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VIVENCIAS DE UN MÉDICO Y EL HOSPITAL EVANGÉLICO DE BARCELONA, por Armand Urrutia, Publidisa, 253 páginas, Barcelona 2005.
Año 33 de nuestra era: El Espíritu Santo desciende el primer Pentecostés judío después de la resurrección de Cristo sobre 120 discípulos de Jesús que estaban orando en la parte alta de una casa, y la Iglesia, que ya existía desde unos tres años antes, adquiere una orientación y un impulso definitivos.
Uno de estos predicadores fue Jorge Lawrence , misionero inglés llegado a España en 1863. El brillante abogado londinense y pionero de la Segunda Reforma en nuestro país, Roberto Chapman, le transmitió su pasión por España. Lawrence se instaló primero en Madrid y luego en Barcelona. Cuentan las crónicas que fue él quien, en 1869, fundó la primera congregación de las Asambleas de Hermanos en la ciudad condal. Las reuniones dieron comienzo en su propio domicilio de la calle San Gabriel y luego se trasladaron a un local alquilado en la calle Ferlandina.
Las andanzas cristianas de Lawerence por Cataluña dejan constancia de una gran verdad: su profunda preocupación por la obra social . Instituyó escuelas para niños, comedores para hambrientos, asilos para personas abandonadas. En junio de 1874, en comunión con otros líderes evangélicos, fundó un "Hospital para enfermos necesitados".
Parece que este fue el origen del Hospital Evangélico de Barcelona . Armand Urrutia, autor del libro que tengo ante mi, dice que no está del todo claro por falta de documentación escrita, aunque el autor ha podido consultar la fuente documental más antigua que existe al respecto, la colección encuadernada de una revista evangélica denominada LA AURORA DE LA GRACIA, cuya edición se inició el 28 de febrero de 1874 bajo la dirección del propio Jorge Lawrence.
Efectuada ya la restauración borbónica y con una nueva Constitución que "toleraba las actividades protestantes", tres líderes evangélicos, Alejandro Luis Empailaz, Enrique Payne y Roberto Simpson, deciden la creación de un centro sanitario. El historiador afincado en Cataluña, ya fallecido, Juan González Pastor, afirma que la iniciativa cristalizó en un piso de alquiler en el centro antiguo de Barcelona. Era el año 1879.
Aquél primer centro sanitario pronto fue desbordado. Comprometidos con la obra otros evangélicos destacados, en 1893 se construyó un edificio más amplio, inaugurado como Enfermería Evangélica de Barcelona.
Impelidos por las limitadas condiciones del edificio, el patronato que lo dirigía decidió a principios del siglo pasado la construcción de un nuevo edificio proyectado como hospital. Constaba de sótano, semisótano y tres pisos. Más tarde, en 1958, la tercera planta fue reformada con la intención de acoger a más pacientes.
La guerra civil que tuvo lugar entre 1936 y 1939 y el triunfo del nacionalcatolicismo hizo peligrar la existencia del hospital. La jerarquía católica de aquellos tiempos aciagos se mostraba reacia hacia todo lo protestante. Afortunadamente se produjo una intervención de cónsules de diferentes países de mayoría protestante y se logró que el hospital pasara a ser llamado Hospital de las Colonias Extranjeras . Fue la salvación. Aunque nunca dejó de ser lo que había sido siempre: el hospital de los evangélicos catalanes.
El 1 de febrero de 1973 la administración del hospital fue devuelta íntegramente a un patronato formado por líderes evangélicos de Cataluña y el centro pasó a llamarse Hospital Evangélico de Barcelona , abierto al público en la calle Dalt. Alma del hospital durante medio siglo ha sido el autor del libro, Armand Urrutia.
Urrutia empezó a colaborar con el hospital desde que estudiaba tercer curso de medicina. Al obtener su licenciatura en 1957 se integró a tiempo completo al equipo del hospital. Desde entonces hasta su reciente jubilación ha sido un trabajador incansable. Contrajo matrimonio el 17 de octubre de 1959 a las siete de la tarde y a las once de la mañana hizo una anestesia para un paciente intervenido por el doctor Queralt.
He seguido durante muchos años la trayectoria vital de Urrutia y siempre lo he considerado un hombre comprometido con todo lo humano y de grandes valores espirituales. José María Martínez, pastor durante muchos años de la Iglesia a la que aún asiste Armand Urrutia, puede dar fe de ello.
Al escribir VIVENCIAS DE UN MÉDICO Y EL HOSPITAL EVANGÉLICO DE BARCELONA, Urrutia nos ofrece la historia detallada de una prestigiosa institución y nos cuenta vivencias que permiten descubrir su grandeza como hombre, sus experiencias como médico y su entrega sin condiciones a la causa del Maestro, quien ha sido el eje central de su vida.
Juan Antonio Monroy es escritor y crítico literario.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2005 (España) |
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