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La mitología de Star Wars
Se ha publicado por fin la trilogía de La guerra de las galaxias en DVD. George Lucas ha hecho esperar mucho tiempo a los millones de fans de la saga de Star Wars . La serie que ahora se edita en un espectacular pack lleno de extras, le ha servido para formar, no sólo un imperio cinematográfico, sino también toda una mitología para la cultura postmoderna. Más allá de su aburrido despliegue de efectos especiales, su obra sigue ofreciendo una cosmogonía enrevesada, que profundiza cada vez más en el lado oscuro de sus personajes. El fanatismo con el que sus seguidores vuelven a recibir cada nuevo episodio, demuestra lo hondo que ha calado en el inconsciente colectivo esta obra de culto. Su mitología separa a los creyentes de los no creyentes en un interés que rebasa lo puramente cinematográfico…
Antes de la invención del vídeo, el aficionado al cine tenía que obsesionarse mucho para ver una y otra vez una película. Su revisión es ahora continua para una generación a la que ya no sorprenden tanto aquellos efectos especiales en estos días de sofisticada animación informática. Lucas se propuso una obra ambiciosa. En principio el proyecto constaría de nueve capítulos. La primera que hizo es en realidad la cuarta, que siguió hasta la sexta, para empezar en el 99 con la primera. Ahora está preparando la tercera, para cumplir su anhelo de que el espectador pueda ver ya las seis películas juntas. Mientras sus muchos fans desarrollan una fecunda actividad de apropiación y lectura creativa de la saga, a través de sus fanzines y páginas de internet , rellenando los huecos y especulando sobre la historia previa al comienzo de cada acción.
LA SERIE DE STARS WAR
La primera película de la serie fue en cierto sentido un respiro de aire fresco. Su intención era recuperar el espíritu de las matinales de aventuras de nuestra infancia. Su historia nace en un momento en que el cine estaba empezando a tomar un papel extraordinariamente crítico en la sociedad norteamericana, con películas como Todos los hombres del presidente sobre el escándalo Watergate, el ataque de Network a la televisión, o el humor cínico de Annie Hall . La productora que lanza Star Wars en 1977 estaba convencida de que sería un completo fracaso.
Lucas había tenido hasta ahora un discreto éxito con una obra más bien independiente, American grafitti, en la que recordaba una loca noche de adolescentes en una pequeña ciudad de provincias americana los años cincuenta. Eran las memorias de una loca fiesta antes de ir a la universidad, que recorren una cinta nada galáctica, a un ritmo trepidante, para ser finalmente contempladas con la paciente mirada de un largo plano del protagonista desde la ventanilla del avión en la dura resaca de la mañana siguiente. Nada que hiciera sospechar la imaginación fantástica de esta historia de buenos y malos que fue La guerra de las galaxias. En medio del duro realismo de los setenta, Star Wars traía la excitación y el espectáculo del cine de otros tiempos.
Los siguientes dos episodios, El imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (83), aparecen en medio del optimismo cultural de la era Reagan. Pero Lucas empieza a mostrar mayores ambiciones. Resulta irónico que un director de cine tan visionario, mercader y megalómano como él, haya nacido en un pueblo californiano llamado precisamente Modesto. El impresionante rancho donde ahora vive, cerca de San Francisco, está rodeado de bosques, prados, colinas y lagos. Su casa no tiene nada de espacial, sino que es más bien de estilo victoriano, rodeada de elegantes muebles de madera y art-déco. Allí vive entre halcones y linces, caballos y vacas, e incluso una llama, junto a sus tres hijos adoptivos, lejos de Hollywood e inmerso en sus lecturas. Lucas ha basado gran parte de su mitología en la obra de Joseph Campbell y su Héroe de mil caras . Su idea es buscar los rasgos unificadores que dan sentido psicológico a los antiguos mitos y leyendas. Aquí no hay dioses, ni personificaciones de la naturaleza, historias sobre los orígenes, o narraciones culturales que tengan autoridad. Se trata más bien de un romance medieval.
Un romance es una historia de caballería, que incluye rescates de princesas, batallas con monstruos, y guerras épicas llenas de imaginación fantástica. Los caballeros de Star Wars llevan una armadura espacial, luchan con espadas de luz láser, y rescatan a la princesa Leia. Están gobernados por una jerarquía medieval con nobles, príncipes y emperadores. Desde un origen humilde, el héroe ha de pasar por una serie de rituales que le llevan a la madurez. Luke Skywalker era un granjero al comienzo de la serie, que ha de aprender a ser un caballero Jedi para poder salvar el universo. Para ello debe enfrentarse a la ausencia de su padre, siguiendo la dirección de Owi-wan Kenovi como el rey Arturo con Merlin. Estamos en el espacio, pero allí todavía hay castillos que atacar. Nuestros miedos son otros, pero tenemos la misma confianza supersticiosa en la magia, aunque ahora esté en la ciencia y la tecnología.
La Fuerza de los caballeros de Star Wars es despreciada por los malos de esta historia como una antigua superstición, pero para ellos es un poder sobrenatural. Es una divinidad más impersonal que cristiana. De hecho no sólo tiene un lado bueno, sino también uno malo. Es por eso que a veces se la ha relacionado con el budismo.
La idea se le apareció literalmente en sueños, mientras salía de un coma por un accidente de coche que tuvo el año 75. "La Fuerza intenta despertar a la juventud a un cierto tipo de espiritualidad", dice Lucas en una entrevista con la revista Time. Pero es "más que una creencia en Dios, o en un sistema religioso en particular". Lo que quería es "hacer que los jóvenes se empezaran a hacer preguntas sobre los misterios de la vida". El cree que "no hay nada peor que no tener interés en preguntarse si hay un Dios, o no lo hay". Ya que "tienes que tener una opinión, o estar buscando". El autor de esta saga dice creer en Dios, pero no sabe muy bien quien es. Pero aborrece "un mundo completamente secular, en que el entretenimiento se convierte en algún tipo de experiencia religiosa".
No tenemos que aprobar la teología de Star Wars para reconocer en ella un hambre de heroísmo y realidad espiritual. Esos romances medievales nacieron al fin y al cabo de una visión cristiana del mundo.
DE ANAKIN SKYWALKER A DARTH VADER
Por lo que una vez derrotado el imperio del mal, ahora la serie se concentra en el mal interior, mostrando como el joven Skywalker se vuelve al lado oscuro de la Fuerza, convirtiéndose en Darth Vader. Las fantasías del espacio dicen más acerca de nosotros mismos, que de la naturaleza del universo. Ese es el mal más importante, al que todos debemos enfrentarnos. La tecnología no puede acabar con él. Tampoco la mitología. Para eso hace falta gracia, no de una fuerza impersonal, sino de un Dios personal. No es algo que se pueda vencer con una espada de luz. El único que puede derrotar ese mal es Jesucristo, el Hijo encarnado de Dios. Y lo hace muriendo en una cruz, y resucitando de los muertos.
Puede oir una entrevista a José de Segovia sobre este mismo tema pulsando AQUÍ (2'58 MB)
También puede ver un trailer de la película “La verganza de los Sith” (en inglés) pulsando AQUÍ (4'81 MB)
José de Segovia Barrón es periodista, teólogo y pastor en Madrid.
© J. de Segovia, 2005, Madrid, España.
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