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¿Qué te puedo dar?
Un grito, una pregunta, un murmullo en el silencio. Un sentimiento hecho frase, una canción. En el año 1988 un cantautor español llamado Víctor Manuel componía una bellísima canción en la que una madre exclamaba en tono de tormento ese suplicante estribillo "¿Qué te puedo dar que no me sufras? ¿Qué te puedo dar que no te hundas?"
Una desgarradora canción de amor hacia un hijo que se extinguía poco a poco consumido por el infierno de la droga.
Oír aquella canción me emocionó y aún lo sigue haciendo. Han pasado muchos años pero desgraciadamente el problema de la droga sigue truncando vidas, destruyendo familias. Mientras los gritos angustiados de las madres siguen formando parte de esa banda sonora tan cruda que llamamos realidad.
Habitamos un mundo plagado de oquedades por las que seres desvalidos huyen sin saber hacia donde van, con él único propósito de llegar a algún sitio donde derramar su alma, despojarse del dolor y soñar con ser libres. Huyen portando una careta para ocultar su verdadera identidad, un camuflaje que los haga inmunes de una existencia dolorosa y cruel.
La pregunta ¿Qué te puedo dar? no ha de tener cabida en nuestro interés por ayudar, pues sabemos sobradamente qué es lo que necesitan. Mas que una pregunta nuestra acción ha de ser un extender de manos, un ofrecimiento seguido de una invitación a conocer al único capaz de otorgar libertad.
Repetir aquello que exclamó el apóstol Pedro: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo."
Sabemos que somos poseedores de un gran privilegio, portadores de una luz que mitiga toda oscuridad, no podemos vivir sin ofrecerla a todos aquellos que aún desconocen una lumbrera tan especial.
Predicar una vida más excelente tras la muerte, un más allá lleno de posibilidades no es lo que esperan, aguardan algo tangible, necesario, ese cálido y escaso amor del que están necesitados y que sin saberlo tanto desean.
Hay demasiada demanda para tan poca oferta. Esforcémonos por equilibrar la balanza, de tal manera que nadie se marche de este mundo sin haber tenido la oportunidad de conocer a Jesucristo a través de nosotros.
Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, ProtestanteDigital.com, 2005, España |