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Ratzinger, vamos a por todas
Hasta ahora no he escrito ni una sola línea sobre la muerte de Juan Pablo II ni sobre la elección de Benedicto XVI. “Debes tener fiebre –me dice Manuel López- porque esos son tus temas de toda la vida”. Lo han sido, lo son, lo seguirán siendo.
Hoy desgarro el silencio. Me induce a ello un artículo aparecido en el diario EL PAÍS el 20 de abril. El periodista, Guillermo Altares, cree que la Iglesia católica afronta una dura competencia en varios frentes, uno de ellos el avance del Protestantismo en Iberoamérica.
Desde luego. Pero no sólo en Iberoamérica. También en otros continentes. Hace bien en estar preocupada. Y no vamos a parar hasta convertirnos en una preocupación obsesiva para el Vaticano. Los señores cardenales van a perder el sueño ante el avance del protestantismo.
¿Protestantes o evangélicos? Guillermo Altares, periodista culto en muchas facetas, manifiesta su incultura religiosa a la hora de escribir sobre nosotros. Algo muy habitual entre los periodistas españoles. ¿Es que no consultan el libro de estilo? ¿Es que en este tema no son capaces de desprenderse del lenguaje confuso del nacionalcatolicismo? Dice Altares en el artículo citado: “Los evangelistas pasarán de 250 millones en 2005 a 348 en 2025. Los protestantes en su conjunto son ahora 375 millones, pero serán 491 en 2005”.
Primero: Evangelistas son los autores de los cuatro Evangelios y aquellos que se dedican a evangelizar en cualquier lugar del mundo. Los miembros de las iglesias evangélicas son evangélicos, no evangelistas.
Segundo: Evangélicos y protestantes son un mismo denominador. Unos nos llaman protestantes y otros evangélicos. Nos da igual. Señala Guillermo Altares el auge del protestantismo en América Latina y en Brasil. Y es cierto.
La Iglesia católica pretende tener en esa parte del mundo 400 millones de fieles. Si se refiere a personas bautizadas es verdad. Pero los obispos saben que no hay más de 40 millones de católicos practicantes, realmente entregados a su Iglesia.
Los protestantes somos ya 50 millones en Iberoamérica. Cincuenta millones de personas que le hemos quitado a la Iglesia católica en poco más de un siglo. Y avanzamos imparables. Queremos que a la vuelta de otro siglo Hispanoamérica sea toda protestante y los católicos queden reducidos a una insignificante minoría. Yo no lo veré, pero lo verán mis discípulos o sus hijos.
La Iglesia católica tiene en Iberoamérica 31 cardenales, 1.159 obispos, 62.712 sacerdotes, 8.752 religiosos, 2.570 novicios, 27.268 seminaristas, 129.426 religiosas y 5.098 novicias.
Tan poderoso ejército no nos asusta. Los 50 millones de protestantes son 50 millones de Biblias abiertas, corazones encendidos, hombres y mujeres que evangelizan en la sociedad con la fuerza que caracteriza a los convertidos.
Francisco Díez de Velasco, catedrático de Historia en la Universidad de La Laguna (Tenerife), autor del libro HISTORIA DE LAS RELIGIONES, dice que el pastor evangélico es más efectivo que el sacerdote católico en América Latina. Y señala las causas: ”Está mucho más anclado en las comunidades y su presencia es mucho mayor”. A esto se debe que durante el papado de Juan Pablo II, a pesar de sus diatribas contra los protestantes de Hispanoamérica, a las que solía llamar sectas, la población evangélica de Brasil se haya multiplicado por cuatro , pasando del 5 al más de 20 por ciento. En Guatemala uno de cada tres habitantes es protestante, mientras que en El Salvador, Honduras, Nicaragua, Chile y otras repúblicas de esas latitudes, las iglesias se multiplican.
Hace bien en preocuparse la Iglesia católica. Como explica Velasco: “El catolicismo es una opción más dentro de otras y tendrá que pelear por sus fieles”. Nosotros vamos a por todas.
J.A. Monroy es un escritor y conferenciante internacional
© J. A.
Monroy, ProtestanteDigital.com, 2005 (España) |
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