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La Biblia en el entorno de Asia
Apuntes Misioneros en el contexto asiático (V)
Hay dos hechos que preocupan a la iglesia católica y que constituyen un movimiento circular en unos casos, pero que en otros supone estar en la cuerda del equilibrista o en el filo de la navaja teológica. Nos referimos a ese afán del catolicismo por aceptar las escrituras sagradas de todas las religiones, como Palabra de Dios. La segunda desviación católica es mas sutil, porque tiene parte de verdad, pero da por supuesta la fe al amparo de una conducta humilde y de respeto religioso al texto bíblico. Nos referimos a esas afirmaciones ambiguas acerca del entender y el obrar.
Todas las escrituras sagradas –dicen- hablan a la familia de Dios en Asia, son la herencia sagrada de Asia y el no aceptarlo así supondrían actitudes cerradas y de falta de sensibilidad que contradice las tradiciones bíblicas y excluye la espiritualidad. ¿Puede suponer esta postura un claro sincretismo? Porque la Biblia conduce a Cristo, es revelación cristocéntrica y por tanto no revela un pensamiento o una filosofía, sino a una persona: el Hijo de Dios, hecho hombre.
La segunda desviación católica es mas sutil, porque tiene parte de verdad, pero da por supuesta la fe al amparo de una conducta humilde y de respeto religioso al texto bíblico. Nos referimos a esas afirmaciones ambiguas acerca del entender y el obrar. Como decía Gregorio el Grande “Vive las Escrituras y las entenderás mejor”. Esto es verdad. Sin embargo una cosa es haber hallado y poseer el diamante de muchas facetas de la salvación y otra creer que por haber atrapado algunas luces y destellos se tenga el diamante.
Según Juan 3:21 “Mas el que practica la verdad viene a la luz... se acerca a la luz, pero acercarse a la luz es una cosa y estar en la luz es otra. Siempre la salvación supone el saberse perdido y encontrado por el Gran Pastor de las ovejas, desde el encuentro personal con Cristo. Otras escrituras sagradas y otros encuentros con filosofías y teologías de grandes hombres de Asia como el Mahatma Gandhi, Gurudeva Tagore o Sarvepalli Radhakrishnan, pueden acercar a la luz, pero no es estar en la luz y nos dejarán fuera del rebaño.
Los líderes religiosos pueden optar por la tolerancia, el diálogo y la cooperación, como camino para preservar en el futuro lo más precioso de la herencia de las grandes religiones y también, las grandes figuras de la India, nos indican esa fraternidad universal que prepara un futuro en el que podremos satisfacer nuestro profundo deseo de cruzar la puerta de la libertad, pero se necesita algo mas para estar en la luz. Esto es importante decirlo, porque una teología difuminada y teosófica, será muy útil para incrementar las filas de fieles a una religión, pero dejarlos mas desorientados que lo estaban antes.
Dicho esto, estamos de acuerdo con el catolicismo cuando afirma con Juan Luis Vives que la fuente de la vida está en el corazón. Que Asia también comparte este sentido de que en la esfera del corazón están los sentimientos del amor, del deseo, de la inteligencia, de la decisión y de toda la vida ética. Es el lugar donde la Palabra crece, da fruto y transforma la existencia. En Occidente los cristianos apelamos mas a la inteligencia a través de la doctrina, pero no llega al corazón. La Biblia sin embargo ha causado impacto entre los intelectuales asiáticos por su forma de entrar en el corazón. El Sermón del Monte era para Gandhi su lectura favorita y dejó escrita esta observación: “Jesús jugó una gran parte de mi vida... Cuando comencé a leer el Sermón del Monte sentí su belleza. Me entró derecho al corazón”. La Biblia no es solo escritura sagrada, sino que nos conduce inexorablemente a Cristo. En la cruz de Cristo la paz y el amor se besaron y los asiáticos tienen su particular sensibilidad para la armonía de la vida y la muerte, el gozo y la tristeza, la plenitud y el vacío, el ying y el yang.
La Biblia cuando habla de Dios se refiere a una realidad que no se puede abarcar o mejor dicho que lo abarca todo: la historia, la naturaleza, las personas, las instituciones, los proyectos, la vida y la muerte. Cuando se comprende esto se llegan a expresar cosas como lo que decía Charles Foucault: “en cuanto comprendí quien era Dios, comprendí que yo solo podía vivir para Él”. Esta visión de Dios que aunque sea entre nebulosas de trascendencia, se siente como realidad suprema y como voz infinita que nos urge a una respuesta ineludible, es ciertamente bíblica. Sin embargo Jesús nunca habla de Dios directamente, sino que habla de la acción de Dios. Dios implicado en los acontecimientos de la historia, de los hombres que actúan dentro del “reino de Dios”.
Dios está implicado con la suerte de las víctimas, a las que quiere liberar de la opresión: “Yo quitaré de encima la carga de los egipcios, los libraré de la esclavitud y los rescataré con brazo extendido y haciendo justicia solemne” Exodo 6:6 Y este sentido dinámico es entendible al pensar asiático, porque la praxis supone una ruptura con la prioridad metafísica del sujeto. Hay una interrelación en Asia entre la filosofía que se entiende como cosmovisión religiosa y entre la religiosidad y pobreza que pueden ser vistas en el devenir histórico de la mano de Dios con el pueblo bíblico. Sin embargo salvación no es lo mismo que filosofía o praxis.
Manuel de León es escritor, historiador, y director de "Vínculo"
(revista de las Iglesias de Cristo de España).
© M. de León, 2005, Asturias, España. |
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