ayuda para los países pobres, canalizada a través de las ONG, es una parte menor de los fondos para el desarrollo de estos países y sus comunidades, en comparación con los fondos gestionados por los organismos internacionales y los gobiernos. Quizás el Sr. Monroy debiera dedicar más tiempo a ver el bosque -y no centrarse en unos pocos árboles- para comprender dónde se destinan realmente los fondos de la cooperación oficial. No hay más que hacer un análisis superficial de la cooperación española para llegar a la conclusión de que algunas intervenciones como los Créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo), que están ligados a la compra de equipamientos o servicios Made in Spain , o la selección de países prioritarios destinatarios de ayuda como Namibia y Senegal, sobre la base de intereses comerciales pesqueros españoles, están lejos de ser ayudas desinteresadas y solidarias.

Sin dejar de denunciar los casos reales de malversación, la verdad es que tengo la impresión que asociar el trabajo de las ONG a corrupción es otra excusa más que los ciudadanos occidentales ponen para justificarse y seguir usando su dinero para comprarse una mejor televisión. La realidad es que el 20% de la población mundial disfruta del 80% de los recursos mientras que el 80% restante de la población malvive con el 20% de los recursos. Siguiendo una ilustración gráfica -con tintes bíblicos- mientras un ciudadano de un país rico -como el nuestro- tiene a su disposición cuatro panes y cuatro peces para saciarse cada día, en un país pobre cuatro personas tienen que repartirse un sólo pan y un sólo pez. Se mire por donde se mire, no es justo. Nuestro bienestar, tal como está concebido hoy en día, descansa sobre, o convive, como se prefiera ver, con la desdicha de muchos.

UNA RESPUESTA CRISTIANA
En este sentido creo que los cristianos actuales de los países desarrollados tienen mucho que aprender del ejemplo y la enseñanza de la iglesia primitiva, así como de la perspectiva social que impregnaba la manera de vivir a los cristianos tras el avivamiento de la primera mitad del siglo XIX, cuya tradición han continuado organizaciones como World Vision, Tearfund o Christian Aid, todas ellas ONG. Organizaciones como la Sociedad de la Proclamación y cristianos comprometidos como William Wilberforce contribuyeron de manera decisiva, por ejemplo, al fin de la esclavitud en la sociedad moderna.

Creo que el sufrimiento de tantas personas y la desigualdad Norte-Sur está al menos a la altura del desafío que supuso la esclavitud. Y aunque siempre habrá pobres, las enseñanzas de Jesús claramente nos llevan a no quedar impasibles ante las diferencias. Y entre los primeros pasos no debiéramos criticar el trabajo que nosotros, los cristianos evangélicos, debiéramos estar llevando a cabo y por el que también debiéramos ser conocidos.


(1) Término técnico importado del inglés "empowerment"

 
© Marcos Frame, ProtestanteDigital.com, España, 2005

 
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