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Juan Antonio Monroy se confiesa
Entrevista y fotos de Manuel López R.
Juan Antonio Monroy es maestro de periodistas y escritores evangélicos, líder de líderes, Juan Antonio Monroy marcará un antes y un después en nuestra (ya no tan) pequeña historia. Pero Monroy sigue siendo la misma persona jovial, lúcida, culta, erudita, incansable, entregada en cuerpo y alma a la causa del Evangelio y entrañablemente. humana . Como quien no quiere la cosa, Editorial CLIE lleva siete años editándole sus Obras Completas (1).
Pregunta.- Como autor precursor en explorar las huellas de la Biblia en El Quijote, ¿qué es lo que más le impresionó del libro de Cervantes cuando se puso a escribir La Biblia en El Quijote hace cuarenta años, y qué relectura hace usted ahora del componente bíblico de El Quijote en la edición revisada que acaba de editar CLIE?
Respuesta.- La primera vez que leí El Quijote, quedé impresionado y entusiasmado por la abundancia de huellas bíblicas en la novela, la más importante en la literatura universal.
En la nueva edición de mi libro «La Biblia en el Quijote», convertido ya en un clásico dentro de su temática, añado cinco capítulos en los que sigo los pasos de Don Quijote más allá de La Mancha, por tierras de Aragón y Barcelona, donde el Caballero de la Triste Figura fue definitivamente derrotado por el otro Caballero ficticio apodado de La Blanca Luna.
P.- ¿Puede especularse con que Cervantes pudiera haber sido protestante?
R.- Se puede especular con lo que se quiera. Cervantes utilizó en su obra la Biblia protestante de Casiodoro de Reina, que circulaba por Europa 36 años antes de que apareciera la primera parte de El Quijote en 1605 . También se ha destacado la influencia de Erasmo de Rotterdam en la vida y en la obra de Cervantes. Pero no existen indicios de que el Manco de Lepanto fuera protestante. No en el sentido que hoy damos a esta denominación.
P.- A raíz de su reciente viaje al Sureste asiático ha formulado usted en un número especial de su revista, Alternativa 2000 , una seria denuncia de las organizaciones no gubernamentales (ONG), en la que se suma usted a quienes las acusan de canalizar sólo el 30 por 100 de los donativos recibidos a los destinos prometidos, quedándose el 70 por 100 por el camino para mantener oficinas, pagar a sus ejecutivos, viajes, etcétera. ¿Es extensible esta denuncia también a ONG evangélicas?
R.- Si, lo es, absolutamente, en gran medida. Hay pruebas y documentación disponible para quienes quieran profundizar en el tema.
P.- «Primero arroz y después arroz y evangelio». ¿Hasta qué punto estima usted que se atienen a esta consigna de Carlota Moon las ONG evangélicas que incluyen el reparto de tratados y literatura religiosa en escenarios de catástrofes naturales en los que las prioridades son de orden sanitario, de alimentos, vestido y cobijo?
R.- La presencia de la comunidad cristiana (no hablo de organizaciones) en todos los escenarios de catástrofes naturales debería ser un imperativo. Estamos en la tierra para esto. Para aliviar el dolor, curar heridas, alimentar, vestir y acudir donde exista una necesidad. Al mismo tiempo estamos obligados a proporcionar al individuo la atención espiritual que requiera. Pero esto se ha de hacer con extrema delicadeza. Acudir a las víctimas de un terremoto con un saco de arroz y otro saco de folletos, me parece de muy baja ética. Revela una mentalidad proselitista, no evangelizadora.
P.- Viajero impenitente por esos mundos de Dios, más que por los países que ha visitado usted procede preguntarle por los que no ha visitado. ¿Qué países de América Latina y el Caribe no conoce todavía?
R.- Las repúblicas que forman la América hispana las he visitado todas, algunas de ellas como Méjico, Colombia, y las del Centro, en muchas ocasiones. Las del Caribe también, incluyendo las islas pequeñas. A Cuba suelo ir tres o cuatro veces al año desde hace veinte, después de encontrarme con Fidel Castro y García Márquez en la toma de posesión del presidente Ortega en Nicaragua.
P.- En Venezuela es usted autor conocido. ¿Tiene previsto visitar el país en fechas próximas?
R.- En Venezuela he estado en cuatro o cinco ocasiones. No tengo previsto un viaje próximo. Mi agenda está abastecida para los dos próximos años. Pero si encuentro un hueco, me escaparé. Me gustaría dictar algunas conferencias sobre la Biblia en el Quijote, el tema de Dios en «Cien años de Soledad», «la dimensión religiosa en la generación de escritores españoles del 98», y otras. En las iglesias evangélicas de Venezuela hay una viva inquietud intelectual.
P.- Aunque en España no sea dato muy conocido, en Venezuela las iglesias mayoritarias no son ajenas a la agenda política. ¿Cree que el compromiso político de la Iglesia venezolana podría ser un ejemplo para otros países, por ejemplo España?
R.- Tema delicado, pero insoslayable. Una mayoría de iglesias evangélicas se rige por lo de «mi reino no es de este mundo» para declararse apolíticas; creo que es una interpretación del Evangelio equivocada. Ser apolítico ya es asumir una actitud política. Además, en el mundo estamos, vivimos y convivimos. Y a mí me parece que Dios quiere que el mundo sea gobernado conforme a su plan, por auténticos creyentes. El compromiso político de la Iglesia venezolana es loable y de ella deberían aprender no sólo España, sino otras naciones hispanas. Eso sí, hay que evitar los Ríos Montt, que desacreditan el Cristianismo.
P.- ¿Cómo se explica usted el hecho de que en España sectores evangélicos que han guardado total silencio durante los ocho años del gobierno de derecha y católico de Aznar, en los que se ha negado en redondo siquiera acusar recibo a la petición de audiencia de los líderes protestantes, ahora, en cambio, bramen contra las iniciativas laicas del gobierno Zapatero?
R.- ¿Cree usted que los evangélicos españoles braman contra Zapatero? En todo caso será una minoría insignificante, los retrógrados de todos los tiempos.
El presidente Zapatero y su Gobierno han devuelto al pueblo español muchos derechos y libertades que les habían sido arrebatados por el señor Aznar en sus ocho años al frente del país. Por lo que concierne a los evangélicos, Zapatero nos está tratando como ciudadanos de plenos derechos y nos ha sacado del vagón de tercera clase donde nos había recluido Aznar. Me gusta Zapatero, entre otras cosas, porque no besa anillos episcopales ni se inclina ante purpurados que, a fin de cuentas, son personas tan carnales como él, comen y defecan, nacen, padecen, mueren y se descomponen. Hay que acabar con los mitos.
P.- Entre las notorias ausencias de líderes evangélicos españoles de peso en las listas de apoyo a la campaña de Luis Palau en Madrid, anunciada para el pasado año y pospuesta para fechas próximas, está usted. ¿Qué razones le mueven a inhibirse de este «festival»? ¿Conoce a Palau? ¿Qué recomendación le daría para su alocución en la capital de España?
R.- No me he inhibido del festival -vaya palabreja- Luis Palau en España premeditadamente. Es cuestión de tiempo. La oficina para la campaña de Luis Palau lleva un año instalada en nuestro país. No puedo acudir a tantas convocatorias que me parecen inútiles, ni aceptar responsabilidades que no puedo cumplir.
Conozco a Luis Palau. Nos consideramos amigos. Es un hombre sincero. Pero difiero con sus métodos. Su oficina central recibe sustanciosas cantidades de Coca Cola, McDonald's y otras multinacionales norteamericanas. Puede que no haya nada malo en esto; no obstante están también las formas. ¿Cree usted que el mundo se evangeliza hoy mediante campañas masivas, fuertemente impulsadas por los medios? Cuando se levanta la carpa desaparece la euforia y queda la misma tierra seca.
A Palau le recomendaría que viniera con un discurso europeo, teniendo en cuenta las características de la sociedad española en este siglo XXI.
P.- En su libro La formación del líder cristiano usted muestra su lado más «cañero» contra las grandes organizaciones religiosas que desprecian las canas, arrinconando a predicadores veteranos, llenos de experiencia, para promocionar televangelistas jóvenes que den bien delante de las cámaras. Dados los medios económicos y los apoyos políticos de los sectores ultraconservadores con que cuentan, ¿no cree que es irreversible la globalización de la banalización del evangelio-espectáculo ?
R.- No necesito insistir en lo que usted ha definido primorosamente como «banalización del evangelio-espectáculo». Añadiría Evangelio circo, Evangelio contemporizador, Evangelio economía y negocio, Evangelio lagrimoso, etcétera. Abra usted las televisiones religiosas en Estados Unidos. No es que se haya perdido la cordura, como usted dice, se ha perdido hasta la vergüenza. Y en esto sí que nos estamos globalizando.
P.- Después de haber creado revistas que hicieron historia, como La Verdad , Restauración y Alternativa 2000 , y haber discontinuado en fechas recientes la publicación mensual de esta última, lo cierto es que el hueco de esa revista interdenominacional no ha sido cubierto. ¿Piensa volver a editarla?
R.- Eso quisiera yo, y lo quisiera pronto. No es una cuestión de economía. Una buena revista evangélica se financia con la aportación de sus lectores. Hablo de España, donde tengo clara experiencia. Es cuestión de tiempo. Para lograr una revista de calidad hay que dedicarse totalmente a ella, y yo estoy diluido en muchos otros ministerios.
P.- Después de haber tenido a su cargo en diciembre de 1997 el discurso de la clausura del VI Congreso Evangélico Español, el último celebrado hasta la fecha, ahora le ha sido encomendado clausurar con otro discurso el Primer Congreso Protestante de Madrid, a celebrar en la capital de España del 24 al 27 de noviembre de 2005. ¿Podría adelantarnos para los lectores de Verdad y Vida la línea de su alocución? ¿Cuánto de «protestante» o «evangélico», «laico» o «religioso», «político» o «espiritual», «fundamental» o «progresista», «pastoral» o «misionero», «nacional» o «internacional», «denominacional» o «ecuménico» estima que va a tener su discurso?
R.- Usted lo ha dicho todo. Es más, me ha dado las líneas principales del discurso. Creo que lo limitaría a cuatro grandes asuntos: Radiografía de la Sociedad española. Apoyos y distanciamientos entre Iglesia y política. Evangelizar las iglesias para que estén en condiciones de evangelizar al mundo. Y la nueva evangelización en la era de la técnica, la informática y la ciencia biológica.
P.- Una última pregunta. A una isla desierta, ¿qué libros de su biblioteca de 10.000 volúmenes no se llevaría?
R.- No me llevaría, desde luego, la gran mayoría de los libros católicos y protestantes donde se ennegrecen las páginas con pensamientos de párvulos o ideas inquisitoriales. Tampoco me llevaría los varios centenares de obras que tratan sobre ocultismo, extraterrestres, catastrofismo y la basura acumulada a la sombra del Código Da Vinci. Al autor que firma como Tim La Haye lo colgaría de las orejas, para que no prestara atención a fábulas de brujos, y también lo colgaría de la lengua, para que no hablara mentiras tan nauseabundas.
Y aunque usted no me lo pregunta, le cuento los libros que me llevaría. Arrastrar los 10.000 volúmenes sería imposible. Cargaría mi barca, aunque la pusiera en peligro de naufragar, con libros que cito por orden de prioridades: La Biblia, El Quijote, y las obras completas de Rabidranath Tagore, Miguel de Unamuno, Giovanni Papini, Víctor Hugo y Dostoiewski. Si quedara hueco en la barca para más, ya vería...
Entrevista realizada en Madrid, el 23 de abril de 2005, Día del Libro.
(1) Juan Antonio Monroy. «Obras Completas», CLIE, Terrassa, 1998-actualidad
Entrevista realizada en exclusiva para Verdad y Vida.
Reproducida con permiso de la publicación y los participantes en la misma.
(c)
Verdad y Vida, Manuel López (ProtestanteDigital.com, España, 2005) |
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