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“El Regreso de Don Quijote”. G. K. Chesterton. Editorial Valdemar, Gran Via 69, 28013 Madrid 388 páginas. Madrid 2004.
Cuatrocientos años lleva el Caballero de la Triste Figura, el inmortal Don Quijote de la Mancha, recorriendo los caminos del universo. Hace cuatro siglos, un Don Quijote cautivo del ideal proporcionó al mundo una imagen de libertad que ha fascinado a grandes pensadores de todos los tiempos y ha prendido en el pueblo llano. Hasta un cascarrabias como el ruso Nabokov, olvidándose de su sensual y sexual “Lolita”, se ha rendido a la grandeza del Quijote.
Martín de Riquer felicita a quien no haya leído el Quijote porque aún le queda el placer de leerlo. Rosa Navarro dice que la gente debería leer a Cervantes en vez de tomar Prozac o antidepresivos.
El cuarto centenario de la publicación de la primera parte de Don Quijote de la Mancha, hecho que tuvo lugar en 1605, ha desatado una furia editorial. En España, en casi todos los demás países de Europa, en Estados Unidos, en las repúblicas de la América hispana, en China y en Japón, de una punta a otra del mundo se está homenajeando a Cervantes y recordando a Don Quijote y Sancho Panza. Obras de teatro, películas, operas, conciertos musicales, exposiciones, programas de radio y televisión, absolutamente todos los medios de expresión se han volcado en la celebración de este cuarto centenario.
La genial novela de Cervantes se está publicando en cuidadas ediciones, libros nuevos salen de la imprenta y otros menos nuevos se están reimprimiendo. Este es el caso del libro que comento.
Gilberto Chesterton nació en Londres en 1874 y murió en la misma ciudad en 1936. Está considerado como uno de los grandes escritores ingleses del siglo pasado. Su agudo sentido del humor y sus grandes dotes como polemista dieron en su época un gran relieve a su personalidad. Fue un escritor extraordinariamente prolífico; destacó como ensayista, novelista, dramaturgo y algo menos como poeta.
“El regreso de Don Quijote” es su última novela, aparecida por entregas en 1926. Los cervantistas dicen de ella que es uno de los más hermosos homenajes que jamás se han rendido al Quijote y a Cervantes.
Ahora, con motivo del cuarto centenario, la editorial Valdemar ha sacado una nueva edición de la hermosa novela escrita por Chesterton. El autor inglés da aquí rienda suelta a su imaginación y crea un conjunto de personajes únicos, signados todos por el sello del quijotismo.
Dice Andrés Ibáñez que la principal diferencia entre el Quijote de Cervantes y el de Chesterton es que este último no está loco. ¿Estuvo loco de verdad el verdadero Don Quijote? ¿O los locos fueron Sancho Panza, el cura, Sansón Carrasco, el duque y demás personajes de la fábula? “Don Quijote -escribió Ramiro de Martín-, es el prototipo del amor cósmico, para todas las edades”. Hay que estar muy cuerdo para amar con esa dimensión y esa intensidad.
Toda la novela de Chesterton es una exaltación idealista de la Edad Media, donde la vida era más pura y más sencilla. Herne, personaje destacado en la novela, logra el apoyo de las altas esferas políticas, cosa que nunca consiguió Cervantes, y se convierte en rey de unas renovadas ordenes caballerescas atendidas por numerosos seguidores, al contrario que Don Quijote, a quien sólo Sancho seguía.
Esta obra de Chesterton contribuye a enriquecer la bibliografía actual sobre Don Quijote de la Mancha, el hombre instalado en un estado de ánimo temerario, la novela que enseñó a las generaciones posteriores cómo se escribe una novela.
Juan Antonio Monroy es escritor y crítico literario.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2005 (España) |
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