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Niñas víctimas de la agresión por ácido
En defensa de los niños (X)
"Tengo 12 años. Soy una niña de Bangla Desh. Fui víctima de la agresión por ácido ¿El motivo? No tener el dinero suficiente para mi dote.
Soy una de las 250 víctimas que se producen cada año. El ácido para "castigarnos" resulta muy fácil de conseguir: basta con vaciar la batería de un coche."
"Mi agresor fue a la cárcel, pero salió enseguida. Le bastó una fianza que equivalía a menos de 3 euros.
¿Cómo os podría describir mis sentimientos?
Primero fue una sensación gélida que me recorrió el rostro, y parte del cuerpo. Luego quedé ciega, sorda y con daños graves en órganos vitales.
Me realizaron varias intervenciones quirúrgicas, y gracias a ellas mis cicatrices han mejorado. En especial la cara, que se quedó convertida en una masa de carne deforme: la han tenido que reconstruir por completo. Tengo un globo ocular artificial en mi ojo izquierdo, para sustituir al que el ácido corroyó.
No puedo olvidar ninguna de las seis operaciones (más de 32 horas de quirófano) y de los meses que he pasado en el hospital. Al principio, tuvieron que abrirme una boca para poder comer; y crearme una nariz para poder respirar con normalidad."
Cuadro de Mónica Manga
Sylvia Castillo es licenciada en Bellas Artes.
(c) S. Castillo, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |