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También en España
La semana pasada escribí sobre el rápido avance del protestantismo en los países de la América hispana y en Brasil. En España está ocurriendo exactamente igual. Vamos progresando lentamente, sin hacer ruido, pero estamos ganando terreno en las comunidades, en las ciudades, en los pueblos. Todos los que ingresan en nuestras iglesias son o han sido católicos. Cuando menos han sido bautizados católicamente. Y por mucho que incomode a la jerarquía católica, no podrá impedir la expansión de la fe que predicamos. Ahora no. No con estas leyes. No en el siglo XXI.
La contrarreforma liderada por Ignacio de Loyola y los tribunales de la Inquisición consiguieron ahogar los brotes del protestantismo reformador en nuestro país. Pero no lograron silenciar definitivamente el testimonio ni doblegar la voluntad. Los protestantes resurgimos como el Ave Fenix en la segunda mitad del siglo XIX y desde aquél período conocido como Segunda Reforma hasta los albores de la guerra civil en 1936, sembramos en muchos campos de España la simiente del Evangelio en el cual creemos.
El triunfo del nacionalcatolicismo en 1939 inauguró otra época de persecución, de intolerancia, de discriminación y de acorralamiento contra nosotros . Se abrió nuevamente la veda para la caza del protestante. Pero resistimos. Jamás nos acobardamos. Nuestros líderes no abandonaron España como hicieron vergonzosamente líderes políticos opuestos al régimen que gobernaba. Nos quedamos aquí. Aguantamos. Acusamos todos los golpes con la fuerza interior que nos da la fe.
Y pasamos a la ofensiva. Aún en la clandestinidad no concedíamos tregua. Nos ponían una multa y dábamos lugar a otra. Nos cerraban un local de culto y abríamos otros. Enterraban a nuestros muertos en los corrales de los cementerios y ante el estercolero cantábamos himnos de alegría. Encerraban a nuestros soldados en los calabozos por negarse asistir a la misa católica y otros seguían el ejemplo. Los calabozos militares se llenaban de soldados protestantes. Yo ocupé y sufrí uno durante tres meses. Nos impedían contraer matrimonio civil y celebrábamos las bodas en el interior de los templos. Se nos prohibía imprimir literatura protestante y nuestras imprentas ocultas multiplicaban las ediciones.
No pudieron con nosotros. Ni podrán jamás. Nos hieren y sanamos. Nos encarcelan y gritamos viva la libertad. Nos matan y resucitamos.
El sacerdote vasco Jesús Iribarren, por aquellas fechas director de Estadísticas de la Iglesia católica en España, decía en noviembre de 1961: “Los españoles de la más remota aldea leen hoy sobre el protestantismo. Tienen también conciencia de una pequeña aunque no despreciable presencia. Existe un protestantismo español”.
Claro que existía. Existíamos. Yo entre ellos. Y nos armamos de valor. Presentamos batalla al Gobierno. Forzamos en 1967 la primera Ley de Libertad Religiosa que ha tenido España. Tímida, insuficiente, pero nos valía.
Luego llegó la Constitución de 1978, que nos reconocía. La segunda y más amplia Ley de Libertad Religiosa en 1980, los Acuerdos de Cooperación con el Estado en 1992, paso a paso, clavando una cuña tras otra, armados de valor, anclados en la fe, vencimos, y seguimos venciendo.
En los últimos veinte años el protestantismo español ha dado pasos de gigante. En mayo de 1983 el entonces Director General de Asuntos Religiosos y más tarde ministro de Defensa, Suárez Pertierra, declaró que en España había 350 confesiones religiosas. Ahora, 22 años después, la misma Dirección General de Asuntos Religiosos eleva el número a 2000.
Una idea del fantástico crecimiento del protestantismo en España la dan los Boletines de Noticias de ACPress, hermana mayor de esta Protestante Digital. Leyendo estos Boletines se puede comprobar la vitalidad del protestantismo español, su arraigo y firmeza en todo el país.
Vamos por el medio millón de miembros, agrupados en 2.200 iglesias, atendidas por unos 1.500 pastores y misioneros. Contamos con más de 100 centros dedicados a obra social. Tenemos editoriales, librerías, emisoras de radio y de televisión, seminarios e institutos. Una compleja red de organismos y servicios interconfesionales apoya la estructura del protestantismo español.
Si el apologista Tertuliano pudo decir dos siglos después de la muerte de Cristo, refiriéndose a la expansión del Cristianismo, “somos de ayer y lo hemos llenado todo”, los protestantes españoles, que empezamos a ver la luz de la libertad en época reciente, bien podemos emular al que fuera gran teólogo y añadir: somos de esta mañana y estamos llenando España con nuestro mensaje de esperanza.
J.A. Monroy es un escritor y conferenciante internacional
© J. A.
Monroy, ProtestanteDigital.com, 2005 (España) |
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