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Del alma
'Para ser grande, sé entero: nada
tuyo exagera o excluye.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Así en cada lago la luna toda
brilla, porque alta vive. '
(ODA, Fernando Pessoa)
Escribía hace cinco años que "Vivimos en medio de una sociedad que ha hecho lema del "comamos y bebamos que mañana... (?)", y que aparta los sentimientos y disfruta de las sensaciones, que sólo busca emoción y adormecer el alma. Incluso, entre nosotros percibir un gesto que denote un sentimiento y no la alegría simple y hueca, supone una sorpresa". Reconozco, sin frustración, que cinco años es un plazo demasiado corto como para haberse ilusionado con que la sociedad hubiera cambiado positivamente en ese tiempo.
La apariencia, lo que percibimos de nosotros en el espejo cotidiano, lo que refleja el espejo de la aceptación de los demás, ¡su admiración. su deseo!, se ha convertido en prioritario sobre otras realidades personales. Y sin embargo, el yo verdadero, el que comprende cultura, inteligencia,. alma y espíritu, es el que alienta el poeta con esos pocos, breves versos del encabezamiento.
Continuaba diciendo hace cinco años que, "Es alma de la misma naturaleza la que se conmueve con las notas de Bach como la que es sacudida por el dolor. ¿Os acordáis de la expresión de "La Pietá"? Para ser veraces, casi habría que decir, que no... sí, es así, apenas se puede notar una expresión en esa María, madre de Jesús, que con tanto dolor sostiene a su hijo muerto entre sus brazos; el genial Miguel Ángel comprende que tal intensidad no la puede reflejar su cara, por eso es, casi, inexpresiva. ¡Hubiera tenido que ser capaz de representar su alma para poder representar su sentimiento!
El alma tras la reja física del cuerpo, es el ser; no puede ser apartada, como querría la sociedad. En cambio, ¿recordáis los celebérrimos versos de "A la muerte del maestre...", de César Manrique? ¿Cómo comienzan...?
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida
(...)
El alma despierta siente la vida y es la persona. Recordamos nuevamente a Antonio Machado porque en un poema, "A Don Francisco Giner de los Ríos", sienta las bases filosóficas del ser -¡qué gran ahorro de filósofos, corrientes, pensamientos, etc., etc. si la humanidad hubiera leído más poesía!-, poniendo en boca de D. Francisco estos versos:
¿Murió?... [pregunta alguien] Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Sergio de Lis es crítico literario y parte de la Redaccción de la revista Edificación Cristiana.
(De "Del alma tras la reja", resumido, publicado en el nº 194 de la revista Edificación Cristiana).
© S. de Lis, ProtestanteDigital.com, España, 2005 |
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